LAUDATIO PRONUNCIADA POR DON ANDRÉS PEDREÑO MUÑOZ
CON MOTIVO DE LA INVESTIDURA COMO DOCTOR HONORIS CAUSA
POR LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE DE DON ABEL AGANBEGUIAN GUEZHEVICH

Excmo. y Magnífico Sr. Rector,
Excmas. e Ilustrísimas autoridades,
Claustro de la Universidad,
Miembros de la Comunidad Universitaria,
Señoras y Señores:

Me enorgullece y enorgullece a la Universidad de Alicante el que sus puertas se abran hoy para recibir a tan distinguido colega, cuyo origen geográfico, tan distante en términos de espacio, se ha venido reduciendo aceleradamente en estos últimos años a través del florecimiento de nuevas ideas y formas de pensamiento.

Fuera de cualquier rito ocioso, es para mí una tarea muy grata y feliz, resaltar aquellos aspectos que convierten a nuestro invitado Abel Aganbeguian en uno de los más sólidos pilares de lo que se ha calificado ya de un proyecto de revolución económica que sobrepasa los inmensos límites de la Unión Soviética y que potencialmente se puede convertir en uno de los cambios más relevantes del presente siglo; especialmente en la concepción de una nueva Europa en fase de alteración de sus fronteras económicas, políticas, sociales y culturales. Estamos presenciando en definitiva un profundo movimiento de transformación histórica dentro de los caracteres que el socialismo ha ido acumulando a lo largo de tantas décadas.

Permitidme que me deje llevar por un cierto sentimiento utópico si asumo opiniones vertidas frecuentemente sobre las iniciativas de transformación socioeconómica que se llevan a cabo en la URSS, las cuales subrayan la esperanza y la posibilidad del redescubrimiento de la matriz común europea. Como ha dicho el profesor Umberto Cerroni «tal vez esté madurando una estación nueva en Europa: una estación de diálogo  y reconocimiento entre pequeños arroyos, en los cuales esa estación parecía (y no lo estaba) dispersa».

Estamos presenciando un hecho histórico cuya relevancia e implicaciones desbordan al propio país promotor, siendo conscientes de que sus potenciales resultados pueden llevar consigo el logro de viejos sueños, siempre presentes en la «mente común europea» que han tenido su continua proyección en una específica idiosincrasia de nuestro acervo histórico común y en una expresión cultural diferenciada del resto del mundo.

Pues bien, uno de los protagonistas más destacados de las decisivas iniciativas que se desarrollan en la actualidad en el Este europeo es Abel Aganbeguian, calificado con bastante unanimidad como el más importante inspirador de la reforma económica, punto crucial de partida de lo que internacionalmente vamos concibiendo como una auténtica revolución dentro del propio sistema socialista.
 

 
El ámbito de la economía es frecuentemente calificado de tedioso, incluso por los propios economistas, no es este el caso de Aganbeguian, para el que, ser economista en la Unión Soviética, en el actual crucial periodo de transformación, de cambios de estereotipos de pensamiento, es realmente una tarea apasionante, no solo por la necesidad de realizar un continuo diagnóstico de nuestra realidad -repito sus palabras-, sino por los retos que lleva consigo la responsabilidad de construir el futuro.

La «perestroika» como proceso de reforma económica radical y reestructuración afrontado por la URSS, tiene su punto de origen en la ase de estancamiento a la que llega la economía soviética a principios de los años setenta. Tras un periodo de dinámico crecimiento económico en décadas precedentes, en las que la planificación centralizada ofrece un balance positivo, se pasa a una situación caracterizada en buena medida por la ralentización del progreso económico, un cierto deterioro del clima social, el papel residual de la política social, la ineficiencia en la organización de las unidades productivas y en la asignación de recursos, entre otros problemas.

Podríamos afirmar que esta situación da lugar al inicio de una nueva etapa en la que se produce un notable relevo generacional, que da entrada a la savia de nuevos políticos y economistas críticos, con ideas, planteamientos y proyectos sustancialmente distintos a los de sus predecesores. La entidad del relevo y de las nuevas ideas introducidas es lo que permite calificar, en cierta medida de revolución, las notables reformas en las esferas económicas, sociales y políticas.

Abel Aganbeguian se gradúa en el Instituto Estatal de Economía de Moscú en 1955. La más joven etapa de su trayectoria profesional se encuentra ligada al Comité Estatal de Trabajo y Salarios del Consejo de Ministros de la URSS donde inicia diversas investigaciones en el campo de la economía laboral. Entre las mismas debemos destacar un conjunto de interesantes trabajos centrados en la correlación entre la productividad del trabajo y los salarios reales, sin olvidar algunos elementos claves del funcionamiento de la economía socialista en esta vertiente, tales como los desequilibrios entre los ingresos monetarios y el consumo real de la población, modelos de formación de precios, evolución salarial, y su incursión en los modelos de previsión referentes a diversas variables relevantes de la economía soviética.

En 1961 comienza a desarrollar una intensa y prolongada labor en el Instituto d Economía y Organización de la Producción Industrial de Novisibirsk, integrado en la Academia de Ciencias de la URSS, siendo su director durante veinte años. Aparte de los numerosísimos estudios realizados en este periodo hay que destacar su extraordinaria función como Director de la Revista EKO (Revisa de Economía y Organización Industrial), considerada en medios occidentales como una de las publicaciones especializadas en economía más prestigiosas de la URSS. El consejo editorial de esta revista es considerado durante estos años, en medios occidentales, como uno de los escasos grupos de economistas con un pensamiento de marcada orientación reformista y crítica. El funcionamiento del citado grupo, ha sido caracterizado en esencia, como precursor de una «leal oposición».

En esta etapa participó en cerca de medio centenar de Comisiones que le permitirían una toma de contacto con numerosos problemas económicos de la URSS, también durante estos años llevará a cabo una intensa actividad investigadora, centrada fundamentalmente en tres campos: la aplicación de métodos matemáticos para la planificación económica,  la eficacia de la dirección o gestión en la empresa socialista  diversos estudios empíricos sobre la economía siberiana.

Abel Aganbeguian regresa a Moscú en 1985 para ocupar, dentro de la Academia de las Ciencias, la Presidencia de la Comisión para el Estudio de las Fuerzas Productivas, y un año más tarde, la Dirección de la Sección de Economía de la Academia de las Ciencias de la URSS, alcanzando en 1987 la Secretaría de esta prestigiosa institución. En estos últimos años las aportaciones de Aganbeguian van a constituir, como hemos mencionado, un sólido soporte teórico y académico para la política de reformas introducidas por Gorbachov.

Frutos de estos recientes años son algunos de sus trabajos más conocidos en los países occidentales, entre los que destacaría La economía de la perestroika, Aceleración y Perestroika y Reestructuración: doble desafío de la URSS, este último traducido a un gran número de idiomas.

La aparición de los citados trabajos constituyen auténticos hitos dentro de los planteamientos reformistas que se inician con el liderazgo político de Gorbachov. Ofrecen una fundamentación científica seria y rigurosa del importante proceso de reestructuración y desarrollo económico de un país clave en el mundo, al tiempo que complejo, extenso y no suficientemente conocido entre nosotros.

Sería injusto reducir la participación de Aganbeguian en esta etapa a la de mero teórico de los cambios que se vienen introduciendo. Sus análisis sobre la situación de la economía soviética han tenido un permanente y firme carácter de denuncia, en aspectos tales como, la obsolescencia de las formas de organización económica, la urgencia de la necesidad de satisfacer determinadas demandas sociales básicas, el énfasis en la eficiencia, la ponderación de las mejoras cualitativas frente a los tradicionales retos políticos de carácter cuantitativo, entre otros.

Sus ideas sobre política económica han sido una pieza clave en la actual estrategia de cambio en la URSS. En todas ellas hay ciertos denominadores comunes: su pragmatismo, lo social como prioritario, la integración de la economía soviética en los nuevos esquemas del progreso tecnológico y el énfasis en impulsar la interdependencia y las relaciones económicas de la USS con el resto del mundo a través de las propias unidades de producción.

Abel Aganbeguian viene defendiendo con gran tesón la orientación social del desarrollo económico, reclamando objetivos prioritarios dentro de la política económica en vertientes como los déficits infraestructurales y productivos de la URSS en materias de vivienda, salud, alimentación, agricultura y diversas necesidades básicas.

Sus propuestas respecto de la política de precios y los nuevos mecanismos de fijación próximos a la lógica del mercado, sus reivindicaciones en torno al papel fundamental del progreso tecnológico y especialmente los sustanciales cambios sobre la gestión y dirección de las empresas, constituyen la mejor prueba del alcance que puede tener el programa de reformas que actualmente se viene introduciendo en la URSS.

No obstante, como el propio Aganbeguian ha reconocido reiteradamente, la puesta en práctica de muchas de estas ideas no es tarea fácil y lleva consigo la aparición de problemas a priori difícilmente previsibles. En estos dos últimos años, hemos observado con atención algunos de estos, tales como la presencia de un relevante y distorsionador déficit presupuestario, los desequilibrios entre el crecimiento de la demanda y  oferta, la aparición de tensiones inflacionistas, o la escasez de determinados productos.

Pero al mismo tiempo hemos observado la rapidez y precisión de un diagnóstico veraz, así como la capacidad para afrontar estos problemas con nuevas ideas, todo ello, desde la sólida plataforma del apoyo popular y una creciente actitud participativa.

Al margen los inacabables méritos del doctorando hay sobradas razones por las que la Universidad de Alicante quiere sumarse a la amplia relación de otras universidades y prestigiosas instituciones que han galardonado con sus máximas distinciones a nuestro ilustre visitante. Con este, nuestro más solemne gesto, deseamos modestamente contribuir a estrechar y estimular los lazos culturales y académicos entre nuestros dos sistemas, entre nuestros dos países, en un ferviente empeño de colaboración ante una labor que ha ido dirigida a posibilitar en mayor medida la aproximación y la interdependencia de nuestros modelos económicos.

Quiero expresar por último en nombre de mi Facultad y en el de la Universidad de Alicante, la satisfacción y el orgullo que supone para nosotros contar, entre nuestros Doctores Honoris Causa con el nombre de Abel Aganbeguian.
 

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Última actualización: 29-Ene-1999 
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