DISCURSO PARA
LA CEREMONIA DE ENTREGA DEL TITULO DE DOCTOR HONORIS CAUSA POR LA UNIVERSIDAD
DE ALICANTE, 28 DE ENERO DE 2003
Estimado Presidente, distinguidos
invitados, damas y caballeros:
Ruego acepten mi más
sincera gratitud en esta espléndida ocasión por recibir el
título honorífico más prestigioso de la Universidad
de Alicante, una de las universidades más importantes de España.
Me siento enormemente honrado por haber sido incluido entre los pocos elegidos
para recibir dicho título en el continente asiático, y el
primero de Japón. Le agradezco al respetable colega científico
y profesor Miguel Yus que reconociera mi carrera científica de toda
una vida y me nominara ante el comité de selección. Comparto
el honor con mis colaboradores de Nagoya y otras instituciones que han
llevado a cabo un continuo esfuerzo intelectual y técnico. Con mucho
gusto, pasaré a explicarles lo que hemos logrado desde mediados
de 1960.
Como químico, me intereso
por las moléculas y los conjuntos moleculares. Según ilustra
la imagen [Transparencia nº 1], se han llegado a conocer muchos tipos
de moléculas. Toda molécula, por definición, tiene
una composición elemental fija, una conectividad atómica
definida, una única estructura tridimensional y ciertas formas.
A partir de tales características estructurales emergen funciones
moleculares interesantes e importantes. Más importante aún,
en principio cualquier molécula es susceptible de ser diseñada
y sintetizada a voluntad. Luego podríamos generar un variado abanico
de propiedades y funciones a través de la química.
A mí me interesa concretamente
la asimetría molecular, también conocida como quiralidad.
Como ilustra la imagen [Transparencia nº 2], la quiralidad molecular
suele aparecer cuando un átomo de carbono está formado por
cuatro átomos o grupos diferentes. Eso hace posible la aparición
de dos esteroides isómeros llamados enantiómeros. Cada isómero
es la imagen especular del otro y posee una energía libre idéntica.
Esta diferencia es muy sutil pero adquiere importancia cuando los enantiómeros
participan en fenómenos biológicos o fisiológicos.
Por lo general, los enantiómeros huelen y saben diferente. La diferencia
estructural entre ellos puede ser grave en la administración de
drogas sintéticas. Un claro ejemplo de la relación entre
la actividad farmacológica y la quiralidad molecular fue el que
proporcionó la trágica administración de talidomida
a mujeres embarazadas en los años sesenta. Mientras que la talidomida
dextrógira posee excelentes propiedades analgésicas, su enantiómero
levógiro es un teratógeno que causa malformaciones fetales.
Por desgracia, el medicamento de la talidomida consistía en una
mezcla del 50% de moléculas dextrógiras y levógiras.
Es imprescindible evitar problemas como éste usando medicamentos
de farmacia simétricos.
En realidad, el acceso práctico
a componentes enantioméricamente puros es uno de los grandes retos
en el desarrollo de fármacos, agroquímicos, sabores y fragancias.
No obstante, la síntesis selectiva de moléculas dextrógiras
o levógiras por medios químicos, o “síntesis asimétrica”,
fue una tarea difícil durante mucho tiempo. Hace más de 150
años, en 1851, Louis Pasteur afirmó que “la disimetría
es la única y clara frontera entre la química biológica
y no biológica. Una fuerza simétrica física o química
no pueden causar disimetría molecular”. Esta afirmación,
aunque en realidad no es cierta, fue considerada verdadera desde un punto
de vista práctico hasta hace veinte años. El acceso a componentes
levógiros o dextrógiros puros ha dependido principalmente
de la biotecnología en el uso de microorganismos formados por enzimas.
A pesar de ello, la biotecnología sólo permite acceder a
un tipo limitado de las substancias que son necesarias en la naturaleza.
Nuestra salud y nuestra calidad de vida dependen en gran parte de sustancias
hechas por el hombre. Por esa razón, es necesario que logremos una
síntesis asimétrica eficaz.
Resolveríamos este
viejo problema inventando catalizadores artificiales eficientes como los
que ilustra el esquema [Transparencia nº 3]. Nosotros usamos un catalizador
quiral molecular que consiste en un metal y un ligando quiral acoplado.
El centro activo del metal genera reactividad catalítica, acelerando
repetidamente la reacción, mientras el ligando quiral presente controla
la simetría de los productos de la reacción. Esto se ha convertido
en un principio general de la catálisis asimétrica, muy practicado
en la síntesis orgánica.
Descubrimos este principio
por suerte en 1966 durante un estudio sobre el anillo de tres miembros
que forma una reacción. Aunque la diferencia quiral era muy leve
(sólo del 55:45, lejos del 100:9 y poco significativa), se trataba
del primer ejemplo de catálisis asimétrica mediante un catalizador
molecular organometálico quiral de estructura bien definida.
Más tarde decidimos
la hidrogenación por multitud de razones. H2 es la molécula
más simple y procede de una fuente limpia y abundante. H2 presenta
unas aplicaciones ilimitadas a la ciencia básica y aplicada, la
tecnología e incluso la industria. Incorporar moléculas de
hidrógeno a sustancias orgánicas insaturadas es la reacción
química más básica, pero los métodos eficaces
seguían siendo bastante limitados. Por esa razón, en 1980
inventamos una molécula quiral especial, BINAP, y la combinamos
con varios metales de transición para formar catalizadores quirales
de hidrogenación. El desarrollo del sistema combinado BINAP-rutenio
fue un adelanto importantísimo, ya que ofrecía enormes posibilidades.
Esta hidrogenación asimétrica permite la síntesis
eficaz de terpenos, vitaminas, antibióticos ?-lactam, aminoácidos,
alcaloides, prostaglandinas y otros compuestos de interés biológico,
además de materiales avanzados. La eficacia del análisis
asimétrico artificial compite y en algunos casos supera a las enzimas
naturales. Al contrario que con las enzimas, cabe la posibilidad de obtener
tanto catalizadores levógiros como dextrógiros. Este tipo
de química no es sólo útil para la síntesis
de laboratorio de componentes quirales, sino también es muy importante
a niveles industriales. De hecho, nuestro método se ha aplicado
a la producción a gran escala de “carbapenems” antibióticos
y de un medicamento antibacteriano. Nuestro sistema combinado BINAP-rodio
cataliza la reacción mutante asimétrica de 1,3-hidrógeno
que desempeña un papel clave en la producción industrial
del mentol, una importante fragancia establecida en Takasago International
Corporation. Un tercio de la demanda mundial se cubre hoy en día
mediante este método.
Como químicos, estamos
orgullosos de que nuestros conocimientos acumulados nos permitan convertir
recursos naturales, incluido el petróleo y la biomasa, en distintas
sustancias químicas de alto valor añadido. Así contribuimos
al bienestar de la humanidad. La química puede crear grandes valores
de la nada, prácticamente. En concreto, un estudio de la quiralidad
molecular podría proporcionar grandes ventajas científicas,
técnicas e incluso industriales en los próximos años.
Nuestro trabajo, junto con los esfuerzos de otros científicos de
todo el mundo, ha hecho realidad el sueño de todo químico,
mejorando de forma dramática los procesos de la síntesis
química. Los adelantos en este campo tecnológico han dado
lugar a un enorme potencial económico en la fabricación de
químicos muy valiosos. Es para mí un gran orgullo haber podido
contribuir al inicio y el desarrollo de este importante logro científico.
Muchas gracias.
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