|
LAUDATIO PRONUNCIADA POR
D. JUAN ANTONIO MORENO MARTÍNEZ CON MOTIVO DE LA INVESTIDURA COMO
DOCTOR HONORIS CAUSA POR LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE DE D. MANUEL ALBALADEJO
GARCÍA.
Constituye para mí
un gran honor presentar ante ustedes los méritos del profesor D.
Manuel Albaladejo García como candidato a Doctor honoris Causa por
la profunda admiración que me inspira su ingente obra. No podía
imaginar, hace casi ya una veintena de años, cuando consultaba ciertas
aportaciones del insigne profesor con ocasión de la elaboración
de mi tesis doctoral, que me iba a corresponder el alto honor de apadrinarlo
en el día de hoy. Es un hecho que me enorgullece como universitario
y debe orgullecer a la Universidad de Alicante al incorporarlo en su claustro
de doctores, y ello al verse cumplidas sobradamente cualquiera de las causas
que pueden, según sus estatutos, determinar su nombramiento, esto
es, concurrencia de méritos relevantes o prestación de destacados
servicios a la Universidad.
La fecunda obra del
candidato es un ejemplo de formación rigurosa, de sabiduría
, de agudeza y de claras convicciones. Su prestigio científico se
ve proyectado no sólo en nuestro país sino a toda América
Latina. Así lo corroboran numerosos honores recibidos, entre ellos
varios doctorados honoris causa y su nombramiento como Presidente honorario
de la Asociación de Profesores de Derecho Civil. El profesor Albaladejo
viene asumiendo en gran medida el supremo entorchado de la disciplina de
Derecho civil durante un buen número de años, habiéndose
ya consagrado como uno de los más prestigiosos juristas de los últimos
tiempos.
Debo significar asimismo
que el profesor D. Manuel Albaladejo se ha sentido vinculado afectiva y
efectivamente al Departamento de Derecho civil de esta Universidad. Es
de justicia reconocer el desvelo y preocupación desinteresada que
siempre ha venido dispensando a través de sus múltiples presencias
e intervenciones (congresos, tesis, oposiciones), contribuyendo decisivamente
en la creación del grupo de investigación , que cercano a
una veintena de miembros , ya se ha consolidado en esta Universidad.
Interesaría
ya en este momento, consciente de las dificultades que de límite
de tiempo impone este acto, resaltar los aspectos más significativos
de la trayectoria y personalidad del doctor Albaladejo.
El doctor Albaladejo
es doctor por las Universidades de Bolonia y Madrid. En el año 1953
obtuvo su primera cátedra en la Universidad de Oviedo. Tras poco
más de una década decide ocupar una cátedra en la
Universidad de Barcelona, momento en el que se inicia una etapa caracterizada
claramente por la asunción de importantes responsabilidades universitarias,
primero –y por dos mandatos consecutivos- como decano de la Facultad de
Derecho, y más tarde como rector de la Universidad. Sus servicios
altamente relevantes a la Universidad no cesarían ni tras dejar
de desempeñar el cargo de rector, si bien a partir de ese momento
en el marco del Ministerio de Educación, dado que en el año
1971 viene a ser designado Subdirector General de Ordenación Universitaria
y poco tiempo después Subdirector general de Personal Docente de
Universidades.
Tras los cometidos
ministeriales reinicia su actividad docente en la Universidad Complutense
de Madrid, donde es designado Director del Departamento de Derecho civil,
siendo tras su jubilación profesor emérito de la misma y
consejero de dicha Universidad. Posteriormente resulta elegido, en el año
1991, Presidente de la Asociación Española de Profesores
de Derecho Civil y en el año 1995 Vicepresidente de la Real Academia
de Legislación y Jurisprudencia.
Su jubilación
en la Universidad Complutense no supuso apenas merma en su actividad, incluso
en ciertos ámbitos se ha visto acrecentada. Da prueba de ello su
designación en el año 1999 como Presidente de la Real Academia
de Jurisprudencia y Legislación, y en función de ello su
integración como miembro del Consejo de Estado. En la actualidad
simultanea dicho cargo con las funciones propias de su condición
de Vocal Permanente de la Comisión General de Codificación
y de miembro de las Academias de Cataluña, Granada, Costa Rica,
Córdoba (Argentina) y Chile.
Tan excepcionales como
los méritos descritos son los que concurren en su labor investigadora.
El doctor Albaladejo ha cultivado y –lo que es todavía más
destacable en él- sigue cultivando con notoria sabiduría
y profundidad múltiples aspectos del Derecho civil. Se podría
decir que a través de su ya ingente producción intelectual,
materializada en casi una veintena de monografías y una quincena
de Manuales de Derecho civil y más de 300 artículos científicos,
escasas instituciones civiles se han visto privadas, con mayor o menor
intensidad, del pensamiento del referido doctor.
Lejos de la personalidad
científica del profesor Albaladejo están las abstracciones,
los excesos de conceptualismos y discusiones doctrinales estériles.
En la obra desarrollada por nuestro doctor se constata de una forma perenne
esa simbiosis a veces no fácil pero siempre fértil entre
el análisis de la institución civil y su conexión
con la praxis, como asimismo su preocupación ante las nuevas problemáticas,
aportando, a este respecto, siempre brillantes soluciones, aunque en ocasiones
puedan tildarse de inesperadas. En este contexto se enmarca el siempre
diestro y ajustado uso de la más reciente jurisprudencia que incorpora
en todos sus escritos, en unos casos para alabarla y en otros para criticarla,
pero, en su caso, siempre con elegancia.
De la obra científica
desarrollada en particular por el Dr. Albaladejo destacaría el trascendente
impulso que efectúa en la aceptación del concepto de negocio
jurídico por parte de la doctrina española, en un primer
momento con las numerosas aportaciones que incorpora a la traducción
de la célebre obra de Cariota Ferrara II negocio giuridico y posteriormente
en su libro sobre El negocio jurídico, donde se aborda ampliamente
toda la problemática generada en torna a esta figura.
Asimismo destacaría
sus contribuciones monográficas en torno al reconocimiento de la
filiación, sustituciones hereditarias y albaceazgo.
La capacidad creadora
del profesor Albaladejo se ha visto proyectada en quince diferentes volúmenes
centrados en los distintos sectores en que se estructura la disciplina
del Derecho Civil. Así los diez libros de su Derecho civil y sus
cinco del Curso de Derecho civil. Dichas obras, dirigidas fundamentalmente
a los universitarios, están caracterizadas por su gran rigor, sin
menoscabo de la claridad expositiva que siempre acompaña al autor
a sus escritos. Tales razones han contribuido a que dicha obra sea consultada
por un sector muy amplio de alumnos universitarios, y se pueda llegar a
contar a lo largo de su existencia – sin pecar de exageración- de
cientos de miles sus posibles destinatarios.
De mención inexcusable
también en esta visión panorámica de su trayectoria
en su condición de Director – y en parte autor- de la célebre
obra sobre los Comentarios al Código Civil y Compilaciones forales;
obra que se efectúa, a través de los setenta y tres volúmenes
en que se estructura y con la colaboración de los más relevantes
especialistas, un análisis amplio y riguroso del Código Civil
y de las distintas normativas forales, presentándose dentro de este
ámbito, como obra modélica. En tanto que autor, la colaboración
del profesor Albaladejo se ha visto reflejada, total o parcialmente, en
diez y siete de los referidos volúmenes.
Fruto de la brillantísima
trayectoria personal y científica descrita ha sido el reconocimiento
de las más altas distinciones y –si se me permite- destacaría,
entre otros honores, sus nombramientos como Doctor honoris causa por las
Universidades de Córdoba, Granada y Oviedo, o sus designaciones,
como rector honorario vitalicio por la Universidad de Barcelona; Director
honorario del Departamento de Derecho civil de la Universidad Complutense
de Madrid, hijo predilecto de la Ciudad de Cartagena y adoptivo de la Ciudad
de Granada; medalla de oro de la Región de Murcia, o por último,
destinatario de la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio.
Siendo muy relevantes
los méritos y honores que en el ámbito de su trayectoria
académica e investigadora concurren en el doctor Albaladejo no dejan
de ser menos los importantes frutos que ha venido cosechando en su calidad
de maestro universitario. El profesor Albaladejo ha sabido crear una fructífera
escuela, siendo siempre un claro ejemplo de ciencia y de vida, al pretender
llegar no sólo a la razón sino al corazón de sus discípulos,
aconsejando o sugiriendo, no minimizando opciones o imponiendo las suyas
y alegrándose de los éxitos profesionales de sus discípulos
como si fueran los propios.
Sirva de claro exponente
para conocer la incidencia de su magisterio, las ciento cincuenta tesis
doctorales dirigidas, muchas de ellas germen de obras científicas
relevantes. El resultado ha sido la constitución de la más
amplia escuela de civilistas de este país.
Desconozco si habrá
en la historia de la Universidad española profesores que hayan podido
formar parte en más Tribunales de tesis doctorales; el profesor
Albaladejo cuenta en su patrimonio docente con más de 400. Este
dato lo reseño, si cabe, para reiterar aún más la
repercusión de su magisterio y la condición de maestro casi
irrepetible que posee nuestro doctorado.
Se reconoce en él
un ardiente e insaciable conocimiento de ciencia, atento a todos los saberes
humanistas. No hubo veleidad en su vocación ni vacilación
en su trabajo. Es un investigador de claras convicciones con innegable
dinamismo e ilusión por mantener abierta la mente y el espíritu
crítico, presentándole así como un claro inconformista
intelectual.
Con su excepcional
capacidad de trabajo, su vitalidad, e incluso su buen sentido del humor,
ha sabido como nadie transmitir el entusiasmo por la vida y por el trabajo
a compañeros y discípulos. No es en absoluto hiperbólico
afirmar que atrae y suscita la admiración, el respeto y el aprecio
de cuantos lo conocen.
Con ello llegamos por
último, aunque no por ello menos importante a mi entender, a los
rasgos y valores que concurren en su personalidad y que dan prueba igualmente
de su categoría humana.
Es persona afable,
humilde y generosa, cercana y llana. Nadie se habrá sentido en ningún
momento acomplejado o menospreciado, ni con nadie se ha mostrado el profesor
Albaladejo distante. En esta sociedad donde los valores de la soberbia,
de la vanidad y del orgullo mal entendidos rodean a tantas personas con
mucha menor talla intelectual y valía, con menos reconocimientos
y nombramientos, llama la atención su ausencia total de altivez,
su humanidad, su perenne disponibilidad. Se puede buscar la causa. Es simplemente
D. Manuel. En esa generosidad intelectual radica también su gran
sabiduría.
Tremenda vitalidad
en lo existencial, eterno optimismo, con sus signos de identidad pero también
sentido de la responsabilidad y de la gratitud para con esta universidad
que desea acogerlo en su claustro de doctores son rasgos que le caracterizan
y que le impulsan, aún con gran esfuerzo, a estar hoy ante nosotros
a pesar de la importante intervención que ha tenido que superar
y que dificulta su capacidad de comunicación, aunque no sus ansias
de superación y su capacidad de ilusión.
Estos claros rasgos
del proceder del doctorando, esta vitalidad intelectual y personal han
hecho realidad la importante obra desarrollada y que sigue desarrollando,
y que le ha hecho merecedor de este doctorado. La trayectoria jurídico-vital
desplegada por el Dr. Albaladejo, es un claro exponente del pensamiento
de J. Paul. Meyer al afirmar:
“Todo lo que vivamente imaginamos
ardientemente deseamos
sinceramente creemos
y emprendemos con entusiasmo
inevitablemente sucederá”
Con estas palabras,
a a buen seguro no han sido suficientes para reseñar o transmitir
todos los méritos que concurren en el Dr. Albaladejo pero que en
todo caso han sido sinceras y plenas de emotividad por la profunda admiración
que mi inspira su obra y por el gran afecto que siento hacia su persona,
concluyo.
“Así pues, considerados
y expuestos todos los hechos, dignísimas autoridades y claustrales,
solicito con toda consideración y encarecimiento ruego que se otorgue
y confiera al Excmo. Sr. D. Manuel Albaladejo García el supremo
grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante”.
Dr. D. Juan Antonio Moreno Martínez
Catedrático de Derecho Civil
Universidad de Alicante
|