CUENTOSMENUDOS SELECCIONADOS. 2ª convocatoria  año 2001-2002


 

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<PRIMER PREMIO>

Refugiados.

Avanzaban deprisa, no eran muchos. No les retrasaba la carga de las pocas cosas que pudieron recoger; unas monedas, alimentos, fotos de familia- pero les pesaba la arena que se iba acumulando en sus ojos. Marchaban en silencio, no les sobraba aliento para sollozar, ni tenían nada que decirse. Atado a sus sombras les seguía el dolor como un perro flaco.
   Atrás dejaban una ciudad que para ellos no tenía ya nombre. En los días prósperos, cuando las risas de los niños corrían como manantiales entre los huertos y los jardines, creyeron que aquella era su casa. Después, los árboles se secaron, los jardines se convirtieron en polvo y los vecinos apedrearon sus puertas. Resignados, volvieron la espalda, y el viento les trajo el sabor a cenizas del olvido.
   No miraban al frente  porque no esperaban compasión del horizonte, y sin embargo, solo ella miró hacia atrás.  Tal vez porque  quiso llevarse el sol poniente en las pupilas, volvió la cabeza y así se condenó para siempre a ser la sal de las lágrimas de los no tienen donde ir.
 

Martina Morell Gonzalo

 
 
 
 
 
 
 
 
 

<SEGUNDO PREMIO>
 
 

Familia

Nos lo hemos dicho todo. Ya está. Y en realidad no nos hemos dicho nada. Tú, con tus joderes y carajos; yo, con mis silencios obstinados y mis lágrimas. ¿Cuándo empezó eso? O, más bien, ¿cuándo acabó? ¿Cuándo dejamos de buscarnos noche y día, de cubrirnos de besos y caricias, de compartir con alegría y ternura todo, lo imaginado y lo vivido? ¿Cuándo empezamos a cruzar miradas ciegas, a volvernos la espalda por la noche, a callar deseos y sufrimientos?
    Ya está. Una pareja más de las muchas inútiles y dolidas. Ahora habría que decidir: ¿te vas tú o me voy yo? ¿Y quién se queda el niño? ¿Y el pájaro? ¿Y el perro? ¿Quién se queda la casa? ¿Quién los libros? ¿Quién seguirá viendo a los amigos y quién, en cambio, tendrá que buscarse otros?
    Pero, ¿para qué me pregunto?, si al fin y al cabo sé muy bien que ninguno de nosotros se irá, que dentro de un momento me posarás un beso en la frente, como si nada, y te irás a la cama pensando que mañana es otro día, que ya veremos. Yo no sé si es la pereza que nos vence, si se nos ha quemado la ilusión o si en el fondo queda entre nosotros un amor callado, que se alimenta de su propia sombra, por pálida que sea. Y, sí, puede que a eso se le llame ser una familia.

Sabrina Brancato

 
 
 
 
 
 
 
 
 

<TERCER PREMIO>
 

Fin del trayecto

Habían nacido para amarse, pero sus trenes siempre se cruzaban en direcciones paralelas con sentidos opuestos. El destino, con su habitual torpeza, sólo pudo hacer que se encontraran cruzando sus caminos en un accidente ferroviario que resultó mortal.
 

Ana Climent Baeza

 
 
 
 
 
 


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OTROS CUENTOSMENUDOS SELECCIONADOS
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Anamantes

Formaron un pequeño grupo de personas que amaban a chicas llamadas Ana.
    Escribían poesías, canciones, relatos y toda clase de invenciones para
ellas, para sus Anas. Como ellos mismos solían decir, estaban Anamorados de sus chicas.
    "Ana, te quiero", podía observarse pintado por todas las paredes de su
"cuartel general". "Ana, te quiero" en forma de grafitis, o en pintura
al óleo, o con letras góticas y otros estilos. "Ana, te quiero" era su
grito de guerra, y ellas podían estar contentas. No todo el mundo tiene
un grupo de admiradores así. Y ellos eran tan felices...

Emilio José Molina Cazorla

 
 
 
 
 
 

Em va tornar els somriures

Em va tornar els somriures, però s'ha quedat totes les expressions d'amor.
   No les vull pas, si no porten una mica del color carbassa de la seva veu, si no em tornen amb l'olor de palla de les seves mans o les diu el seu alè de pluja.
   Ara vaig pel món sense amor per donar, amb l'amor segrestat, amb tant d'amor captiu que no puc oferir-me com a amant.
   Somric i miro d'apropar-me als altres des de l'abisme sense fons, des del no res de sentiment, des d'aquest buit allargassat de no poder tornar a estimar.

Antoni Corominas Díaz

 
 
 
 
 

La Rosa de Eurovisión

La noche en que los avatares engominados, marcapaquetes y atisbapezones cantaron en la Eurovisión de Rosa de España, la verdad, yo andaba bastante jodido. Y no a causa del cansino encargo de alimentar al pez pseudomongoloide de mi hermana con esas escamas que producen grima, y aún menos por la inquietud del resultado de los votos (para eso teníamos a Uribarri, que ya sufría por todos). No. Lo que me tocaba la polla era el calzoncillo, precisamente, pues la tarde anterior me habían operado de fimosis. ¡Spain, 12 points! ¡Rosa, en primer plano, qué guapa está!
    El caso es que por la mañana, Ella había estado sentada precisamente ahí, más o menos, porque en educación, consideración y pastillas Juanolas se sienta a la diestra del Padre. ¿Qué tal estás? Pues jodido, la verdad, porque yo no se dormir bocaarriba. Vengo de la biblioteca, que el lunes entrego un trabajo. Ah, pues yo aquí, sin mear desde ayer porque no me atrevo. ¡7 puntos para Letonia! ¡Vaya por Dios - se lamentaba Uribarri - ! A esas alturas, ni los veinte puntos der sutura, ni la votación de Lituania, me importaban una mierda. ¡Mañana telefoneo. O me la corto! 


Alesis Lopez Vidal

 
 
 
 
 
 

Nunca me verás bañarme en una piscina

Maldita sea. Queda asimilado: formo parte de un selecto club. Soy 
poseedora del derecho a incluirme en ese sector de población que se 
incomoda al ver algo sincero. Me explico. Estoy con un grupo de 
gente. Y tú casualmente sacas tu guitarra. Y tú cantas con los ojos 
cerrados. Y es una canción petarda  tipo U2. Y se nota que lo haces 
de verdad. Y encima alguien se te une al cántico. Falta que acabéis 
con el saludo scout.  Mi cuerpo se pone en tensión. Intento buscar 
miradas amigas de malestar. Personas conscientes de lo terrible de la 
situación. Medias sonrisas de quépatético. Así no vamos. Me obligo a 
soltar algún bufido para que el final se acelere. Intento alejarme de 
ese exceso de emoción.

Maria Marco Medina

 
 
 
 
 
 

Aracnofobia

Me levanto cada mañana buscando una taza de café, té, da igual. Una ilusión por la que levantarme mañana, cada mañana. Una aspirina, quizás. Y al final, sólo encuentro una maraña de celos infundados contra los ojos que no te han visto, pero te verán; contra los labios que no te han acariciado, pero te besarán; contra los hálitos de vida compartida que te enredarán en una maraña de celos infundados por la persona que aún no te ha tocado, pero te tocará.
    Y yo, la viuda negra que teje los hilos para que todos se enreden, seguiré atrapada en una maraña de celos infundados por no poder ser esa persona que aún no has tocado y no tocarás.
    Buenas noches.

Isabel Córcoles Ortega

 
 
 
 
 
 

Futuro imperfecto

Cuando llegó a la edad de decidir, ya no tenía opción. 


Claudio José Cerdán Reina

 
 
 
 
 
 
 

La font negra

Mira por la ventana como quien no hace otra cosa y tan sólo recuerda las sábanas blancas y el olor a tierra y habla y su boca le sabe a chocolate caliente. Tan sólo recuerda -ha dicho, sin duda, con otras palabras- tan sólo recuerda una luz de la mañana, una luz de sogillas y de enaguas, una luz de aros bajo el azul acuoso. Desde pequeñita me quedé (plom)/algo resentida de este pie (plom). Y todos se miran como
quien no hace otra cosa, y la iaia ya huele a tierra y sabe a tierra y la miras y el aire parece barro. Luego estaba aquel hombre volviendo la esquina y su camisa y los botones de su camisa y lo que no eran los botones de su camisa, entonces que el sol estaba en lo alto, entonces que el sol era un botón bien cosido en el corazón celeste.
Le han preguntado ¿qué hombre? pero esta pregunta ya no interesa y mira por la ventana  y se pone nostálgica y su mirada ha sido un botón descosido en el corazón celeste o una  niña que mira un juguete como quien no hace otra cosa, y ahora comprende y ha buscado  palabras pesadamente, hablando de un hombre y de su camisa y de los botones de su  camisa y lo que no eran los botones de su camisa, entonces que el sol estaba en lo  alto, y esta mujer ya huele a humedad y sabe a tierra y toda la vegetación, en fin. Y sin pensar que soy una cojita / sal que te sal que te pego una patá / sal otra vez que  te pego un puntapié. Luego siguió un buen rato como quien llora por dentro, pero sonaba a la ternura del ribazo con el rocío de la mañana.
 

Rosalía Ayelo Mora

 
 
 
 
 

 


 

Página mantenida por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria
Última actualización: 6-May-2002
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