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1. EL DESARROLLO DE UN CAMPUS
Campus de San Vicente, junio de 1998 A continuación se reproduce
el capítulo III de la obra Universidad:
Utopías y Realidades. Universidad de Alicante, 1994-1997,
de D. Andrés Pedreño Muñoz, publicado en 1998.
EL DESARROLLO DE UN CAMPUS Breve apunte de una historia reciente Quizás este sea uno de los mejores
logros de la Universidad de Alicante, sin desmerecer otros muchos. En muy
pocos años se ha conseguido un atractivo campus donde la funcionalidad
de la docencia e investigación está bastante bien resuelta,
se insertan de forma equilibrada servicios comunes, existe una generosa
previsión de espacios dedicados a extensión universitaria
(deporte, cultura...) y la concepción urbanística pondera
la peatonalización y zonas verdes sobre el tráfico rodado.
En conjunto, se alcanzó el objetivo de un espacio universitario
"creativo" en el que la mayoría soñamos cuando pensamos en
el lugar en el que nos gustaría encontrarnos para desarrollar nuestro
trabajo o estudio.
La selección inicial para una
ubicación del campus universitario no fue muy acertada. El paraje
del "Pla de la Cova" presentaba un panorama desolador: se reducía
a un erial cercano a una empresa cementera, donde el Ejército del
Aire había dejado libres unos barracones y algunos terrenos que
correspondían al Aeródromo. Los comienzos fueron difíciles
y sólo la sensatez y fe de mis antecesores permitió superar
unos obstáculos de los que, si doy menor cuenta, es debido a mi
mayor desconocimiento sobre los que, más recientemente, sí
he seguido muy de cerca. En su conjunto, el resultado final no ha sido
fácil. El camino ha estado surcado de trabas, problemas, imprevistos...
. Pero puede hablarse de una metodología de trabajo eficaz y, sobre
todo de personas entusiastas que han desempeñado muy eficazmente
su labor.
Campus de San Vicente, 1978. En la parte inferior de la imagen se puede apreciar el trazado de las pistas del antiguo aeródromo. El campus se reducía en esta fecha a los barracones de las instalaciones militares.
Me voy a centrar, básicamente,
en el periodo 1990-1997, años en los que se lleva a cabo una gran
parte de la edificación y desarrollo urbanístico del campus,
más del 60 por 100, del cual el 70 por ciento se desarrolla en apenas
tres años, con el impulso de un plan de choque que permitió
afrontar unas necesidades inmediatas derivadas del espectacular crecimiento
de la demanda estudiantil.
Uno de los primeros pasos fue, pues,
la evaluación de las necesidades docentes, investigación,
servicios y la planificación de las necesidades globales de suelo
derivadas de una cuantificación de la demanda global de alumnos
en la provincia de Alicante. Esta infraestructura básica del campus
que se presentó a la Dirección General de Universidades recogía
las necesidades inmediatas a cinco años vista, y especificaban con
detalle las necesidades de inversiones en edificios y equipamientos.
Dadas las previsiones de crecimiento,
se propuso a la Conselleria que el total de las inversiones deberían
ejecutarse en un plazo máximo de cinco años, con vistas a
dar respuesta a unas previsiones de expansión de la demanda muy
fuertes y muy breves en el tiempo. A raíz de estos estudios fue
cuando se planteó, por parte del equipo rectoral, la creación
de una segunda universidad, siempre que desde la Administración
se asumiera, tal como se nos indicaba, la necesidad de evitar la masificación.
Llevar a cabo un proyecto de inversiones
en infraestructuras y equipamientos en un tiempo muy corto requiere mucha
disciplina y una metodología de trabajo muy clara. Probablemente
la suerte también se alió con nosotros. En todo caso, quizás
tenga algún interés contar brevemente dicha metodología
y la experiencia en cuestión. Primero, por su sencillez, originalidad
y eficacia en los resultados y, segundo, por dejar constancia de problemas
y experiencias que han debido superarse en este complejo mundo ligado a
la construcción.
Campus de San Vicente, 1985
. Se tenía claro el objetivo final: alcanzar el atractivo y coherencia de aquellos campus americanos que deleitan y parecen concebidos para "atrapar" al visitante. Se carecían de los medios y recursos de los que disponen la mayor parte de las universidades americanas. Había mucha ilusión y entusiasmo y poco más para iniciar la tarea.
Para empezar intuíamos que había que compatibilizar la coherencia de las previsiones, la existencia de un modelo claro y atractivo y una disciplina donde confluyeran seriedad y flexibilidad. Asimismo, existía predisposición a aprender de ciertos errores y sentar las bases para no incurrir nuevamente en ellos. Las iniciativas que se tomaron fueron las siguientes: -Elaboración del modelo básico de campus a través de unas Guías de Diseño. Dichas Guías adelantaban la metodología general de trabajo, las fases del mismo, los criterios de diseño y la estructuración fundamental del espacio universitario. Con más detalle me ocuparé de éstas más adelante. -Dimensionamiento real de las infraestructuras con memorias de necesidades muy ajustadas y discutidas con los usuarios, así como la aplicación de módulos específicos (recogidos en el Plan de Financiación de las Universidades Valencianas). Las memorias de necesidades se convierten, pues, en un método de trabajo muy intensivo y decisivo en la identificación de las demandas reales, previo a la elaboración del proyecto definitivo. Una vez llevado a cabo éste no se permite la introducción de ningún cambio, impidiendose a los colectivos afectados influencia alguna en el desarrollo de la obra. -Diversidad en la participación de ideas para la elaboración de los proyectos de arquitectura, dentro de un marco de unidad en la concepción del espacio urbanístico. Esto ha implicado una pluralidad de arquitecturas en el diseño de los diferentes edificios. Así, han sido diversos los métodos para la selección de los autores de diferentes proyectos: concursos proyecto-obra (Biblioteca Central, Aulario II, Centro de Tecnología Química, Institutos), concurso proyecto (Museo), encargos a arquitectos de prestigio, jóvenes arquitectos... -Asimismo se ha primado el mayor grado de definición en los proyectos, así como una tipología de edificación y diseño donde se incentiva la creatividad y originalidad, pero sujetas a límites presupuestarios muy estrictos. -El fortalecimiento de nuestros Pliegos de Licitación de obras, en el sentido de impedir los reformados (precios contradictorios), revisiones de precios y liquidaciones. Durante casi ya siete años la Universidad de Alicante ha contratado bajo el principio de "precio cerrado" o "precio llave en mano", sin admitir incrementos sobre el precio por el que se adjudicaba la obra en el concurso de licitación. Esta política, sobre las prácticas de años precedentes, ha supuesto un ahorro no inferior a 3.500 millones de pesetas, lo que ha permitido dos cosas: hacer viable lo planificado con el montante previsto y, más lejos, la asignación de "las bajas" de obras mayores para multitud de obras menores. -El seguimiento de una Comisión
de Obras presidida por el Vicerrector de Infraestructuras y Servicios e
integrada por el Gerente, Jefe de Gestión Económica, los
técnicos de la Oficina de Planificación y Proyectos, de cuyos
acuerdos se levanta acta y se revisan semanalmente las tareas asignadas
a cada parte. El trabajo desarrollado por esta Comisión durante
los tres últimos años ha sido realmente ejemplar y muy eficaz.
No puede decirse que el método
haya sido muy sofisticado. Su éxito -puede calificarse así-
está basado en la claridad de ideas, por una parte, y en el trabajo
entusiasta de un grupo de personas que han desarrollado su trabajo con
seriedad y eficacia, por otra. No obstante, quizás convendría
volver sobre algunas ideas que nos han ayudado especialmente.
La idea de que la utopía urbanística
es posible se concibe cuando se visita un campus moderno, funcionalmente
bien organizado, donde el diseño urbano, la arquitectura y la imagen
general consiguen unos resultados de armonía y coherencia, difíciles
de alcanzar sin una planificación previa. Sin duda, es difícil
alcanzar la grandeza de aquellos campus donde la historia ha dejado huella.
Sería imposible trasladar el ingente esfuerzo que representó
ese espectacular patrimonio de Salamanca, Bolonia, Oxford y otras tantas
joyas monumentales que causan nuestra más profunda admiración.
Dichos campus son irrepetibles y es una auténtico privilegio preservarlos
e impulsar su continuidad y recuperación.
La alternativa quizás podríamos
buscarla, como he dicho anteriormente, en la diversidad de los campus modernos
americanos. Salvando las distancias presupuestarias, algunos podrían
constituir un buen ejemplo de la filosofía y, sobre todo, de criterios
que hay que seguir. Un atractivo hábitat, aparte del diseño,
es una suma de multitud de cosas, a veces de pequeños detalles que
en su conjunto alcanzan el resultado deseado. Intuitivamente pensamos que
todo eso es caro. La cuestión era si, con las restricciones presupuestarias
de las universidades españolas, la planificación, aquí,
podía ser igualmente efectiva.
La filosofía de diseño que finalmente asumió nuestro modelo de campus puede resumirse en los siguientes puntos: A) El protagonismo de los espacios docentes y de investigación, donde sus necesidades están configuradas dentro de un espacio ordenado y coherente y las diferentes actividades tratan de encontrar su funcionalidad de acuerdo con las distintas exigencias y objetivos. B) Un entorno de calidad y atractivo, base para actitudes innovadoras, para la convivencia y el encuentro cultural y científico. En definitiva un "hábitat" que invitara a vivir creativamente, a pasar el tiempo de forma atrayente en él. El equilibrio entre tranquilidad y actividad. C) Un espacio global, interrelacionado, rupturista con los "compartimentos cerrados" o islas (llámense Facultades, Departamentos o unidades administrativas). La necesidad de tomar conciencia de un espacio común que proporciona servicios y ofertas comunes, suscitado de un más estrecho contacto, de la colaboración científica e intercambio de ideas entre colectivos y disciplinas diferentes. D) Los espacios abiertos, las áreas peatonales y el diseño de las zonas verdes como mecanismos de interrelación entre las diferentes unidades administrativas, actividades docentes, investigación y extensión universitaria en general. En definitiva, como dirían los expertos, el protagonismo del espacio urbano frente a la alternativa de la arquitectura como determinante. E) Una oferta cultural en todas sus
vertientes con una presencia incitadora a la participación mucho
más activa de los colectivos universitarios en todas sus manifestaciones.
Una ausencia relevante de ésta hubiera dejado en meros aspectos
estéticos el diseño del campus.
Como bien describe T. A. Gauines: "A
felicitous plan delineates outdoor space in which buildings, fences, monuments,
walkways, and plantings would be placed in well-proporcionated spaces that
take the natural terrain into consideration". La combinación de
conceptos de planificación urbanística con buena arquitectura,
en un equilibrio para crear armonía, y el paisajismo se aproximan
al loable objetivo de hacer de un campus "a work of art", en expresión
de Gauines.
La carencia de presupuesto para una
arquitectura que represente un coste muy elevado -lo cual no garantiza
que sea realmente buena-, quizás se haya convertido en nuestro caso
en una ventaja, especialmente por que ha permitido poner énfasis
en aspectos más viables, más sencillos. Visto con cierta
retrospectiva, el campus de la Universidad de Alicante ha ganado atractivo
por su peatonalización, los espacios abiertos y, muy especialmente,
por su diseño paisajístico en el que la jardinería
ha sido esencial. Todos estos aspectos aportan un resultado final grato,
una atmósfera laboral agradable, pero reportan algunos costes iniciales
a los usuarios que se resisten a abandonar algunos hábitos de vida
y, en particular, la pereza por aparcar a cinco minutos de paseo respecto
al lugar de destino.
Sin duda la peatonalización
da calidad estética al entorno, elimina una gran proporción
de contaminación acústica y permite desarrollar un hábitat
donde haya tranquilidad y concentración, y poder meditar y estudiar
se hagan en un marco propicio. Hasta aquí la teoría, sin
embargo, la práctica, al menos en sus primeros pasos, crea una gran
contestación por parte de usuarios de vehículos dispuestos
a no ceder ni un paso en la posibilidad de aparcar en la misma puerta del
edificio donde desarrollan su actividad. Aun hoy, ya asumidas sus ventajas,
se escuchan quejas aisladas.
Los espacios abiertos también
son decisivos para darle atractivo a un campus, el cual puede quedar fácilmente
"ahogado", si abundan altas densidades y volumetrías. Sin embargo,
preservar espacios abiertos puede hacerse cuando el coste de los terrenos
es razonable. Una vez acotados los espacios destinados a edificación
frente a la reserva de espacios abiertos, verdes... se producen presiones
cuando hay limitaciones en su disponibilidad. En estos años ha habido
propuestas o tentaciones para eliminar zonas verdes, aparcamientos o para
incrementar las alturas de algún edificio. Es previsible que en
el futuro estas presiones serán mayores.
La jardinería
del campus, con muy pocos recursos, ha conseguido resultados muy
notables, y hay que elevarla a categoría de diseño paisajístico.
Se han debido vencer muchas dificultades. Entre éstas, una poco
conocida: el subsuelo de todo el campus está cubierto de una gran
piedra caliza que impide el crecimiento del arbolado. Pero la principal
restricción, el agua, ha sido convertida en una ventaja para impulsar
un ambicioso programa de investigación sobre desalinización.
En la actualidad,
agua propia, pudiendo alcanzar al autoabastecimiento en el caso de sequía
extrema. Para ello se ha recurrido a un excelente programa de investigación,
impulsado con Fondos europeos FEDER y dirigido por el
del Agua y Medio Ambiente.
A pesar de estas desventajas, una cierta
generosidad en la dotación de espacios verdes y el diseño
paisajístico en un entorno que, como se ha dicho, se solía
calificar como un "erial" con una muy escasa vegetación (a lo que
había que añadir el efecto negativo de la contaminación
ambiental de una cementera), han contribuido de forma decisiva a darle
un atractivo
especial a nuestro campus. Se da la paradoja de que estos inconvenientes
han incrementado la sensibilidad en defensa "del verde" por parte de los
diferentes colectivos universitarios. Aprovechando estos "activos", se
han impulsado iniciativas de concienciación que han permitido, además,
una potenciación de los recursos
paisajísticos y naturales del campus. En este marco hay
que situar la Campaña
del Árbol, destinada a salvar arbolado amenazado por obras,
sequía... a lo largo y ancho de la provincia. Como resultado de
ésta se han plantado en el recinto universitario más de mil
árboles de muy diferentes especies y tamaños. La campaña
se inició con la donación de Su Majestad el Rey don Juan
Carlos I de una sequoia que, pese a las dificultades de adaptación,
mantiene una buena salud.
Dentro de esta filosofía se
han impulsado otras campañas encaminadas a la defensa del entorno
medioambiental y una vida saludable -a través de la Semana
de la Salud de nuestra Escuela de Enfermería-. Es el caso,
por ejemplo, de las simpáticas y entusiastas actuaciones
dirigidas a promocionar el uso de la "bici" como medio de transporte,
poniendo en práctica ideas de bajo costo e imaginativas. Así,
la demanda de un "carril bici" diseñado por expertos europeos, fue
entregado al alcalde de la ciudad tras una marcha sobre ruedas que encabezaron
Miguel Indurain y Perico Delgado. Posteriormente, se instalaron en el campus
los aparcamientos para bicicletas, se entregaron cascos gratis a los usuarios
de este medio de transporte y muy recientemente la Escuela de Enfermería
gestionó la donación de ochenta "bici-campus" por parte de
empresas comerciales para facilitar el desplazamiento de profesores, PAS
y alumnos dentro del propio campus en las zonas reservadas para circulación
peatonal.
El desarrollo de un Campus, si no es
producto de la planificación, el diseño y el esmero en cuidar
hasta de los pequeños detalles, difícilmente puede alcanzar
un resultado donde la coherencia, el equilibrio y la armonía conformen
un espacio atractivo para sus usuarios. Hacer un entorno de trabajo agradable
para alumnos, PAS y profesores no era tarea fácil. Describo a continuación
una parte de la metodología que se ha utilizado y que por su originalidad
y utilidad bien merecen ser dignas de atención: las "Guías
de Diseño".
Como referentes de la filosofía
que subyace en ellas, las Guías parten del análisis de algunos
conocidos campus universitarios norteamericanos de bien ganado prestigio
(Stanford, Berkeley, North Carolina, Pennsylvania, Harvard, UCLA-Los Angeles...)
que pudieran aportar fórmulas organizativas de interés, en
relación con aspectos tales como: sistematización de las
actividades docentes, áreas de investigación, espacios culturales...
Asimismo, se ponderan criterios como los mencionados en el apartado anterior
(importancia de los espacios abiertos, mobiliario urbano, jardinería,
peatonalización, restricciones al tráfico, acceso y aparcamientos...).
A renglón seguido, las Guías
efectúan un diagnóstico de la situación del campus
en ese momento (diciembre de 1991), analizándolo desde diferentes
planos (funcional, morfológico, imagen...), y se alcanzan algunas
conclusiones que bien pueden ser ilustrativas de muchos de los problemas
que origina un crecimiento no sujeto a planificación (falta de articulación
de las fases de crecimiento habidas, heterogeneidad de la edificación
existente, deterioro de áreas periféricas y bordes, difícil
convivencia de los espacios tradicionales con el automóvil, aparcamientos
indiscriminados, mobiliario externo diverso sin criterio unificador...).
Del diagnóstico y estudio funcional
del campus (accesos, recorridos principales, secundarios y terciarios,
tramos conflictivos, funciones de la edificación, construcciones
condicionantes, encrucijadas, lugares de encuentro al aire libre, áreas
comunes de uso intensivo...), las Guías establecieron una tipología
de los espacios ya desarrollados del campus, determinando tres áreas
de actuación:
-Áreas de interés ambiental
con intervenciones puntuales. Se calificaba, así, el área
ya urbanizada que comprendía el encuentro de la Facultad de Derecho
con la Facultades de Ciencias, Filosofía y Letras y los antiguos
pabellones militares destinados a servicios y algún centro (Escuela
de Óptica). Las principales actuaciones propuestas se centraron
en la peatonalización, urbanización y, en menor medida, en
la reestructuración de la red viaria y aparcamientos.
-Áreas de imagen negativa con
mayor grado de intervención. De este modo se entendían el
entorno del antiguo edificio de la Escuela Politécnica, partes traseras
de la Facultad de Ciencias y pabellones, el borde del campus con la carretera
hacia la vecina San Vicente. El énfasis aquí se centraba
fundamentalmente en la reestructuración de la red viaria y aparcamientos.
-Áreas susceptibles de albergar nuevos usos, o tratamientos diferentes. Comprendían los bordes con la autovía, el gran "brazo" de transición entre la zona antigua del Campus y la deexpansión y algunos espacios todavía susceptibles de albergar edificación (Nuevo Edificio de la Escuela Politécnica). Construcción, reestructuración vial y nueva configuración de espacios verdes fueron las propuestas determinantes en este apartado.
Las propuestas de actuación
para estas zonas se realizaron, no obstante, desde una perspectiva global,
incluyendo los terrenos de expansión del Campus (más de una
tercera parte de la superficie total). El modelo final queda recogido a
través de algunos planos en los que puede apreciarse la configuración
básica del actual campus, dado que las desviaciones sobre los indicado
en estas Guías han sido mínimas. La búsqueda de perspectivas
visuales amplias con espacios abiertos y ejes que permiten un horizonte
de secuencias visuales quedó reflejada en la primera propuesta.
La prolongación de calles y viales del espacio antiguo del Campus,
permite una riqueza y amplitud de los ejes viarios, únicamente interrumpida
por "hitos" -embajadas, esculturas, mobiliario- o secuencias intencionadamente
intercaladas. La apuesta por la peatonalización se concreta en una
gran zona central donde se desarrolla casi la totalidad de la actividad
universitaria (únicamente queda fuera de ella, la zona deportiva,
el Área de Experimentación Industrial y el Bosque Ilustrado,
aparte, naturalmente, de los aparcamientos). Asimismo resulta fácil
comprobar el sencillo sistema propuesto para el tráfico rodado y
la disposición perimetral de los estacionamientos. En la propuesta
final, más completa, es posible identificar aquellas áreas
peatonales más representativas, la fuerte apuesta por los espacios
verdes y abiertos, así como el equilibrio y armonía entre
la edificabilidad propuesta y el resto del Campus.
La parte restante de las Guías
incluye un apartado más técnico dedicado a orientar de una
forma flexible el diseño del Campus, así como un Plan de
actuaciones a corto y medio plazo en cuatro fases. Todo ello se ha realizado
en menos de seis años.
La primera y segunda fase (1992-1994),
coinciden básicamente con el diagnóstico del campus antiguo
y se correspondían con los tres tipos de actuaciones propuestas
al principio (urbanizaciones, peatonalización), saneamientos, mejoras
y desarrollo de la jardinería...), y se llevaron a cabo en gran
parte con fondos procedentes de "las bajas" de obras mayores realizadas
durante esos años, gracias a la política de no reformados,
liquidaciones o revisiones de precios, sin coste adicional, pues, de recursos
públicos. La tercera y cuarta fase (1994-1997), hacen referencia
básicamente a la ampliación del campus, financiada ya dentro
del Plan Plurianual de la Comunidad Valenciana y cuya conclusión
efectiva se ha llevado a cabo tal y como estaba previsto a mediados de
1997.
En síntesis puede decirse que
las Guías de Diseño han sido un instrumento flexible y útil,
que ha permitido reflexionar y anticipar una idea clara sobre el tipo de
modelo de campus al que aspirábamos. La rapidez y ritmo de ejecución
de estos últimos años, el enorme crecimiento experimentado,
hubiera hecho imposible integrar propuestas de arquitectura muy diferentes
o encauzar las mismas dentro de la coherencia y armonía que deseábamos.
Es interesante dejar constancia de
que se trata de un Plan que finalmente ha sido aplicado desde una perspectiva
flexible, tal como en él mismo se recomendaba. En consecuencia,
hay que hacer énfasis en la posibilidad real de pasar de la teoría
a la práctica y que su aplicación, cuando la planificación
es eficiente, resulta viable. Un instrumento, un método que, modestamente,
creo muy exportable para otros proyectos de desarrollo de nuevos campus.
Breve
apunte de una historia reciente
Señalaré las condiciones
de partida como punto de arranque. De las excelentes posibilidades que
brinda Alicante para localizar su universidad -de las que hemos sido conscientes
al llevar a cabo el estudio de localización para la ampliación
de estudios universitarios en la provincia de Alicante-, se vino a elegir
una de las más adversas: exigía cruzar toda la ciudad de
Alicante si se accedía desde la mayor parte de la provincia, al
lado de una cementera intrínsecamente contaminante (aunque con el
paso del tiempo ha ido disminuyendo su efecto negativo), un erial donde
la vegetación era muy débil y el arbolado muy difícil
de implantar y, con todo mérito, la herencia de los pabellones del
Ejercito del Aire con algunos de los terrenos del primer aeródromo
de la provincia. Frente al mar, o en el eje Alicante-Elche, como alternativas,
la localización en el Pla de la Cova no parecía la más
atractiva, si bien, quizás en el momento en el que se decidió,
primó ante todo la celeridad de su puesta en marcha, la viabilidad
de los primeros pasos. Al lado, justo es decirlo, una sociedad alicantina
entusiasta que apoyó en todas las esferas políticas, empresariales
y sociales el nacimiento e impulso de su universidad. En los primeros años,
toda la docencia se impartió en los pabellones militares, rápidamente
habilitados, y las primeras construcciones fueron arrancadas a la Administración
central con la experiencia, perseverancia y convicción de nuestro
primer rector Antonio Gil Olcina.
Junio de 1988 Antiguo hangar del aeródromo (años 30'), más tarde utilizado como garaje de autobuses. Un trabajo de investigación del Departamento de Construcciones Arquitectónicas (véase el nº 2 de la revisa Saber) ha recogido la minuciosa descripción de toda su estructura y el procedimiento original de montaje. El carácter semiartesanal de la construcción ha provocado la admiración de los técnicos por la habilidad que requirió y la elegancia de su celosía de acero. En la actualidad alberga un palmetum, jardín subtropical dedicado a palmeras. El problema de las comunicaciones fue
con el tiempo resolviéndose con el trazado de la circunvalación
de la ciudad que nos proporcionó un acceso privilegiado, aspecto
que se completará próximamente con la intersección
en las inmediaciones de otra autovía que unirá Alicante con
su interior.
Con el crecimiento que se auguraba,
la urgente necesidad de acometer obras para ampliar infraestructuras, la
improvisación, las prisas..., se corría el riesgo de hipotecar
lo que en principio debía acometerse como algo racional y ordenado.
Finalmente, hay que insistir en nuestro agradecimiento a muchas personas
que no haya sido así y que, afortunadamente, puede contarse esta
experiencia como modélica.
Al hacerme cargo del Vicerrectorado de Asuntos Económicos, en octubre de 1990, pese a la sensación de que se había hecho mucho (edificios de las Facultades tradicionales y Aulario I -dos primeras fases-), el ritmo de crecimiento y las previsiones evaluadas nos ponían rápidamente al borde del colapso, tal como la expansión experimentada ha confirmado. Los problemas a los que nos enfrentamos eran los siguientes: -Una demanda potencial próxima al doble de los alumnos que en ese año teníamos matriculados y una previsión decrecimiento de 3000/5000 alumnos/año. -Carencia de terrenos en las inmediaciones del campus para acoger una demanda potencial de estas características. -Déficit inminentes en aulas, bibliotecas y servicios diversos (comedores, atención al alumnado, aparcamientos...). Problemas en las Escuelas de Magisterio y Empresariales, cuyas condiciones de capacidad y estructura hacían imposible su normal continuidad en su tradicional ubicación en el casco urbano alicantino. -Saneamientos e infraestructuras básicas por abordar. -Reticencias de la Administración autonómica a asumir nuevas inversiones. -Carencia de una planificación realista. Sólo se había previsto como reserva universitaria el 50 por 100 de los terrenos limítrofes hasta la autovía, despreciando casi una tercera parte de los terrenos potencialmente posibles. Incluyendo estos, la superficie global del campus no llegaba al millón de metros cuadrados. Una planificación realista hubiera considerado no menos de tres millones de metros cuadrados para las necesidades globales de espacio universitario en la provincia. -Compromisos de proyectos de arquitectura
no ajustados a las necesidades de la Universidad.
Se tuvieron que tomar, entre otras
muchas, las iniciativas que se han descrito anteriormente pero, con todo,
lo peorera la sensación de falta de criterios de racionalización
y control en la gestión que se estaba llevando a cabo. Sobre el
control, unos pocos ejemplos bastarían para demostrar lo que he
afirmado.
En el tema de obras la situación
era mucho más delicada dada la existencia de "rumores" que corrían
por el todo campus. La solución que se adoptó por el equipo
de gobierno fue extremar la seriedad y el rigor en la contratación
y control de las obras. Es sobradamente conocido que los reformados, liquidaciones
y revisiones de precios pueden llegar a ser un mecanismo perverso y perturbador
de la transparencia que debería presidir en las contrataciones públicas.
Su inclusión en la Ley de Contratos del Estado quizás tuviera
por objeto garantizar una flexibilidad que permita superar los contratiempos
y problemas que originan las indefiniciones, errores o defectos de los
Proyectos. Pero lo que debería ser excepcional se convierte en regla
y como tal vulnera la concurrencia y el control efectivo.
Pongamos un ejemplo. Dos empresas constructoras
concurren a una Licitación para hacer una obra de 1.000 millones,
ambas presentan propuestas muy similares, únicamente en el precio
han hecho bajas diferentes. La empresa "A" ofrece hacerla por los mil millones
y la otra "B" por cien menos. Lo lógico es que la Comisión
de Adjudicación aconseje proponer a la empresa B. Una vez ya adjudicada
por 900 millones a esta última empresa, sus técnicos estudiarán
a fondo un proyecto que hubieran tenido la obligación de analizarlo
antes de presentar su oferta a la licitación, y será entonces
cuando empiecen reclamaciones derivadas de los "mil problemas" que el proyecto
"más perfecto" presentaría.
Para resolver estos problemas sin complicaciones
(parar la obra, por ejemplo) los técnicos de las empresas "convencen"
a los autores del proyecto (que suelen coincidir con la dirección
facultativa de dicha obra), estos, a su vez, convencen al responsable de
la Administración para que acepte los reformados, revisiones de
precios y liquidaciones -sin contar con obras complementarias asignadas
directamente-, lo que da un margen de incremento sobre el precio de adjudicación
de un 30 por 100. En definitiva, la obra acabaría costando 1.170
millones, 170 millones más de lo que había ofertado la otra
empresa "A". A través de los reformados se vulnera claramente la
concurrencia, dado que siempre existirá la duda de si la empresa
"A", que presentó la oferta menos ventajosa, hubiera concluido la
obra ahorrando al sector público esos 170 millones.
Algo que recogido en la Ley de Contratos
del Estado debería ser excepcional puede convertirse, incluso, en
fácil moneda de trueque, en beneficios "extras" para la empresas
a cambio -en el caso de posiciones de honradez- de ejecuciones sin "problemas"
del proyecto en cuestión. La clave del asunto es que las empresas
deberían con anterioridad a la presentación de su oferta,
identificar las indefiniciones y problemas que pudiera presentar la ejecución
del proyecto y justificar de esta forma una baja de menor cuantía.
Para mayor impunidad, las Auditorías convencionales únicamente
revisan si la documentación cumple requisitos formales (firmas,
plazos, aspectos legales...), harían falta auditorías de
obra con profundidad que pusieran de relieve la coherencia de los reformados,
revisiones de precios y liquidaciones, más allá de recepciones
de obra en las que simbólicamente se "ojea" lo que buenamente se
puede.
Todo lo anterior ha sido necesario
reseñarlo porque es lo que un profano como yo a duras penas tuvo
que ir aprendiendo rápidamente para hacerse con una situación
bastante difícil y que, sobre todo, era una de las pocas bazas que
tenía a su alcance para recuperar el control y una credibilidad
que dejaba mucho que desear ante unos rumores extendidos por todo el campus
universitario y que llegaron a publicarse en la prensa local. Me pareció
que la forma más sencilla, más clara y más contundente
era impedir los reformados, las revisiones y las liquidaciones de precios,
aparte de otras iniciativas. En pocas palabras: demostrar claramente que
estábamos dispuestos a llegar más lejos de lo que resultaba
usual y predominante en las Administraciones Públicas españolas.
Durante siete años la Universidad
de Alicante ha invertido en infraestructuras en torno a los quince mil
millones de pesetas, con un ahorro de cuatro mil millones de pesetas, al
no haber aceptado reformados, liquidaciones y revisiones de precios. Los
planos que se adjuntan dejan buena muestra del esfuerzo realizado.
Durante este tiempo hemos incrementado
las exigencias de nuestra Comisión de Obras y reforzado nuestros
Pliegos de Condiciones, a la vez que se ha pedido a las empresas que justifiquen
sus bajas. Una vez designada por la Comisión y como acto previo
a la adjudicación de la obra se les solicita a las empresas que
firmen su conformidad respecto de que el montante de la adjudicación
corresponde a lo que es conocido como "precio cerrado"o "llave en mano".
La receta es muy sencilla: transparencia, seriedad y rigor. En definitiva,
dejar fuera "las negociaciones", las comidas "de trabajo" en mesas donde
las Administraciones Públicas siempre están en desventaja.
Esta decisión no se llevó con el ánimo de ganar ninguna
medalla, es más, ha sido una desigual batalla entre un ilustrado
Goliat y un ingenuo e idealista David. Al contrario de lo que he hecho
con las Guías de Diseño, me cuesta trabajo recomendar a alguien
esta política. Puede llegar a tener un coste personal muy alto.
En este país probablemente haya temas "tabú", y tener "enfrente"
a algunas empresas constructoras y no contar con el apoyo de la Administración
son demasiados enemigos para tan modesto David; aunque bien es cierto que
hasta ahora, la suerte y la seriedad de algunas empresas constructoras
- y la obligación de emularlas de otras-, nos han permitido salir
del atolladero.
No obstante, creo que la Universidad
ha recuperado con creces su credibilidad y, al igual que con la plantilla
de profesorado o PAS, la máxima transparencia y rigor. Lo que voy
a decir quizás no tenga nada que ver con lo anterior: la Universidad
debe ser un recinto donde valores como la utopía, la honradez, la
transparencia, la ejemplaridad... han de prevalecer. Sería muy envilecedor
introducir prácticas de dudosa moralidad en la gestión universitaria
y a escasos metros "formar" a nuestros alumnos en "ideales", en metas para
lograr una sociedad "más justa"...
No ha sido posible llevar a la práctica
otras iniciativas igualmente interesantes y que redundarían en beneficio
delcampus universitario y de los potenciales efectos positivos sobre su
entorno. Entre estos proyectos hay que referirse a la Villa Universitaria
y el Parque Científico-Empresarial.
Con la Villa Universitaria, la Universidad de Alicante podría resolver
varios problemas actuales y afrontar algunas de las necesidades a medio
plazo. Por una parte, el déficit de plazas de residencia universitaria
ya es notable, por otra, la mejora de la movilidad (programas Sócrates,
Erasmus, Intercampus...), la potenciación del tercer ciclo (demanda
latinoamericana del posgrado en general), el atractivo de Alicante para
la oferta de programas de enseñanza del español, exigen de
la dotación de una infraestructura de este tipo. En algunas universidades
españolas esta oferta va cosechando resultados muy satisfactorios
y en otras ha sido incluso la iniciativa privada la que ha llevado a cabo
las inversiones, ejecución y explotación del proyecto para
un número limitado de años, sin coste para el erario público.
Internacionalmente, la viabilidad y necesidad de este tipo de infraestructuras
está fuera de toda duda. Baste recordar que los estudiantes universitarios
que residen en un campus está demostrado que incrementan significativamente
su rendimiento académico para apostar en esta dirección.
Su localización en las inmediaciones de San Vicente del Raspeig
permitiría, además, el desarrollo de sus funciones terciarias
y una incidencia positiva en general en una gran parte de los servicios
del municipio.
Merece la pena recordar que residir
en un campus norteamericano incrementa, según investigaciones realizadas,
un 15% el rendimiento académico de los estudiantes. Quizás,
las universidades "presenciales" frente a las "virtuales" tengan en este
punto una ventaja decisiva. El esfuerzo realizado en nuestro Campus bien
merece la pena el desarrollo de una vía de probada eficacia en nuestro
país y en otras partes del mundo.
Mención especial merece el proyecto
del Parque Científico-Empresarial. Las consideraciones que se realizaban
en capítulos anteriores tendrían con este proyecto una plasmación
en la práctica. Hablar del mismo es, pues, hablar del futuro de
la Universidad y de las posibilidades de aprovechamiento por parte del
tejido productivo de su potencial endógeno. La Universidad de Alicante
es miembro de la Association of University Related Research Parks (AURRP),
creada en 1984 con el objetivo de proporcionar una red internacional de
expertos en parques de investigación, así como servicios
para fortalecer los desarrollos tecnológicos y el progreso de estos
centros. Forman parte de esta organización casi 500 parques de todo
el mundo que ocupan una superficie de 100.000 acres y 2 billones de metros
cuadrados de espacio construidos, dando empleos muy cualificados a más
de 500.000 personas. Un resultado espectacular, si se piensa que en 1983
no existían ni las tres cuartas partes de los que se conocen hoy.
En Diciembre de 1996 se solicitó,
formalmente, al Ayuntamiento de Alicante la recalificación del suelo
para un uso mixto Universitario-Empresarial de la superficie limítrofe
al campus comprendida entre la cementera y la autovía hacia el interior
tangencial al campus. En la actualidad se trabaja en un proyecto de diseño
-una guías de diseño del Parque-, próximo a su conclusión,
en cumplimiento de un acuerdo de Junta de Gobierno para poner en marcha
esta iniciativa (se puede ver un esbozo muy inicial del proyecto que se
diseña actualmente en el plano adjunto). Sería lamentable
que, una vez conocida, fuera torpemente dificultada, siguiendo los pasos
de otras muchas iniciativas de interés público surgidas de
nuestra Universidad.
La economía alicantina fue muy
dinámica durante el decenio de 1960 en los que conoció un
espectacular crecimiento basado en sectores productivos intensivos en mano
de obra y con tecnologías muy maduras como el calzado, textil-alfombras,
turismo masivo... La extensión de las prácticas de economía
sumergida y la generación de un elevado paro estructural fue la
respuesta a la crisis de los setenta y principios de los ochenta. Ya en
los noventa el panorama económico alicantino muestra la necesidad
de incrementar su diversificación y proseguir en la tendencia de
la modernización y reconversión de los sectores tradicionales
por las vías de la innovación permanente de productos, procesos,
mercados, formación, etc.
Como ya he intentado resaltar en las
páginas de este libro, la relación entre Ciencia e Industria
es una clave de futuro cada vez más aceptada y, especialmente, la
capacidad endógena de los centros universitarios; la experiencias
cada vez más extendidas en otros países así lo ponen
de relieve. Sería una irresponsabilidad política no aprovechar
todo el potencial de una universidad en fase de consolidación y
con "energía endógena" que podría aportar progresivamente
resultados en el tiempo. En esta línea hay una clara apuesta de
la Universidad de Alicante durante estos últimos años. Cabe
situar aquí el Área de Experimentación Industrial,
con el Centro de Tecnología
Química -como más reciente realidad-, la Planta
Cero y los Servicios
Técnicos de Ayuda a la Investigación, los Institutos
Universitarios, el Centro de Creación de Empresas, por no mencionar
numerosos grupos de investigación, departamentos... Sin olvidar
a nuestra excelente OTRI que en la actualidad
actúa como Centro de Enlace Europeo para
la Innovación.
Para concluir, la incertidumbre creada
en torno al tercer campus/segunda universidad con respecto a las titulaciones
de Biológicas, Óptica y Politécnica ha retrasado la
toma de decisiones sobre las infraestructuras de estas áreas. Conocida
la decisión definitiva del gobierno valenciano sobre la segunda
universidad, se hace muy urgente la toma de decisiones para impulsar los
correspondientes proyectos. Por ello, durante estos meses deben iniciarse
irremediablemente las obras correspondientes.
En todo caso, sí hay que resaltar
el compromiso que debe adquirir esta Universidad para el desarrollo y potenciación
de las áreas relacionadas con la Biotecnología y las Titulaciones
Técnicas en general -grandes ausentes estas últimas en el
proyecto de la segunda universidad-. En la primera vertiente, infraestructuras
aparte, se debe apostar por una vía de gran futuro. En la segunda,
en coordinación y sin perjudicar a la Escuela Politécnica
Superior de Alcoy.
Metodología
- La filosofía de diseño
- Las "Guías de Diseño"
- Breve apunte
de una historia reciente - Lo
que queda para el futuro
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