LAUDATIO PRONUNCIADA POR EL SR. D. JUAN CARLOS GÓMEZ SALA CON MOTIVO DE LA INVESTIDURA COMO
DOCTOR HONORIS CAUSA POR LA UNIVERSIDAD DE
ALICANTE DEL EXCMO. SR. D. WILLIAM F. SHARPE

 
 Es para mi un honor hacer hoy de portavoz de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Alicante para presentar y exponer  los méritos del Dr. William F. Sharpe, que le hacen merecedor de la concesión del Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Alicante.
Creo que nuestra instituciFotografía de Juan Carlos Gómezón se debe enorgullecer de ser la primera universidad europea que otorga esta distinción a una de las personalidades más destacadas en el mundo de las Finanzas y que más ha contribuido a su desarrollo. La economía financiera, tal y como la entendemos hoy, sería inconcebible sin las aportaciones del profesor William Sharpe. En toda su obra se unen el máximo rigor teórico y la técnica más cuidadosa, resultando en una obra de extraordinaria calidad científica. Sus aportaciones se han centrado en áreas concretas, pero su influencia está presente en prácticamente todos los ámbitos de la economía financiera. Voy a referenciar las que considero de mayor relevancia  siguiendo un criterio básicamente cronológico.
La primera contribución del profesor Sharpe se refiere a la simplificación de los aspectos computacionales del Modelo de Cartera, en el que Harry Markowitz desarrolló la forma en que los inversores seleccionan los activos en base a su rentabilidad esperada y su riesgo. Sharpe introdujo la aproximación conocida hoy como modelo de mercado, modelo de un factor o modelo de un índice. La motivación de este modelo fue totalmente empírica, derivada de la observación de que los precios de la mayoría de las acciones tienden a moverse juntos al mismo tiempo. De esta observación, surgió la idea de que algún factor común determina la mayor parte de la variación de la rentabilidad de las acciones. En el modelo de mercado se supone que la rentabilidad de un activo arriesgado está linealmente relacionada con el rendimiento de un índice de acciones, representativo del conjunto del mercado. Los coeficientes estimados de esta relación lineal se pueden utilizar para calcular las covarianzas entre las rentabilidades de los activos y para construir carteras óptimas. Con esta aproximación se reduce sustancialmente la dimensión del problema de cartera y se simplifica la computación de las carteras eficientes. Este trabajo constituyó el núcleo de la tesis con la que el profesor Sharpe obtuvo el grado de doctor en 1961 por la Universidad de Stanford. 
La segunda, y quizás más importante de sus contribuciones, se refiere a la  teoría del equilibrio en el mercado de capitales. La motivación en este caso fue la pregunta de ¿ qué pasaría si todos los inversores se comportaran de acuerdo con las predicciones de los modelos de cartera de Markowitz y Tobin ?. Su respuesta es que si los inversores fueran optimizadores eficientes, todos poseerían la misma cartera eficiente de activos arriesgados que, en el equilibrio, es la cartera poseída por el conjunto del mercado. 
 El modelo de valoración de activos arriesgados en el equilibrio del mercado, más conocido por sus siglas en inglés CAPM, postula básicamente que la rentabilidad esperada de un activo es una función lineal de tres variables: la rentabilidad del activo seguro, la rentabilidad de la cartera de mercado y del riesgo del propio activo. Las dos primeras variables son únicas para todos los activos. La rentabilidad del activo seguro es la retribución que recibe el inversor por posponer su consumo durante un periodo. A la diferencia entre la rentabilidad del mercado y la del activo seguro, se la denomina prima de riesgo y es la compensación que recibe el inversor por asumir una unidad de riesgo de mercado. La única variable específica del activo es su riesgo relativo al mercado, denominado coeficiente beta. La conclusión más importante de este modelo es que el mercado sólo retribuye este último componente del riesgo; esto es, la parte del riesgo asociada a la actividad económica general y no el riesgo total del activo.
 El CAPM fue considerado un descubrimiento revolucionario, porque fue el primer modelo en Finanzas en el que se agrega el comportamiento individual de los inversores para determinar la relación que debe existir entre el valor de los activos en el equilibrio. Como anécdota cabe señalar también que probablemente sea el único modelo económico que se ha demostrado en una nota a píe de página. 
 Con frecuencia estas dos primeras aportaciones se confunden. Sin embargo, son modelos independientes aunque en la práctica se pueden utilizar conjuntamente. El modelo de mercado es un modelo del lado de la oferta, de generación de rendimientos de los activos, mientras que el CAPM es un modelo de demanda de activos por parte de los inversores. 
La tercera aportación que quiero destacar es una medida utilizada para evaluar los resultados de las carteras de inversión, en particular de los fondos de inversión, denominada ratio de Sharpe. El ratio de Sharpe relaciona la rentabilidad de una inversión con su riesgo total. Concretamente, mide la rentabilidad esperada por unidad de riesgo de una estrategia de inversión autofinanciada, con inversión neta nula. En su versión inicial esta estrategia consiste en la compra de una cartera de activos arriesgados, financiada mediante endeudamiento a una tasa igual al rendimiento del activo seguro. En versiones más recientes la compra de activos arriesgados se financia con la venta en descubierto de una cartera con los valores que componen un determinado índice o clase de acciones en particular.
 En cuarto lugar quiero resaltar su contribución al denominado modelo de valoración en dos estados, cuya generalización a varios periodos de tiempo dio lugar al modelo binomial de valoración de opciones. Curiosamente, el profesor Sharpe no formalizó el modelo sino que sugirió la idea que permitió su desarrollo posterior. La forma en que la propuso la cuenta Mark Rubinstein en su libro “Derivatives: A powerplus picture book” (página 193), de la siguiente forma: “…En 1975 la Universidad Hebrea organizó un encuentro en el desierto del Neguev sobre economía financiera al que asistieron veinte académicos. Dos años antes Black y Scholes habían publicado su trabajo sobre valoración de opciones cuyos resultados resultaban todavía misteriosos. Estos autores habían derivado una formula de valoración de opciones en términos del activo subyacente, que curiosamente no requería información de la rentabilidad esperada del activo subyacente. La matemática del modelo era sumamente compleja y su intuición económica no estaba del todo clara.
Sharpe y Mark Rubinstein discutieron este sorprendente resultado buscando su intuición básica. Sharpe sugirió que, quizás en cada momento de la vida de la opción, existan sólo dos estados, uno en el que el precio del subyacente sube y otro en el que baja. Si esto fuera así, en la situación conocida como mercado completo, el precio de la opción se podría replicar utilizando una cartera con sólo dos activos: el subyacente de la opción y tesorería. Con esta idea y algo de matemática sencilla Mark Rubinstein, desarrollo  junto a J. Cox y S. Ross, el modelo binomial de valoración de opciones…”.
Finalmente, el profesor Sharpe ha sido también el precursor del denominado análisis de estilos de inversión, proponiendo un modelo que proporciona una forma objetiva de evaluar el estilo efectivo de una cartera de inversión en comparación con el estilo declarado. Técnicamente el análisis de estilos se puede considerar un caso específico de un modelo de factores, en el que las ponderaciones se obtienen como solución de un problema de minimización del error de réplica, o diferencia entre la rentabilidad de la cartera gestionada y la de una combinación lineal de diferentes clases de activos. Las ponderaciones describen la composición de la cartera y se interpretan como coeficientes de atribución al estilo, representativos de su exposición a la clase de activos respectiva. 
En conjunto su obra es amplísima, con más de cien artículos publicados en prestigiosas revistas internacionales como The Journal of Finance, The Journal of Financial Economics, The Journal of Business, Management Science, etc. Asimismo, ha escrito varios libros, entre los que cabe destacar “Portfolio Theory and Capital Markets”, “Asset Allocation Tools”, “Fundamental of Investments” e “Investment”
Un aspecto importante de la actividad del profesor Sharpe ha consistido en contribuir a desarrollar aplicaciones prácticas de sus trabajos de investigación en economía financiera. En este sentido, desarrolló en el banco de inversión Merrill Lynch un servicio de estimación del riesgo de mercado de las acciones y una medida de resultados de las carteras de inversión. En la empresa de servicios financieros Wells Fargo Investment Advisors diseñó la creación de fondos índice, la estimación de líneas del mercado de títulos a partir de predicciones de flujos de tesorería futuros y la formación de carteras de réplica de índices seleccionados de acciones. Ha sido igualmente asesor de instituciones financieras como el Union Bank of Switzerland, y de  importantes empresas como Boeing, IBM, AT&T y Philips Morris.
Quizás la faceta menos conocida de su carrera profesional ha sido su interés por las nuevas tecnologías, que le ha llevado a publicar libros sobre economía de los ordenadores y programación, a desarrollar el software de optimización Asset Allocation Tools y a crear la empresa de asesoramiento financiero vía internet Financial Engines. En esta línea, ha sido también asesor del Hong Kong Council on Innovation and Technology.
Ha sido presidente de la American Finance Association. En el año 1990 recibió el Premio Nobel de Economía por el desarrollo del Modelo de Valoración de Activos Arriesgados. Desde 1989 William Sharpe es Catedrático Emérito de la Universidad de Stanford, posición que en la actualidad compatibiliza con la presidencia del Consejo de Administración de la empresa Financial Engines. 
Así pues, considerados y expuestos estos hechos, dignísimas autoridades y claustrales, solicitó con toda consideración y encarecidamente ruego, que se otorgue y confiera al Excmo. Sr.  William F. Sharpe, el supremo grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante.
Muchas gracias.