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1. El currículo
o currículum vitae no es:
· un relato
de tu vida
· un inventario
de lo que tienes y eres
· una base de
datos de tus logros personales y profesionales
· una manifestación
de tus aspiraciones
· una descripción
de tus cualidades
· una declaración
de tus actitudes
· un alarde de diseño
gráfico
· un ejercicio literario
Un currículo es:
La exposición
veraz, clara y sucinta de tus señas
de identidad, tu
formación
académica y tu experiencia profesional. |
2. La importancia
de elaborar bien un currículo radica en el hecho de ser éste
la llave que abre todo proceso selectivo de una empresa. Sobre
los contenidos del currículo va a girar además la posible
entrevista, la cual puede ser decisiva para el puesto al que aspiras.
Por eso, este "pasaporte para el empleo" hay que elaborarlo siempre con
esmero, actualizándolo con nuevas aportaciones
y acomodándolo al lugar de destino. Establezcamos una comparación:
un elevado porcentaje de las ventas de un comercio se debe al arte y a
la disposición de la mercancía en el escaparate. Se intenta
que el cliente, atraído por lo que ve, entre en la tienda. Es el
primer paso: la persuasión. Después vendrá la segunda
parte: el poder de convicción. Y por último, el remate de
la operación: la venta del artículo. Tú también
quieres persuadir, convencer y vender. La selección de personal
de una empresa es lo más parecido a una feria, sólo que esta vez en los expositores
se exhiben las candidaturas al empleo. Y cada quien monta su propio stand con su currículo
y la entrevista que le sigue.
3. Es normal que sea muy breve el
currículo cuando su titular acaba de terminar la carrera.
Tiempo habrá de llenarlo. Hincharlo artificialmente con datos irrelevantes
o elementos que no aporten información –movidos por la sola razón
de que no hay otra cosa mejor que contar– no sólo constituye una pérdida
de tiempo, sino también un riesgo de rechazo por parte de quien
habrá de leerlo: el tedio y la animosidad que lo superfluo produce
en los seleccionadores de personal es algo que no hay que subestimar.
4. El currículo
no se hace una vez, y ya está. Hay que reelaborarlo cuantas veces sea preciso, no sólo para agregar nuevos estudios y experiencias,
sino, sobre todo, porque un mismo currículo, salvo excepciones,
no sirve indistintamente para todos los destinos. Hay que tener
en cuenta adónde va. Es casi como hacerlo de encargo, a la carta.
Cuando se trate de una empresa concreta, habrá que saber lo que
ésta demanda y orientar los datos en esa dirección. Ello
puede dar lugar a alguna variación poco aparente pero siempre precisa,
que evidencie mejor lo que se quiere resaltar. Cuando el currículo
va dirigido a múltiples destinos, entonces la presentación
que adopte tendrá un carácter más general, aunque
sin descuidar nunca la selección de datos.
La regla de oro, por tanto,
de todo currículo es conocer anticipadamente su
destino: de qué empresa o institución se trata, cuál
es su radio de acción, qué conexiones productivas o de influencia
la sustentan o nacen de ella, cuál es su ámbito estructural
y productivo, qué importancia tiene la empresa en el sector, cómo
es su política de personal,
con qué recursos humanos cuenta, cuál es el perfil del empleado
que busca, qué clase de trabajo ofrecen, etcétera. Algunos datos no son fáciles
de conseguir (aunque muchos puedes averiguarlos por Internet), pero te resultará útil
conocerlos, especialmente los relativos al perfil del candidato y a las
tareas del puesto de trabajo, aspectos determinantes para una entrevista inteligente. Porque de eso se trata, de conseguir que
te entrevisten, para que calibren mejor quién eres
y a qué aspiras, reforzando
así tus cualidades. No cabe duda de que la información
que obtengas sobre la empresa te ayudará a contestar a más de una pregunta. (Echa mano de de este
buscador empresarial).
5. Lo hemos dicho ya: el currículo no es una base de datos, pero nace de ella. Así que registra minuciosamente todo lo que vayas haciendo y consiguiendo en tu vida. Por ejemplo:
los estudios realizados –completos o parciales–, los que estás
siguiendo todavía y los que irán viniendo (cursillos, cursos
a distancia, jornadas, congresos, ponencias...)
los estudios previos a la universidad, especialmente si revisten alguna excepcionalidad
(bachiller o COU en el extranjero o en colegios internacionales en España)
los premios de bachillerato o de fin de carrera
la nota media del expediente, cuando sea notable o sobresaliente
las becas de excelencia (las del MEC y otras ayudas no lo son)
tu movilidad en otras universidades (Sicue, Erasmus...)
tus prácticas de empresa, incluidas las de la carrera y las que
hayas
podido desempeñar en el extranjero (beca
Leonardo
o similar y otras iniciativas)
trabajos que hayas desempeñado, remunerados o no, en relación
con tus estudios
experiencias laborales de cierta importancia no relacionadas con tu formación académica
las ocupaciones sin cualificar que te ayudaron económicamente
las empresas en las que prestaste tus servicios y los lugares donde llevaste
a cabo esos cometidos
las tareas y funciones que desarrollaste en los puestos de trabajo relacionados con tu formación específica
tus actuaciones como autónomo
tus proyectos profesionales
las colaboraciones o comunicaciones directas en seminarios, cursos y congresos
los libros y artículos publicados
las oposiciones a las que hayas concurrido y sus resultados
tu dedicación social altruista
tus vinculaciones a ONGs o similares
tu participación activa en asociaciones culturales o de otra índole
los idiomas que hablas y su nivel de conocimiento
los deportes que practicas, sobre todo si son relevantes
tus más destacadas aficiones
tus habilidades técnicas (manejo de herramientas, maquinaria, programas, taquigrafía,
lenguaje de signos, etc.)
tus viajes más relevantes, en especial al extranjero
los libros que has leído
los cursos por internet o a distancia que
has seguido
los premios o accesits en certámenes culturales,
comerciales o de investigación
etcétera.
Todo
ello constituye tu arsenal,
tu almacén, tu silo, tu aljibe... de donde vas sacando
según convenga y a tenor de la demanda. Algunos datos son
inalienables
y deberán figurar siempre en tu currículo. Otros, en
cambio,
te parecerán irrelevantes para un trabajo y muy oportunos para
otro. Al igual que la vida, la búsqueda de empleo es muchas veces impredecible. Y ante lo imprevisible, la mejor preparación es la
previsión, la que puedas, la que esté a tu alcance en cada instante. Se trata
de saber lo que tienes, para ofrecérselo al mejor postor cuando la ocasión se tercie.
6. A la hora de redactar
el currículo y la carta de presentación cabe preguntarse
en qué idioma hacerlo cuando se trata de un empleo en la Comunidad
Valenciana. La respuesta se resuelve a favor del valenciano
si
de forma expresa así se indica en el anuncio o éste
aparece redactado en valenciano, y también cuando, hechas las
oportunas
averiguaciones, llegas a saber que la empresa o quien va a leer el
currículo dispensan al valenciano un trato preferente. De lo
contrario,
es aconsejable hacerlo en castellano. Y nunca, por supuesto, en
bilingüe.
7. Hay que redactar
el currículo en estilo directo y conciso, evitando
circunloquios y frases largas, sincopando al máximo las expresiones,
casi a modo de telegrama. Siempre que sea posible, limítate a una
línea por dato. A título de ejemplo, frente a una redacción
como ésta:
Fui encuestador
de opinión pública en Valencia, para la empresa Media
Planning,
durante los meses de julio a diciembre de 2004
cabe expresar lo mismo de
forma más breve:
Encuestador
de opinión pública (Media Planning, Valencia), julio-diciembre
2004
Brevedad
ante todo. Economiza palabras. Un par de ejemplos más:
¿para qué
encabezar la hoja con la palabra currículo o currículum
vitae si ya se sabe que lo es?; ¿para qué repetir a cada
rato Universidad de Alicante –si es el caso– pudiendo escribir UA a partir de la segunda vez?
¿Qué ganas
con ello? Que te lean antes. Y no es poco, frente a la competencia curricular
que se acumula encima de la mesa de quien puede decidir tu inmediato futuro.
La disposición visual del escrito ha de ir encaminada, pues, a que
tu currículo sea de lectura rápida, no porque tenga
menos contenido que otros, sino porque esté bien estructurado, con
los datos debidamente ordenados, cronológica o temáticamente, o bien por grado de importancia.
Y al mismo tiempo, opta por la claridad. Acortar el currículo no es sembrarlo de siglas y abreviaturas
que sólo personas iniciadas puedan descifrar. Cuando un acrónimo sea
de uso poco frecuente, hay que enunciarlo con las palabras que lo forman. Y por
supuesto, la jerga de los chats y SMS ha de ser absolutamente
desterrada del currículo y de la carta de presentación.
8. Hay que hacer de la sobriedad
bandera y usar con moderación los recursos tipográficos:
· utiliza un tipo de letra o fuente universal (arial, times, helvetica, new roman...)
· evita los colores
(emplea letra negra o de otro color oscuro) · no redactes en mayúsculas más que lo necesario · escribe en negrita, cursiva, versales, subrayado... si quieres resaltar algo o
darle
al conjunto cierto dinamismo · parquedad en el uso de viñetas o símbolos.
9. Extrema la vigilancia con la ortografía,
y nunca escribas nada sin antes resolver la duda de cómo se escribe; los diccionarios
existen para eso. Sírvete también del corrector
automático de tu ordenador: a veces en nuestros
escritos no vemos, entre otras cosas, que falta o sobra una letra o que han quedado juntas las palabras.
10. La corrección
te llevará también a evitar tachaduras y rectificaciones, por más nimias que te parezcan. Las
herramientas con las que escribimos hoy facilitan mucho las cosas: se
corrige, se vuelve a impimir, y problema resuelto. Por la misma razón
no entregues nunca un currículo o carta de presentación que parezcan fotocopias; prefiere siempre modelos
originales, que den a entender que han sido redactados expresamente para la ocasión.
11. Salvo que se indique
otra cosa en la oferta de trabajo, el currículo no debe acompañarse
de
documentación alguna: ni título, ni expediente
académico, ni diplomas de cursos o idiomas, ni certificaciones profesionales,
ni cartas de recomendación, etcétera.
Se exceptúa de esta norma la carta de recomendación directa y confidencial,
derivada de una relación muy estrecha entre
quien la escribió y la empresa a la que se dirige. En estos casos, repara en este detalle: si te dieron abierta una carta de
recomendación, debes entregarla cerrada
(tras haberla leído, faltaría más).
No
responden a este tipo de cartas ciertas misivas que algunas empresas
gustan entregar a quienes dejan la compañía, y en las que
elogian de forma rutinaria al personal que por allí ha pasado.
Estas cartas no tienen relevancia alguna, ya que representan un mero
gesto de cortesía y no una auténtica
valoración de
tu trabajo o tu persona.
Es conveniente acudir a la entrevista con una carpeta o cartera que contenga los
documentos más importantes que avalan tu currículo
(título, expediente académico, algún certificado
importante...), y una fotocopia de todos ellos, por si la empresa quisiera quedarse alguno. Pero nunca los
muestres si no te lo requieren.
12. El currículo
y la carta de presentación es conveniente presentarlos dentro de una cubierta transparente, tipo dossier. En las papelerías encontrarás mucha variedad. Si vas a hacer el envío por correo
postal o mensajería, utiliza un sobre de textura consistente y proporcionado al tamaño, para no tener que doblar el dossier.
13. Algunas firmas gestionan los
currículos a través de su web corporativa,
habilitando para ello un modelo estándar que se envía telemáticamente.
Eso simplifica mucho la tarea, pero, a cambio, te impide plasmar el
currículo personalizado que te gustaría. En
este punto, como ves, las reglas del juego las ponen otros.
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