LAUDATIO BERT SAKMANN por Manuel Criado

Difícil es, en estos escasos minutos, realizar un elogio completo de los méritos del candidato, el profesor Bert Sakmann. Valga, sin embargo, como introducción, lo dicho por el profesor Soria sobre Erwin Neher, especialmente en lo relativo a la imposibilidad e injusticia de separar los méritos de uno y otro candidato en la invención y desarrollo de la técnica denominada "patch clamp, que revolucionó un amplio sector de las ciencias experimentales, y que, a la postre, les sería recompensado con el máximo galardón científico: el premio Nobel de Medicina y Fisiología de 1991.

Pero empecemos por el principio. Bert Sakmann nace en Stuttgart, en el sur de Alemania, en 1942. Estudia Medicina en Tübingen, realizando su examen de licenciatura en Munich en 1967. En el período entre 1968 y 1970 es interno del Hospital Universitario de esta misma ciudad y comienza sus tareas de investigación en el Instituto Max Planck de Psiquiatría de la mano de Otto Creutzfeld, quién le introducirá en el campo de la Neurociencia, y a quién Sakmann siempre considerará su maestro. Esta relación profesional y personal se mantendrá siempre como el primer dia, hasta la reciente y desgraciada desaparición del Prof. Creutzfeld.

En el período 1971-73 es becario del Consejo Británico en el University College de Londres. Allí, el joven investigador encontrará a uno de los pioneros de la biofísica de los canales iónicos, el profesor Bernard Katz. Bajo su dirección progresará en el estudio de estas, digamos, moléculas, cuya identidad molecular precisamente estaba entonces todavía por ser aclarada. Aún hoy en día perdura la admiración del Prof. Sakmann hacia Bernard Katz, hasta tal punto que ha dedicado parte del premio Nobel a la creación de una fundación que lleva su nombre.

De regreso en Alemania obtiene su doctorado en Medicina por la Universidad de Göttingen en 1974 y en ese mismo año es nombrado investigador del Instituto Max Plank de Química Biofísica en el departamento de Neurobiología. Comienza entonces su colaboración con Erwin Neher, fruto de la cual fue la invención de la técnica ya mencionada, cuyo diseño conceptual, como ha ocurrido con tantos otros descubrimientos importantes, es de gran simplicidad. Se trataba de colocar una pipeta muy pequeña sobre la superficie de una célula muscular y medir el flujo de iones a través de un canal iónico. Los canales iónicos son moléculas de proteína que forman algo parecido a un tunel a través de la membrana de la célula, y dejan pasar iones a su través, dependiendo de ciertas circunstancias. Lo realmente trascendente de este paso de iones es la generación de pequeñísimas corrientes eléctricas que, adecuadamente codificadas, comunican unas células con otras. Muchas funciones superiores de esa gigantesca central que es el cerebro, tales como la memoria, el aprendizaje, las sensaciones. etc.,  dependen en gran medida de la eficaz comunicación entre neuronas que se lleva a cabo por medio de los canales iónicos. Pues bien, con aquella pequeña pipeta de una micra de diámetro conectada a toda una batería de aparatos electrónicos fue posible, por primera vez, probar de forma directa que los canales iónicos realmente existían. Mas aún, como dijo Bertil Hille, de la Universidad de Washington, era la primera vez en la historia de la ciencia en que se podía ver en un organismo viviente lo que una molécula aislada estaba haciendo con una resolución temporal a nivel de milisegundos.

 Como decía al principio, el desarrollo de esta técnica fue fruto de la colaboración entre los doctores Neher y Sakmann, y no es posible separar los méritos de uno y otro, por la perfecta complementación que hubo entre los mismos. Con respecto a esto, quisiera yo ahora hacer una parada en este recorrido por la vida y los méritos del candidato, y evocar una conversación, por cierto muy instructiva para un científico, que tuve con el cuando trabajaba en su grupo. En aquel entonces, y por razones que no viene al caso aludir, se había puesto de manifiesto entre dos miembros del grupo cierta desgana a la hora de colaborar entre si, con el consiguiente deterioro, no solo de las relaciones personales, sino del trabajo que entoces estábamos realizando. Estaba Bert Sakmann muy enfadado por esta falta de espíritu de equipo y recuerdo que me dijo: ..."Si Erwin (refiriéndose al prof. Neher) y yo no hubiéramos colaborado sin absolutamente ninguna condición, si no nos hubiéramos complementado, olvidándonos de egoismos y mal entendidos protagonismos, no hubiéramos llegado a desarrollar el patch clamp"... Siempre recuerdo aquella llamada al trabajo en equipo, como algo imprescindible de considerar en cualquier proyecto científico, sobre todo en el momento actual en que los abordajes interdisciplinarios han demostrado ser los mas fructíferos y diría que incluso necesarios, dado el alto grado de especialización que hoy en dia se da en cualquier rama de la ciencia.

Volviendo al hilo principal de esta narración, diré que una vez perfeccionada la técnica allá por el año 1980, como bien ha explicado el profesor Soria, y desarrolladas unas cuantas modificaciones, empezó realmente la diversión. Bert Sakmann comenzó a colaborar con otros equipos de investigadores, especialmente biólogos moleculares. A mediados de los años 80, la biología molecular había avanzado también de forma revolucionaria, lo que hizo posible el aislamiento de los genes que codifican diversos canales iónicos, y su posterior manipulación molecular. El prof. Sakmann fue de los primeros en comprender el enorme potencial que podía tener la combinación de la biología molecular con su técnica: por medio de la primera uno podría alterar a placer la estructura molecular de los canales iónicos, para, a continuación, estudiar con total precisión, por medio del patch clamp, el comportamiento de esos canales modificados. Se podía adquirir de esta forma una información fiel y minuciosa sobre el funcionamiento de estas proteínas. Así se hizo, y puedo decir que los trabajos del grupo de Sakmann han sido senda por la que luego han transitado muchos otros neurobiólogos de fama internacional. Precisamente, y en relación con esta capacidad de anticipación, quisiera ahora rememorar una última anécdota, que describe esta facultad del candidato. En varias ocasiones, durante reuniones del grupo para discutir una determinada estrategia en un experimento, recuerdo que nos abrumaba siempre con una típica pregunta:"...¿Habeis pensado ya qué vais a hacer si eso no resulta?..." Como ven, habia que estar anticipándose constantemente, o dicho con otras palabras, el científico según el Profesor Sakmann, debe vivir el futuro mas que el presente. Y, en fin, su propio ejemplo así lo indica.
En 1983 Bert Sakmann fue nominado miembro de la Sociedad Max Planck y posteriormente director del departamento de Fisiología Celular del Instituto Max Planck de Göttingen. Desde 1989 es director del Instituto Max Planck de Investigación Médica en la ciudad de Heidelberg, donde también es profesor de la Facultad de Medicina. Numerosos premios internacionales han galardonado la labor científica del candidato, constituyendo una lista demasiado extensa para ser citada aquí. Baste decir que en 1991, la Academia Sueca le concedió el Premio Nobel de Medicina y Fisiología.

Por último decir que como miembro de la Universidad de Alicante me siento muy honrado por la presencia de Bert Sakmann en este acto y por los lazos personales y científicos que todavia mantenemos y que espero que perduren por mucho tiempo.

fotografía del señor Sakmann en un momento del acto de su investidura como doctor honoris causa
foto de un momento de investidura del señor Sakmann
foto de un momento de la investidura como doctor honoris causa del señor Sakmann
foto de un momento del acto de investidura como doctor honoris causa del señor Sakmann
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