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<PRIMER PREMIO>
Refugiados.
Avanzaban deprisa, no eran muchos.
No les retrasaba la carga de las pocas cosas que pudieron recoger; unas
monedas, alimentos, fotos de familia- pero les pesaba la arena que se iba
acumulando en sus ojos. Marchaban en silencio, no les sobraba aliento para
sollozar, ni tenían nada que decirse. Atado a sus sombras les seguía
el dolor como un perro flaco.
Atrás dejaban
una ciudad que para ellos no tenía ya nombre. En los días
prósperos, cuando las risas de los niños corrían como
manantiales entre los huertos y los jardines, creyeron que aquella era
su casa. Después, los árboles se secaron, los jardines se
convirtieron en polvo y los vecinos apedrearon sus puertas. Resignados,
volvieron la espalda, y el viento les trajo el sabor a cenizas del olvido.
No miraban al frente
porque no esperaban compasión del horizonte, y sin embargo, solo
ella miró hacia atrás. Tal vez porque quiso llevarse
el sol poniente en las pupilas, volvió la cabeza y así se
condenó para siempre a ser la sal de las lágrimas de los
no tienen donde ir.
Martina Morell Gonzalo
<SEGUNDO PREMIO>
Familia
Nos lo hemos dicho todo. Ya está.
Y en realidad no nos hemos dicho nada. Tú, con tus joderes y carajos;
yo, con mis silencios obstinados y mis lágrimas. ¿Cuándo
empezó eso? O, más bien, ¿cuándo acabó?
¿Cuándo dejamos de buscarnos noche y día, de cubrirnos
de besos y caricias, de compartir con alegría y ternura todo, lo
imaginado y lo vivido? ¿Cuándo empezamos a cruzar miradas
ciegas, a volvernos la espalda por la noche, a callar deseos y sufrimientos?
Ya está.
Una pareja más de las muchas inútiles y dolidas. Ahora habría
que decidir: ¿te vas tú o me voy yo? ¿Y quién
se queda el niño? ¿Y el pájaro? ¿Y el perro?
¿Quién se queda la casa? ¿Quién los libros?
¿Quién seguirá viendo a los amigos y quién,
en cambio, tendrá que buscarse otros?
Pero, ¿para
qué me pregunto?, si al fin y al cabo sé muy bien que ninguno
de nosotros se irá, que dentro de un momento me posarás un
beso en la frente, como si nada, y te irás a la cama pensando que
mañana es otro día, que ya veremos. Yo no sé si es
la pereza que nos vence, si se nos ha quemado la ilusión o si en
el fondo queda entre nosotros un amor callado, que se alimenta de su propia
sombra, por pálida que sea. Y, sí, puede que a eso se le
llame ser una familia.
Sabrina Brancato
<TERCER PREMIO>
Fin del trayecto
Habían nacido para amarse,
pero sus trenes siempre se cruzaban en direcciones paralelas con sentidos
opuestos. El destino, con su habitual torpeza, sólo pudo hacer que
se encontraran cruzando sus caminos en un accidente ferroviario que resultó
mortal.
Ana Climent Baeza
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OTROS CUENTOSMENUDOS SELECCIONADOS
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Anamantes
Formaron un pequeño grupo
de personas que amaban a chicas llamadas Ana.
Escribían
poesías, canciones, relatos y toda clase de invenciones para
ellas, para sus Anas. Como ellos
mismos solían decir, estaban Anamorados de sus chicas.
"Ana, te quiero",
podía observarse pintado por todas las paredes de su
"cuartel general". "Ana, te quiero"
en forma de grafitis, o en pintura
al óleo, o con letras góticas
y otros estilos. "Ana, te quiero" era su
grito de guerra, y ellas podían
estar contentas. No todo el mundo tiene
un grupo de admiradores así.
Y ellos eran tan felices...
Emilio José
Molina Cazorla
Em va tornar els somriures
Em va tornar els somriures, però
s'ha quedat totes les expressions d'amor.
No les vull pas, si
no porten una mica del color carbassa de la seva veu, si no em tornen amb
l'olor de palla de les seves mans o les diu el seu alè de pluja.
Ara vaig pel món
sense amor per donar, amb l'amor segrestat, amb tant d'amor captiu que
no puc oferir-me com a amant.
Somric i miro d'apropar-me
als altres des de l'abisme sense fons, des del no res de sentiment, des
d'aquest buit allargassat de no poder tornar a estimar.
Antoni Corominas Díaz
La Rosa de Eurovisión
La noche en que los avatares engominados,
marcapaquetes y atisbapezones cantaron en la Eurovisión de Rosa
de España, la verdad, yo andaba bastante jodido. Y no a causa del
cansino encargo de alimentar al pez pseudomongoloide de mi hermana con
esas escamas que producen grima, y aún menos por la inquietud del
resultado de los votos (para eso teníamos a Uribarri, que ya sufría
por todos). No. Lo que me tocaba la polla era el calzoncillo, precisamente,
pues la tarde anterior me habían operado de fimosis. ¡Spain,
12 points! ¡Rosa, en primer plano, qué guapa está!
El caso es que
por la mañana, Ella había estado sentada precisamente ahí,
más o menos, porque en educación, consideración y
pastillas Juanolas se sienta a la diestra del Padre. ¿Qué
tal estás? Pues jodido, la verdad, porque yo no se dormir bocaarriba.
Vengo de la biblioteca, que el lunes entrego un trabajo. Ah, pues yo aquí,
sin mear desde ayer porque no me atrevo. ¡7 puntos para Letonia!
¡Vaya por Dios - se lamentaba Uribarri - ! A esas alturas, ni los
veinte puntos der sutura, ni la votación de Lituania, me importaban
una mierda. ¡Mañana telefoneo. O me la corto!
Alesis Lopez Vidal
Nunca me verás bañarme
en una piscina
Maldita sea. Queda asimilado: formo
parte de un selecto club. Soy
poseedora del derecho a incluirme
en ese sector de población que se
incomoda al ver algo sincero. Me
explico. Estoy con un grupo de
gente. Y tú casualmente sacas
tu guitarra. Y tú cantas con los ojos
cerrados. Y es una canción
petarda tipo U2. Y se nota que lo haces
de verdad. Y encima alguien se te
une al cántico. Falta que acabéis
con el saludo scout. Mi cuerpo
se pone en tensión. Intento buscar
miradas amigas de malestar. Personas
conscientes de lo terrible de la
situación. Medias sonrisas
de quépatético. Así no vamos. Me obligo a
soltar algún bufido para
que el final se acelere. Intento alejarme de
ese exceso de emoción.
Maria Marco Medina
Aracnofobia
Me levanto cada mañana buscando
una taza de café, té, da igual. Una ilusión por la
que levantarme mañana, cada mañana. Una aspirina, quizás.
Y al final, sólo encuentro una maraña de celos infundados
contra los ojos que no te han visto, pero te verán; contra los labios
que no te han acariciado, pero te besarán; contra los hálitos
de vida compartida que te enredarán en una maraña de celos
infundados por la persona que aún no te ha tocado, pero te tocará.
Y yo, la viuda
negra que teje los hilos para que todos se enreden, seguiré atrapada
en una maraña de celos infundados por no poder ser esa persona que
aún no has tocado y no tocarás.
Buenas noches.
Isabel Córcoles
Ortega
Futuro imperfecto
Cuando llegó a la edad de
decidir, ya no tenía opción.
Claudio José Cerdán
Reina
La font negra
Mira por la ventana como quien no
hace otra cosa y tan sólo recuerda las sábanas blancas y
el olor a tierra y habla y su boca le sabe a chocolate caliente. Tan sólo
recuerda -ha dicho, sin duda, con otras palabras- tan sólo recuerda
una luz de la mañana, una luz de sogillas y de enaguas, una luz
de aros bajo el azul acuoso. Desde pequeñita me quedé (plom)/algo
resentida de este pie (plom). Y todos se miran como
quien no hace otra cosa, y la iaia
ya huele a tierra y sabe a tierra y la miras y el aire parece barro. Luego
estaba aquel hombre volviendo la esquina y su camisa y los botones de su
camisa y lo que no eran los botones de su camisa, entonces que el sol estaba
en lo alto, entonces que el sol era un botón bien cosido en el corazón
celeste.
Le han preguntado ¿qué
hombre? pero esta pregunta ya no interesa y mira por la ventana y
se pone nostálgica y su mirada ha sido un botón descosido
en el corazón celeste o una niña que mira un juguete
como quien no hace otra cosa, y ahora comprende y ha buscado palabras
pesadamente, hablando de un hombre y de su camisa y de los botones de su
camisa y lo que no eran los botones de su camisa, entonces que el sol estaba
en lo alto, y esta mujer ya huele a humedad y sabe a tierra y toda
la vegetación, en fin. Y sin pensar que soy una cojita / sal que
te sal que te pego una patá / sal otra vez que te pego un
puntapié. Luego siguió un buen rato como quien llora por
dentro, pero sonaba a la ternura del ribazo con el rocío de la mañana.
Rosalía Ayelo
Mora
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