Experimento de Otto Stern y Walther Gerlach
realizado en 1922.
Consistía en enviar un haz de partículas de plata a través de un campo magnético homogéneo. El campo magnético crecía en intensidad en la dirección perpendicular a la que se envía el haz.
En el caso de que una partícula cualquiera con un momento magnético entrará en el campo magnético con su momento magnético orientado al azar. El efecto del campo magnético sobre tales partículas clásicas ocasionaría que fueran desviadas también en sentidos opuestos pero dependiendo el grado de flexión del ángulo inicial entre el momento magnético y el campo magnético al que se somete el haz. Por lo tanto algunas partículas serían desviadas fuertemente, otras de manera más débil y progresivamente se irían encontrando partículas desviadas en ambas direcciones cubriendo todo el espectro de intensidades posibles.
Sin embargo, el experimento de Stern-Gerlach pone de manifiesto que esto no es así y se observa que todas las partículas son desviadas o bien hacia arriba o bien abajo pero ambos grupos con la misma intensidad. Las partículas tienen un momento
o
, sin valores intermedios.