Magfco. y Excmo. Sr. Rector de la
Universidad de Alicante,
Magfco. y Excmo. Sr. Rector de la
Universidad de Valladolid,
Excmos. e Ilmos. Señores,
Claustro de esta Universidad,
Señoras y Señores
Constituye para mí un alto honor
haber sido designado por el Departamento de Análisis Geográfico
Regional para representarlo en este solemne acto académico, a mi
entender, uno de los más importantes y significativos de toda la
actividad universitaria.
Cuando se propuso a la Junta de la
Facultad de Filosofía y Letras de esta Universidad, la concesión
del Doctorado Honoris Causa al profesor Jesús García
Fernández, el Departamento que represento iniciaba un proceso de
reconocimiento público de sus muchos méritos docentes e investigadores
conseguidos en el transcurso de su fecunda vida académica pero,
había sobre todo, un interés por premiar sus desvelos y preocupación
por contribuir a la formación de un gran número de profesores,
éstos que hoy imparten docencia geográfica tanto en nuestra
Universidad, como en centros de enseñanzas medias de Alicante y
otras instituciones y organismos que cuentan con titulados salidos de estas
aulas, coincidiendo con los primeros años del firme caminar de la
Universidad lucentina y que, a pesar de las muchas carencias de
entonces, hacía esfuerzos por abrirse un lugar en el mundo universitario.
Como testigo privilegiado, puedo dar
fe del ir y venir, en la década de los ochenta, del profesor Jesús
García Fernández por esta Universidad, donde el único
material con que contaba para realizar su trabajo era el entusiasmo y receptividad
de todos los que acudían a oír sus explicaciones en busca
de un mayor horizonte de conocimientos científicos geográficos
y de un encuadre humanístico. Nadie quedó defraudado, al
contrario, en él encontraron además de un gran maestro, a
un amigo que hoy comparte las vivencias familiares de los integrantes del
Instituto Universitario de Geografía que con él desarrollan,
en esta Universidad, su labor investigadora. No extraña, por tanto,
que la propuesta de su Doctorado Honoris Causa suscitara inmediatamente
una oleada unánime de adhesiones, materializadas en apoyos institucionales
y escritos personales recibidos en el Departamento.
Alicante y su Universidad, en el solemne
acto de hoy, incorporan a dos ilustres maestros de la Geografía
a su claustro universitario que, de esta forma, se enriquece con su presencia.
Ambos nos honran y marcan pautas a seguir en el futuro.
Es el profesor Jesús García
Fernández hombre de múltiples saberes y grandes facultades,
verdadero sabio humanista y excepcional geógrafo. Por ello, me van
a permitir que, sin quebrar la obligada brevedad de mis palabras, haga
un recorrido por su biografía.
El Dr. D. Jesús García
Fernández nació en Valladolid el siete de junio de 1928.
Cursó estudios en la Universidad Complutense donde se licenció
en Filosofía y Letras (Sección de Historia) en junio 1950.
Ese mismo año ingreso como becario en el Instituto Juan Sebastián
Elcano e inició su aprendizaje con el profesor Manuel de Terán,
de quien había recibido las primeras enseñanzas geográficas
en la Facultad, y que fueron decisivas para concretar su vocación.
Cuando el profesor Terán, en 1951, se responsabilizó de la
primera cátedra de Geografía de la Universidad Complutense,
sus relaciones se acrecentaron al dirigirle sus trabajos y orientarle en
sus estudios para proporcionar una sólida base a su formación.
D. Manuel de Terán no fue sólo su maestro indiscutible sino
también un verdadero mentor en el ámbito que iba de la ética
a la estética.
Después de la correspondiente
oposición, en diciembre de 1958, tomó posesión de
la cátedra de Geografía de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Valladolid (12 de enero de 1959), sucediendo
en ese puesto al profesor Amando G. Melón, que, en 1948, se había
trasladado a Madrid. La ausencia de un catedrático durante ese dilatado
período no había sido beneficiosa para la disciplina geográfica,
lo que obligó al profesor García Fernández a emprender
la tarea de recuperar el prestigio científico de aquélla,
mediante una ejemplar labor investigadora y una docencia teórica
complementada con trabajos de campo.
Así, de las aulas de la Universidad
de Valladolid empezaron a surgir alumnos comprometidos en "hacer Geografía",
cuyas investigaciones cuajaron en memorias de licenciatura y tesis doctorales
caracterizadas por el rigor y una calidad poco común, mediante la
aplicación de los presupuestos metodológicos más avanzados
y, en ocasiones, novedosos. Testimonio de ello son la media docena de catedráticos
de Universidad, los más de treinta profesores titulares y los numerosos
profesores de enseñanzas medias distribuidos por todo el territorio
nacional que deben su formación al profesor García Fernández.
Su labor investigadora se ve reflejada
en más de un centenar de artículos y libros publicados en
revistas especializadas y editoriales de prestigio. Esta tarea ha abarcado
todas las ramas de la ciencia geográfica, si bien, en su primera
etapa muestra mayor interés por los estudios referidos a la movilidad
de la población y a las estructuras urbanas, siendo representativa
de ello: La emigración exterior de España, editada
por Ariel en 1965 y Crecimiento y estructura urbana de Valladolid, en
Libros de la Frontera (1974). Ambas obras de referencia obligada para todos
aquellos que se preocupan desde distintas apreciaciones científicas
por estas temáticas.
Durante la década de los setenta
y ochenta, publica varios estudios de Geografía Agraria de excepcional
importancia, materia que había constituido otra de sus preocupaciones,
como es el caso de Los sistemas de cultivo en Castilla La Vieja (1964),
Campos abiertos y campos cerrados en Castilla La Vieja (1965) y
la magna obra titulada Organización del espacio y economía
agraria en la España Atlántica, editada por la editorial
Siglo XXI en 1975.
Su interés por aprehender la
esencia y evolución de Castilla la Vieja se plasmó en varios
artículos y libros de singular trascendencia para la concreción
del espacio regional, y entre los que sobresalen: Desarrollo y atonía
en Castilla, publicado por Edit. Ariel y Castilla (entre la percepción
del espacio y la tradición erudita), editado por Espasa Calpe
(1985).
Pero donde hace una reflexión
epistemológica profunda sobre la vinculación del "medio ambiente"
y la "ordenación del territorio", desbrozando la maraña tejida
por interpretaciones hechas desde el oportunismo de otras ciencias o posicionamientos
políticos, es en el capítulo introductorio del libro titulado
Medio ambiente y ordenación del territorio, editado por la
Fundación Duques de Soria y la Universidad de Valladolid en 1994,
que resulta de obligada consulta para todos aquellos que desean introducirse
en los complejos caminos de esta temática.
En estrecha relación con el
"medio ambiente", el estudio del Tiempo y Clima de España ha merecido
ocupación y estudio decidido por parte del profesor García
Fernández. Aportaciones decisivas en esta rama geográfica,
hoy tan en boga, son sus trabajos sobre El clima de España (1963)
y la brillantísima y lúcida síntesis sobre Castilla
y León (1986), obra maestra de lo que debe ser el estudio
geográfico del clima entendido como lo "percibido y vivido por el
hombre".
La Geomorfología, ha ocupado
gran parte de su tiempo en los últimos treinta años, y con
ella ha desarrollado una intensa actividad en las dos facetas que todo
universitario debe cultivar -la investigación y la docencia-, y
ello a través de la preparación de los "Cursos de Trabajo
de Campo en Geomorfología Estructural"; en los mismos han participado
varias generaciones de geógrafos españoles, pues ya conocen
su edición vigesimosexta. El rigor de estos cursos, la manifestación
explícita del método de trabajo, el interés de los
temas, su inteligente desarrollo, el aprendizaje directo de las formas,
y la implantación de hecho de este tipo de trabajos como un quehacer
"normal" del geógrafo, sirvieron para formar a profesores que, luego,
lo han ido transmitiendo a sus alumnos, Constituye, en suma, un trabajo
exigente, tenaz, silencioso, muy generoso y seriamente influyente, que
ha quedado plasmado en varios artículos y, sobre todo, en las Memorias
de cada uno de los cursos.
La relación del profesor García
Fernández con la Universidad de Alicante y, en especial, con el
Instituto Universitario de Geografía, se remonta al año 1984,
en el que, tras un somero reconocimiento del territorio, captó
la dificultad que entrañaba el estudio del relieve del Campo de
Alicante, lo que, lejos de desanimarle, estimuló su empeño
y entusiasmo por "descubrir" lo desconocido. Así, con la colaboración
de un grupo de profesores del mencionado Instituto emprendió el
trabajo de investigación en una primera campaña en noviembre
de 1985. Sin desaliento, a pesar de las dificultades y complejidad
crecientes, se ha continuado este proyecto hasta el pasado mes de noviembre
con la realización de la décima campaña, y sus resultados
se han plasmado en una serie de publicaciones de entre las que cabe citar
las siguientes: Contribución al conocimiento geomorfológíco
del Campo de Alicante (1986); El Maigmó. Análisis
morfoestructural (1988); La Sierra del Cid (Alicante), como morfoestructura
(1989) y Análisis morfoestructural del sector sudoeste del
Campo de Alicante (1992). Asimismo, ha generado un grupo de
trabajo en estos temas que puede resultar básico para el conocimiento
geomorfológico del espacio alicantino.
De su condición de geógrafo
íntegro y global, hay constancia no sólo a través
de su extraordinaria aportación a la Geografía, sino también
en su forma de trabajo, y de ello se percata uno cuando advierte que, aún
siendo único el objetivo primordial de su investigación,
no olvida que el paisaje se percibe de manera total y que todos sus aspectos
interesan al geógrafo. Esa preocupación por conocer, por
descubrir, le conduce, incluso, a indagar en las costumbres e idiosincrasia
de las gentes que habitan estas tierras. La encuesta, el contacto directo,
le permiten, a su vez, enriquecer considerablemente su aportación:
la recuperación de un gran numero de topónimos menores, olvidados
o deformados y, en definitiva, la vuelta a su esencia original ha constituido
otra de sus actividades.
Paralelamente a sus tareas de docente
e investigador, el Dr. García Fernández se ha preocupado
por realzar en el contexto nacional e internacional a la Geografía
Española, y fruto de ese interés fueron sus intentos, con
la ayuda de otros geógrafos, de agrupar a todos ellos. Para tal
fin constituyó un paso decisivo la recuperación de la celebración
bianual de Coloquios de Geografía, de los que el N celebrado en
septiembre de 1975 en Oviedo, resultó decisivo, Posteriormente,
en 1976 promovió la creación de la Asociación
de Geógrafos Españoles, de la que fue su primer presidente
y que, en la actualidad, con más de un millar de afiliados, se ha
erigido en el órgano más representativo de la Geografía
española.
Hoy la Universidad de Alicante se siente
orgullosa de contar con este egregio doctor entre su profesorado. Mgfco.
y Excmo. Señor, en este momento tan memorable para nuestra Universidad
en que el profesor García Fernández, venido de la Vieja Castilla,
recibe, junto a otro gran geógrafo español, el profesor López
Gómez, de la otra gran Castilla, su Doctorado Honoris Causa, sean
ya las palabras dichas en nuestra lengua madre de civilización,
en ese latín, hoy tan incomprensiblemente preterido, las que inicien
el rito antiguo y entrañable con que la Universidad concede sus
máximos honores:
RECTOR MAGNIFICE, HANC DOCTISSIMI
VIRI DOMINI JESUS GARCIA FERNANDEZ PRAECLARAM VITAM EIUSQUE SAPIENTIAE
STUDIIS ERUDITUM ANIMUM, UT POTUI, EXPLANAVI.
(Rector Magnífico, en cuanto
me fue posible expuse la preclara vida del Excmo. Sr. Jesús García
Fernández y su espíritu forjado en el empeño de la
sabiduría).
Antonio Morales Gil
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