CUENTOSMENUDOS SELECCIONADOS. 1ª convocatoria año 2001-2002 |
|
<PRIMER PREMIO>
Sirena Ella gusta de indicarme las cosas
de forma tácita.
Algunos de sus mensajes se han hecho de verdad sutiles. Ayer encontré sobre mi butacón favorito la "Odisea", abierta por una página. Leí . Era el pasaje en que las sirenas cantan , tentando a Ulises. Dios mío. Después de tanto tiempo ... creo que quiere que hagamos el amor. Santiago Moya Alía
<SEGUNDO PREMIO>
Noche anterior De un golpe la luz despejó
el sopor de la habitación, se desperezaron los restos de pasión
de la noche anterior, el desorden de los almohadones, las arrugas de las
sábanas...
Noemí Caballer
<TERCER PREMIO>
Nomen En un instante de lucidez repasé las historias que ya conocía, una genealogía de tristes viudas prematuras que perdieron a sus maridos antes de dar a luz al primer hijo. La abuela Marina, la bisabuela Marina, una prima de la bisabuela, también Marina. Mujeres de distintas generaciones tocadas por una misma desgracia. Desde mi cama de madre reciente comprendí dónde residía el castigo.Observo a la pequeña Marina - los ojos de Ernesto, recordándomelo para siempre - y pienso cómo podré explicarle que no debe amar.Y mi madre ya ha inscrito a la niña. Soledad Ruiz de la
Cuesta Fernández
|
Extrañado Él llegó a su casa
de madrugada. Se vistió y salió rápidamente del apartamento
hacia el trabajo. Aquel día quería llegar pronto, así
que se plantó a las tres de la madrugada en la oficina. Sus jefes
no estaban.
Sergi Pitarch
Retruécano now El gato de los Pérez-Llopis comenzó a hablar un jueves de lluvia por la tarde. Su discurso era pausado pero conciso, y su acento tenía reminiscencias del portugués. Los Pérez-Llopis, por supuesto, le prestaron toda la atención del mundo, pardiez, que para eso era su gato. Lo fue, claro está, hasta que dejó de decir cosas interesantes. Samuel Secades Álvarez
Manual para una vida Apenas cinco minutos transcurrieron desde que Enrique concluyó su yantar de mediodía, junto con cinco minutos más de contado para quedar dormido, otros cinco más para renunciar a respirar el aire fresco de aquel salón barroco y poder agonizar de una forma digna, aunque luego al final, tal como ya tenía por costumbre, completó el resto de su tiempo sin saber qué hacer ni qué decir. José Rodríguez
Rodríguez
Sus últimas palabras El señor A. López lleva diez años sin hablar. Al señor A. López, que es un hombre muy instruido, firme y erudito de la literatura, siempre le hizo ilusión tener una muerte en consonancia con su vida, que como ya hemos dicho, siempre ha estado marcada por la perspectiva cultural y el hecho lírico. Así que a imitación de las grandes personalidades de la cultura, A. López, siempre pensó que su deber como literato laureado le obligaba a buscar unas últimas palabras adecuadas con que poner punto y final a su existencia. ¡Cómo envidiaba aquel “luz, mas luz” que Goethe exclamó en su ultimo suspiro! Incluso el enigmático “ ¿ es meningitis?”con que la autora de “ Mujercitas” había cerrado su existencia. Le parecía digno de encomio y emulación al señor A. López. Pensó y pensó, pasó largos años evaluando cuales podrían ser esas últimas palabras que le hiciesen pasar a la eternidad literaria, hasta que las encontró y retuvo hasta el momento oportuno. Ese momento se presentó algún tiempo después a raíz de una grave enfermedad que postró al señor A. López en el lecho del dolor. Su estado fue empeorando hasta que se le dio por desahuciado. Fue entonces, cuando haciendo acopio de sus últimas fuerzas, alzó la cabeza y pronunció esas palabras que había reservado para ese instante supremo. Milagrosamente, comenzó a experimentar una mejoría que en pocas semanas le puso fuera de peligro. A. López no ha vuelto a hablar. El ya ha cumplido su parte, y si la muerte ha escurrido el bulto estos 10 años, no es en absoluto culpa de A. López. Joaquín Torres
Gómez
Andrés El dia de autos Andrés se levantó a las siete como de costumbre para ir a trabajar, se duchó, se vistió y se preparó su café con las dos tostadas de todos los dias. Cogió sus llaves, la cartera y se tiró por el balcón. Francisco José
Parra
El darrer cupó Mentre l'extremunciaven, va obrir
els ulls i va observar les cares d'alegria de tota la família. Acabava
de guanyar una fortuna enorme amb el cupó dels divendres. Des de
ben jove que comprava el cupó cada setmana, però només
havia rebut compensacions amb els reintegraments i amb alguna terminació
escadussera.
Ció Munté
Castillo
Noche en Mekines No era aún media tarde cuando
la noche se le echó encima. Nunca se ha vuelto a sentir tan incapaz
de algo como entonces, cuando aún no había anochecido y nadie
sabía qué iba a pasar.
Raúl Hernando
Carro
|
| Página
mantenida por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria
Última actualización: 8-Mar-2002 |
![]() |