APUNTE BIOGRÁFICO DE D. JEAN MAURICE CLAVILIER
  
Jean Maurice Clavilier nace en Aulnay sous Bois (París) el 20 de septiembre de 1932. Realiza sus estudios superiores en la Facultad de Ciencias de la Universidad de París (Sorbonne) e ingresa en el Centre Nacional de la Recherche Scientifique (C.N.R.S.) como Attaché de Recherche en 1957. Prepara su tesis doctoral en el Laboratoire d’Electrolyse, dirigido por el Profesor Maurice Bonnemay, y obtiene en 1968 el grado de Docteur des Sciences por la Universidad de París (IV) siendo actualmente Directeur de Recherche del C.N.R.S. 
 
foto de un momento del acto de investidura como doctor honoris causa por la Universidad de Alicante del señor clavilier
 
 

Desde el comienzo de su vida científica, el Dr. Clavilier se ha dedicado al estudio de los aspectos fundamentales de la interfase formada entre un electrodo sólido y una disolución electrolítica, intentando, por rimera vez, extender las teorías existentes en esa época para el tratamiento de la interfase metal-líquido (mercurio) / disolución, a esta nueva interfase. Sus trabajos pronto le conducen a establecer una clara similitud en el comportamiento de ambas interfases (1966), y a las condiciones para trasladar a la interfase sólido/líquido los conceptos desarrollados para la interfase mercurio/electrolito. Demuestra que la estructura de una superficie, considerada a nivel atómico, juega un papel fundamental en la determinación de las propiedades interfaciales termodinámicas. 

Profundamente interesado en la comprensión de la reactividad superficial de los electrodos, aplica los conocimientos adquiridos a la interfase platino/disolución, ya que la mayor actividad de este metal le hace prever que su reactividad debe depender fuertemente de la estructura superficial. Gracias a la originalidad del método experimental empleado, en 1980 pone de manifiesto la existencia de propiedades interfaciales de las superficies ordenadas del platino imprevisibles hasta ese momento. 

Sus resultados experimentales y sus conclusiones son recibidas inicialmente con gran escepticismo y a la vez provocan el renacimiento del interés sobre la Electroquímica de Superficies. El mundo electroquímico abre un gran debate sobre sus resultados y poco a poco comienza a aceptar su realidad y a adoptar los métodos experimentales empleados, de forma tal que devienen un patrón experimental internacionalmente reconocido. 

Su trabajo permite abrir nuevos horizontes a la Electroquímica de Superficies tales como: la relación entre la estructura superficial y actividad electrocatalítica (1981), y la formación de compuestos polimetálicos superficiales para controlar la reactividad de la superficie (1988-92). 

Ambas líneas de investigación, adoptadas ya por otros laboratorios, constituyen una sólida base para desarrollar una nueva visión y comprensión, a escala atómica y molecular, de la Electroquímica del siglo XXI.