Excmo. y Magfco. Sr. Rector
de la Universidad de Alicante,
Excmo. y Magfco. Sr. Rector
Honorario de esta Universidad,
Excmo. Sr. Presidente del
Consejo Social,
Excmos. e Ilmos. Sres.,
Claustro de esta Universidad,
Sras. y Sres.,
Poco podía imaginarme,
allá por el 1967, cuando conocí al Profesor Llobregat, que
vendría el día en que me cabría el inmerecido honor
de hacer su elogio ante un Claustro Universitario. Me presento hoy ante
Vds., con tal cometido, sin otro mérito que el mandato, a tal fin,
de la Junta de Gobierno de la Universidad, presidida por nuestro Rector.
Reconozco que muchos otros
habrían expresado, con más justeza y exactitud, los méritos
académicos, y de todo orden, que certifican lo acertado de la decisión
tomada por la mencionada Junta de Gobierno, oída la unánime
petición de la Facultad de Filosofía y Letras, de invitar
al Profesor Llobregat a integrarse, honoris causa, en nuestro Claustro.
Ahora bien, a nadie cedo en cariño y respeto a la figura del amigo
que, en tantas cosas y ocasiones, se nos mostró como amable y entrañable
maestro. Cabe añadir, y no está de más, que cumple,
sobradamente, el Profesor Llobregat los requisitos que impone el Estatuto,
suprema norma legal de nuestra Universidad, a quienes son postulados para
tal honor. Pero aún más, esa adecuación al texto legal
lo es no sólo a la letra, sino, lo más importante, al espíritu
de la misma, ya que reúne en su persona los dos fundamentos del
verdadero universitario: investigación y docencia.
No obstante, y antes de comenzar,
permítaseme una última aclaración encaminada a subrayar,
aún más, el gozo que hoy sentimos quienes aquí estamos.
Como es bien sabido, manda
la venerable tradición que regla este solemne acto que quien apadrina
al honrado, nunca a título propio y siempre como representante de
sus colegas, haga el elogio de aquél ante la comunidad académica
que lo recibe. Ahora bien, si tan sólo fuera ésta la finalidad
del acto al que hoy asistimos, no dejaría de ser causa de una cierta
perplejidad; al ser esa misma comunidad académica, la que previamente
y a la vista del bagaje curricular del doctorando ha decidido, honrar y
honrarse, con su recepción. Pues bien, las cosas no son exactamente
así y, por el contrario, debemos examinarlas desde un punto de vista
más amplio. El sentido de la ceremonia que oficiamos no es otro
que publicitar y transmitir la alegría que hoy siente esta Universidad
al resto de la sociedad que la envuelve y arropa y es, por derecho propio,
su natural páredro.
Escúchense, pues,
con esta sintonía las palabras que a continuación voy a pronunciar,
en el entendimiento de que, sin lugar a dudas, serán, como en el
mito, desvaídas imágenes de esa brillante realidad que es,
en todas sus vertientes, el quehacer profesional de Enrique Llobregat.
No obstante exceder el marco
de este acto el análisis pormenorizado de la obra del Profesor Llobregat.
Sí es oportuno y bueno, al hilo de su periplo biográfico,
señalar los hitos más notables de su actividad que, como
no podía ser de otra manera, es tripartita y trifuncional. Ha practicado,
en el sentido más helénico del término, la arqueología.
Seguidamente, negro sobre blanco, su acertada pluma ha sido feliz, y respetada,
intermediaria para la comunicación de sus logros. Finalmente, su
amor al pasado, y a las cosas bellas, le ha llevado a ejercer, también
entre nosotros, una inestimable actividad de conservador y, aún
más, revitalizador de nuestro patrimonio monumental. Actividad en
la que, como en las restantes, ha destacado su enciclopédico conocimiento
de las cosas y comportamientos humanos. Prueba de lo que decimos es el
conjunto de honores y galardones otorgados en reconocimiento a su labor.
De entre todos, permítaseme recordar, en este momento, los dos más
recientes: la Medalla al Mérito Cultural de la Generalitat Valenciana
y la Medalla de Oro de la Provincia de Alicante.
Pues bien, cursa en Valencia,
su tierra natal, la carrera de Filosofía y Letras (Sección
de Historia), con cuya Memoria de Licenciatura (Las cuevas de enterramiento
eneolíticas en el Reino de Valencia) obtiene su segundo Premio
Extraordinario. El anterior, lo fue, en 1958, al finalizar sus estudios
de bachillerato. En 1967 alcanza el grado de Doctor, tras la defensa de
su tesis Contestania Ibérica, realizada, bajo la dirección
del Profesor Tarradell, en ese extraordinario ámbito de trabajo
constituido por el Laboratorio de Arqueología de Valencia, dirigido
a la sazón por el Profesor Tarradell, y el Servicio de Investigación
Prehistórica de la Diputación Provincial de Valencia, donde
mantuvo, también, relaciones discentes con sus otros maestros los
Profesores Fletcher y Pla. Una vez más, su trabajo fue laureado
con la máxima calificación y el correspondiente Premio Extraordinario.
Entre los años 1963
y 1977 ejerce la docencia, primero en la Universidad Valentina y, después,
a partir de 1969, ya en Alicante.
Pintura mural de Lucentum
(Tossal de Manises, Alicante) Siglo II d.C.
Museo Arqueológico
Provincial de Alicante
© Generalitat Valenciana.
Serie Patrimoni Cultural Valencià
La llegada a Alicante, su
ciudad desde entonces, se produce en 1967, tras sus viajes de ampliación
de estudios a Tierra Santa y al Norte del Magreb, una vez ganada la oposición
al Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Museos. Lo que supuso
obtener la plaza de Conservador del Museo Arqueológico Provincial
de Alicante y su posterior nombramiento como Director del mismo. Es entre
nosotros cuando retoma su interrumpida vocación docente. Lo hace,
primero, en la División de Filosofía de nuestro queridísimo
C.E.U., evolucionada, más tarde, en la ya Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Valencia (Campus de Alicante). Es un deber
subrayar, de esta etapa, los años de docencia en el Colegio Universitario,
verdadero embrión de nuestra Universidad, en el que el Profesor
Llobregat, junto a un reducido puñado de animosos colegas, participó,
con total generosidad y entrega, como no podía ser de otra manera,
en la extraordinaria aventura que supuso el alumbramiento de los estudios
superiores en Alicante. Años de penuria en lo material, pero preñados
de esperanza y duro trabajo. Valores que fructificando en las mentes de
sus alumnos de entonces, hoy probados puntales en los mundos de la Arqueología
y la Historia, supieron encender la llama de la curiosidad científica
y el interés por los saberes históricos.
Aúna en su docencia
la necesaria práctica y, así, consolida, entre nosotros,
el embrión de una brillante escuela de arqueología, siempre
con talante abierto e integrador, como no puede ser de otra manera en el
sentir del verdadero científico. En este marco cabe situar sus diferentes
campañas de excavaciones. A las que hoy, con la perspectiva del
tiempo, podemos otorgar, sin temor a la exageración, el calificativo
de modélicas. Nombres indefectiblemente unidos a Llobregat son:
Tossal de Manises, hoy por hoy el mejor modelo de restauración y
puesta en valor de un yacimiento arqueológico; Illeta dels Banyets,
en Campello, un yacimiento clave para entender nuestra Prehistoria más
reciente, el mundo ibérico; el Puig y la Serreta, alcoyanos, donde
aflora el sentido de los ritos y prácticas funerarias ibéricas,
o Cabezo Lucero, en el que tiene la singular fortuna de aflorar una nueva
Dama. Su actuación en todos ellos, a más de modélica,
supone un hito en la moderna metodología de la disciplina.
Placa de cerámica
con decoración figurada. Cultura ibérica. Finales S. III,
inicios S. II a.C.
La Serreta (Alcoi-Cocentaina-Penáguila)
Museu Arqueològic Municipal d'Alcoi
© Generalitat Valenciana.
Serie Patrimoni Cultural Valencià
En tanto, trufa esta incesante
actividad con no menos de dos centenares de títulos, de entre los
que cabe destacar, aparte de las pertinentes memorias de las excavaciones,
la quincena larga de monografías de fuste, o libros, cuyo campo
se extiende desde los diferentes aspectos de la arqueología e historia
ibéricas, hasta su preocupación por la primitiva cristiandad
valenciana. Aún más, su enciclopédico saber nos brinda,
intercalando en este amplio segmento, enjundiosas obras sobre etnografía
o filología de las tierras valencianas.
Sin duda, su primer y más
significativo título fue «Hacia una desmitificación
de la Historia Antigua de Alicante. Nuevas perspectivas sobre algunos problemas»,
complementado con la segunda entrega del mismo que recibía el subtítulo
de «Un supuesto epitafio de Halmilkar Barca». En ellos, la
crítica textual más aguda, unida a un profundo conocimiento
de las fuentes arqueológicas y sus posibilidades de interpretación,
ayudan a poner en evidencia la realidad de nuestro pasado histórico,
lejos de consideraciones arbitrarias y novelescas.
Años más tarde,
daría a la prensa su Contestania Ibérica. El primer,
y hasta el momento el más completo, intento de estudiar de forma
global e integrada la cultura ibérica de un área determinada.
No nos resistimos a avalar esta opinión con las palabras de su maestro
el Profesor Tarradell. Dicen así: es «el primer paso de un
camino que resultará indispensable que sea seguido por otros investigadores
de las restantes zonas del mundo ibérico». «Por primera
vez –y seguimos con la cita del maestro- tenemos el catálogo de
la cultura ibérica de una zona concreta, el territorio meridional
del País Valenciano…». Este texto, escrito ya hace veinticinco
años, en nada ha perdido vigencia y nos da idea del rigor y método
de trabajo del Prof. Llobregat. Innovador en su época, resulta hoy,
veinticinco años más tarde, más que útil y
de provechosa consulta. El marco geográfico, el poblamiento, el
urbanismo, las manifestaciones artísticas y los modos de vida, entre
otras consideraciones de carácter general, son examinados desde
diferentes perspectivas con la intención de recrear el mundo y modo
de vida de quienes nos antecedieron en la ocupación de este territorio
hace más de dos mil años.
No queremos cerrar este epígrafe
sin mencionar, siquiera de pasada, su Ilucant, Un cuarto de siglo de
investigación histórico-arqueológica en las tierras
de Alicante. Reciente recopilación de un largo medio centenar
de artículos que dedicados a estos temas, en nada han perdido frescura
y vigencia y, así reunidos, constituyen un inestimable depósito
de saber. En todos ellos muestra Enrique Llobregat, a más de su
incuestionable solidez científica, adornada de una inimitable brillantez
en la exposición, una elevada capacidad intelectual y, lo que nos
parece más sobresaliente, su formidable intuición que le
ha llevado a abordar temas aún no abiertos a la investigación.
Debemos ir finalizando, pero
no sin antes recordar su incesante actividad, desde diferentes puestos
administrativos o académicos, como conservador o catalogador del
patrimonio cultural valenciano. Ejemplos de esta faceta son su Catálogo
de obras de arte de la Excma. Diputación de Alicante. Pintura y
Escultura; o bien su Catálogo de monumentos y conjuntos de
la Comunidad Valenciana o, incluso, su inestimable colaboración
a la Historia de l’Art al Pais Valencià. Por si lo dicho
fuera poco, debemos rendir, una vez más, tributo de gratitud a su
pasión por esa joya del drama sacro medieval que es el Misteri
d’Elx. Más que pasión, enamoramiento diríamos,
que le ha llevado a ofrecernos inestimables publicaciones sobre el mismo.
Queremos acabar recordando,
en sentido inverso, unas solemnes palabras que han resonado recientemente,
y en actos parejos, en este mismo recinto y que retrotraerán a nuestro
ya colega a su vieja y querida ciudad natal. Se trata del final de la antigua
fórmula con que la Junta de Prior y Cónsules del Consulado
de la Lonja de Valencia enaltece, aún hoy, a personalidades que
por su trayectoria merecen dicho honor. Reza de esta manea: «…y más
decimos: que si mucho honor con ello recibís, a tanto más
por ello os obligáis». Decíamos que aplicábamos
su sentido a la inversa porque es claro que la recepción del Dr.
Llobregat enaltece y obliga a nuestra corporación universitaria
y, más que bienvenido, mejor debemos decir bien retornado sea entre
nosotros el Profesor Llobregat, por tanto ¡gaudeamus!.
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