LAUDATIO PRONUNCIADA POR DON FRANCISCO GIMENO MENÉNDEZ 
CON MOTIVO DE LA INVESTIDURA COMO DOCTOR HONORIS CAUSA 
POR LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE DE D. HUMBERTO LÓPEZ MORALES 
 
  

23 de marzo de 2000  

      
Excelentísimo señor Rector Magnífico de la Universidad de Alicante, 
Excelentísimas e ilustrísimas autoridades, 
Ilustres profesores,  claustrales y alumnos, 
Señoras y señores, 
  

  Hace 7 años que en este mismo escenario tuvimos el honor y la satisfacción de participar en el entrañable acto de investidura del Excmo. Prof. Manuel Alvar como Doctor honoris causa. Nuestra propuesta era doble, y hoy se cumple por fin la segunda parte: homenaje doble a nuestra singularidad de maestros insignes del español de España y del español de América, tradición e innovación. La renovación presente de la investigación lingüística española y la necesidad de contar con un amplio marco hispánico exigen confesar la inmensa deuda  de todos los lingüistas españoles al Excmo. Prof.  Humberto López Morales.  

  En el amplio capítulo del español de América no cabe ambigüedad ni dilación. Y las ideas de los profesores de lengua española deben ser claras a este respecto. La presencia del español como lengua internacional en la próxima era  de las tecnologías de la información está garantizada, gracias al impacto demográfico del español de América. Sólo los trescientos cincuenta millones de hablantes en 23 naciones y su peso cultural específico aseguran la pervivencia y consideración futura del español como lengua de comunicación supranacional. La globalización económica y tecnológica es una realidad incuestionable e irreversible, pero debe respetarse la diversidad lingüística y cultural de los pueblos. Y no son meras palabras de ornato  para este solemne acto. Es justo que lo que he reivindicado fuera de España (desde Finlandia a Chile), deba subrayarlo en este marco. El español de América es, pues, el principal tema  que debemos potenciar hoy, con el fin de concienciar a todos los hispanohablantes de la defensa y riqueza de nuestro patrimonio lingüístico y cultural. 

  1. La presencia entre nosotros del Prof. H.  López  Morales no es circunstancial, ni fortuita. Desde hace ya algunos años y en diversas ocasiones le he ido trasmitiendo la necesidad de contar con su magisterio. Una y otra vez, don Humberto López Morales encontraba el hueco preciso, y nos ha regalado con sus brillantes, amenas y magistrales lecciones. 

  Fueron días inolvidables de enseñanza e ilustración  Aprendimos todos, alumnos y profesores. En este momento preciso, doy fe de que el doctorando se ha sentido vinculado efectiva y afectivamente a la Universidad de Alicante, antes de que les pida la máxima prueba de honor que podemos ofrecerle. Mi propuesta actual es sencillamente una respuesta de vinculación patente e institucional a esas presencias desinteresadas del  joven  maestro de la Lingüística española años atrás.  
  

  2. La filología española nació a principios de siglo por el solo esfuerzo de Ramón Menéndez Pidal. Y si la primera mitad de nuestro siglo tuvo esa figura señera, la segunda mitad ha tenido otro gran maestro: Manuel Alvar. Hoy, finales de siglo, seríamos miopes si no reconociéramos claramente los profesores extraordinarios e ilustres y las obras más significativas del panorama lingüístico. 

  Sin duda alguna, entre ellos, el Excmo. Prof. López Morales ha sido y es un pionero de los marcos teóricos de vanguardia y de su aplicación al español de América, los cuales le catalogan de maestro de maestros y primer  especialista del mundo hispánico sobre el español de América.  

  Por lo demás, su dedicación última a la investigación de la “Lingüística aplicada” y a la “Didáctica de la lengua” ha puesto el dedo en la llaga de una parcela sujeta en español  a la improvisación y superficialidad, y nos ofrece un ejemplo de renovación a seguir.  No en vano,  el Círculo de Puerto Rico es hoy uno de los centros de investigación en lingüística aplicada más importantes del mundo hispánico, que ha preconizado desde los años setenta la revisión  del capítulo metodológico y empírico de la escuela lingüística española.  

  Por nuestra parte, la filiación en la investigación con el Prof. López Morales comenzó tiempo atrás, y se ha materializado en muchos proyectos conjuntos (reseñas, prólogos de libros, tesis de doctorado, miembros de tribunales, presentación de libros,  viajes a Hispanoamérica, etc.). Además,  en los años que ha desempeñado la presidencia de la Asociación de Lingüística y Filología de la América Latina  nos ha otorgado  su total confianza con la vinculación de la sede de la Universidad de Alicante como Delegación Regional de la ALFAL para España, Francia, Italia y Portugal, desde el año 1987.  Nuestra sede se ha convertido en la primera Delegación del mundo hispánico. 
  

  3. Y sin buscarlo, nos hemos involucrado ya en los méritos científicos y académicos del doctorando. La  llegada del  Dr. López Morales a la Universidad de Puerto Rico, como profesor visitante, coincidió con la jubilación inminente del Prof. Figueroa  en el año 1971, y dos años después se incorporó al claustro de  Río Piedras como Catedrático de la Facultad de Humanidades en la Universidad de Puerto Rico. Al mismo tiempo, se le encomendó la dirección del Instituto de Lingüística, fundado en 1968 con el doble propósito de preparar y llevar a cabo un programa de estudios conducentes al grado de Maestría, y de constituirse en centro de investigación para el estudio de aspectos lingüísticos de Puerto Rico y del Caribe en general.  

   Desde la atinada dirección del Instituto, con presupuesto limitadísimo (escriben las Profas. María Vaquero y Amparo Morales en su presentación del Homenaje a Humberto López Morales), el Prof. López Morales supo entusiasmar a sus colaboradores y trasmitirles la disciplina del estudio y la investigación constantes. Fue capaz de conseguir la total adhesión de su equipo inmediato, que le dio la mano sin reservas, porque reconoció en él, como especialista indiscutible en la materia, a la persona capaz de llevar a cabo el difícil proyecto de la renovación lingüística en el país. En el año 1976, ingresó en la Academia  Puertorriqueña de la Lengua Española 

  Es más, toda la labor de investigación y de renovación científica habría sido inoperante si el Instituto de Lingüística y su programa de estudios se hubieran enajenado de la realidad de Puerto Rico, con la limitación a la discusión teórica de los modelos científicos. Por el contrario, desde el primer momento su objetivo primordial  fue poner la lingüística moderna al servicio del español, como lengua materna de los puertorriqueños. Esto explica, no sólo la orientación concreta de todas sus investigaciones  y los contenidos de los cursos nuevos, sino la organización de una serie de reuniones nacionales e internacionales dedicadas a la lengua de Puerto Rico y a sus problemas particulares desde diversos puntos de vista. 
  

  4. El Prof. López Morales inició, desde el Instituto, los simposios sobre Dialectología del Caribe Hispánico, el primero de los cuales reunió en el año 1976 en Puerto Rico a un importante grupo de lingüistas hispanoamericanos, norteamericanos y puertorriqueños, e hizo posible el intercambio de puntos de vistas teóricos y la discusión conjunta de métodos de investigación. Quedaron arrinconados el general desconocimiento de las investigaciones realizadas en otros ámbitos sobre nuestra lengua y la indiferencia de lingüistas no hispanohablantes respecto a nuestra propia labor. Las actas de todos los simposios recogen los avances de la dialectología moderna y su aplicación al español caribeño, que cuenta por fin con la rigurosa monografía del profesor López Morales sobre El español del Caribe (1992). 

  Las tres grandes islas del Caribe hispánico (Cuba, la República Dominicana y Puerto Rico) han seguido rumbos muy diversos en el siglo XX en cuanto a su trayectoria política, pero ahora todas comparten una misma identidad lingüística hispánica,  tanto en la praxis como en la oficialidad. Últimamente, el Prof. López Morales (1998) ha reflexionado  sobre la presencia e influencia del inglés en Puerto Rico. A pesar de que “oficialmente”  es un país bilingüe, ya que el inglés es lengua cooficial  con el español desde 1903 (con excepción del paréntesis del período de 1991-1992, en el que se declaró al español como lengua oficial única de Puerto Rico), estamos ante la realidad de una población que tiene al español como lengua materna (el 98 % de los puertorriqueños), y que se inscribe con pleno derecho en el concierto de las comunidades hispánicas. 

  Los datos del último censo disponible nos indican cuán lejos se encuentra el Puerto Rico de hoy de los deseos oficiales de convertir a la isla en territorio bilingüe. Un  37 % de los puertorriqueños declaran que  pueden hablar algo de inglés y  un 16 % realmente lo dominan. Las recientes corrientes inmigratorias de puertorriqueños que vuelven a su país, muchos de ellos  tras prolongadas estancias en los Estados Unidos, son responsables de que el 6 % de la población actual de la isla haya nacido en suelo estadounidense. Sin embargo, la información actual  sobre el dominio que se tiene en Puerto Rico del inglés, por una parte, y las funciones que ambas lenguas desempeñan en la interacción de los diversos grupos sociales, por otra, no es satisfactoria. Se cuenta con estudios muy parciales sobre actitudes lingüísticas hacia el inglés y  su enseñanza, aunque se supone que el inglés es la lengua de prestigio para muchos puertorriqueños. 

  La situación de contacto lingüístico sigue, y los lazos continúan estrechándose debido bien al constante movimiento hacia las más importantes ciudades estadounidenses, bien al aumento de la preparación de profesionales puertorriqueños en los EEUU, bien al mantenimiento de las relaciones gubernamentales entre Puerto Rico y ese país. De manera que no es nada sorprendente que el español hablado en la isla no haya podido resistir el embate lingüístico del inglés, fundamentalmente en su léxico, pero también en un nivel de lengua mucho menos superficial como el morfosintáctico .  

  El influjo del inglés en el vocabulario usado en Puerto Rico es un viejo y debatido tema en el país. Las posturas más extremas llevan, por una parte, a considerar el español del país como una mezcla  viciada por la influencia del inglés, y por otra, a pensar que tales interferencias no son mayores ni menores que las que se aprecian en otras zonas hispánicas. Sin embargo, tales propuestas han sido hechas sin que mediaran las oportunas investigaciones empíricas  que les sirvieran de base. A lo más, ejemplos y grupos de ejemplos aislados, sin tratamiento estadístico que dejase ver si se trataba de hechos de norma. Aunque la nómina de anglicismos usados en la norma culta de San Juan  duplica o triplica las de otras zonas hispánicas, no parece que sea una situación crítica, si se tiene en cuenta el estado sociopolítico de la isla y las presiones naturales o artificiales a la que ha estado sometida.  
     

  5. No es extraño, pues, que el Prof. H. López Morales sea el llamado a ofrecer ese presente y futuro de la investigación dialectal  en Hispanoamérica dentro del magno Congreso de la Lengua Española,  celebrado en Sevilla con motivo de la clausura de la Exposición Universal de 1992. Ni tampoco sorprende que sea el  autor del ambicioso proyecto de esos diez Cuadernos bibliográficos sobre el español de América, primer repertorio de conjuntos exhaustivos preparados por especialistas y clasificados según los principios lingüísticos de mayor solvencia y claridad, ya publicado, a falta del Cuaderno de Bolivia, Ecuador y Perú. Han pasado treinta y seis años desde que fuera calificado el español americano como “ilustre desconocido” por el Prof. J. M. Lope Blanch, y ya es menos.  

  Sin embargo, hay que destacar anteriormente la convocatoria y celebración del primer gran Congreso internacional sobre el Español de América (San Juan de Puerto Rico, 1982), en el  que el  Prof. López Morales mostró la necesidad de proyectar la realidad lingüística de Puerto Rico a la totalidad de los países hispanohablantes, con la presencia de los hispanistas más importantes del mundo actual. Las ponencias y comunicaciones de aquel congreso, publicadas en 1988, han demostrado al mundo de la cultura internacional que Puerto Rico, además de hablar español y de producir literatura de indiscutible calidad, estudiaba su lengua dentro de  las corrientes científicas del momento. 

  Asimismo, la actualización de los estudios lingüísticos y el encuentro periódico de especialistas o el conocimiento científico de las variedades geográficas de las lenguas pueden ser insuficientes, si la enseñanza de la lengua permanece anquilosada en métodos superados y en conceptos anacrónicos. Con el fin de atender estos problemas, el Prof. H. López Morales creó la cátedra de “Lingüística Aplicada” y llevó a cabo una serie de investigaciones sobre actitudes lingüísticas, problemas de adquisición léxica escolar, disponibilidad léxica, etc.,  que han dado importantes datos para una posible planificación en la enseñanza de la lengua materna, de acuerdo con la realidad social del momento histórico.  Además, inició una serie de reuniones internacionales en torno a la enseñanza de la lengua materna, la primera de las cuales se materializó en 1978  con el título de Aportes de la lingüística a la enseñanza del español como lengua materna (1978).  Buenas muestras de todo ello son, entre otras,   las ediciones de La enseñanza de la lengua materna. Lingüística para maestros de español (Madrid, 1988). 
   

  6. Y el capítulo no se cierra ahí. Otros trabajos científicos del Prof. López Morales han versado sobre la poesía cubana contemporánea, el español de Cuba y los orígenes del teatro medieval. No obstante, ha sido en torno a la línea de investigación sociolingüística la que ha originado una importante escuela en el mundo hispánico. Así, el gran capítulo de la sociolingüística española se abre con la fundamental aportación del Prof. H. López Morales, y sus contribuciones son el mejor exponente del interés y trayectoria de la penetración de una sociolingüística estricta dentro del marco social del Estado español. La estratificación social del español de San Juan de Puerto Rico (México, 1983) y su monografía posterior de Sociolingüística (2ª edn., Madrid, 1993) han abierto una nueva vía a los estudios variacionistas de todo el mundo hispánico.  

  Baste un botón de muestra. Han pasado ya algunos años desde la definición clásica de la diglosia estricta de C. A. Ferguson (1959) y de la modificación de la diglosia amplia de J. A. Fishman (1967), y todavía se discute el acierto y la fortuna de la nueva elaboración. Es más, en nuestros días,  A. Hudson (1992) ofrece una amplia reseña bibliográfica sobre la diglosia de 1092 entradas, generalmente en inglés, entre los años 1959 y 1992, y apunta que el interés no ha decrecido, ya que la mitad de dichas fichas han sido publicadas en los diez últimos años (es decir, entre 1983 y 1992). Sin embargo, a pesar de la acumulación de más de tres décadas de investigación, debate y publicación especializada, es necesario todavía una interpretación global y un análisis comparativo y evolutivo de la investigación sobre  la diglosia, ya que.hay todavía un amplio desacuerdo en determinar qué clases de situaciones sociolingüísticas deberían ser consideradas como casos de diglosia.  

  Frente a ello, una posición original  ha sido la del Prof. López Morales (1989), quien ofrece desde una perspectiva variacionista una interesante tipología de situaciones lingüísticas, en función de la distinta estratificación social (débil, intermedia o extrema). Todas las lenguas están estratificadas socioculturalmente, pero desde un punto de vista metodológico plantea inicialmente la separación de los estudios sobre comunidades monolingües y las bilingües, cuyas situaciones son más complejas y son objeto de análisis de una especialidad sociolingüística, en particular la de lenguas en contacto. De manera que descartado este apartado, entre las situaciones monolingües, contempla la posibilidad de establecer una estratificación social débil, intermedia y extrema, y ejemplifica prolijamente cada una de ellas.  

  Así, p. ej. la estratificación débil se produciría cuando existen diferencias cuantitativas entre los sociolectos de una lengua, pero no de inventario. La estratificación intermedia permitiría oponer los códigos restringidos a los elaborados, según la terminología de B. Bernstein. Y la estratificación extrema correspondería a las situaciones de diglosia estricta o clásica de C. A. Ferguson, con la exclusión de cualquier ampliación y revisión posterior de dicha definición. De esta manera, critica la extensión del concepto original de diglosia, ya que confundiría ésta con la estratificación sociolectal, y  limitaría las puntualizaciones esperables en el trabajo científico, lo que sería inaceptable para la lingüística. La diglosia aparecería así dentro de un marco unitario. Y la ampliación y revisión del concepto amplio de diglosia amplia de J. A. Fishman no supondría ninguna ventaja, ante la exigencia científica de una delimitación entre la estratificación sociolectal monolingüe (débil y extrema de la diglosia) y el bilingüismo.  

  Anteriormente, el Prof. H. López Morales (1983) había discutido y ejemplificado  la estratificación sociolectal  frente a la diglosia en el Caribe hispánico, a partir de un análisis variacionista de tres segmentos fonológicos (-/s/, -/r/ y -/d/-) en San Juan de Puerto Rico, donde se daba una correlación entre la frecuencia de los mismos y la estratificación sociocultural de la población estudiaba. Frente a algunos diagnósticos apresurados e indocumentados de la situación lingüística  de Puerto Rico como  estructura  diglósica, H. López Morales  ha propuesto que el factor sociocultural  sería una variable decisiva en cuanto al cumplimiento o bloqueo de determinadas reglas del componente fonológico de la competencia de las comunidades estudiadas. Mientras que los estratos altos no propician  las reglas variables aludidas,  los estratos bajos favorecen el cumplimiento de las reglas. Sin embargo, el contraste estaría lejos de ser drástico,  ya que todas las reglas se cumplen con alguna probabilidad, y esto marcaría una situación débilmente dicotómica en el seno de la sociedad, que en rigor no podría ser considerada diglósica.   

  Desde el punto de vista de la revisión científica del  concepto definido hace cincuenta años, la propuesta variacionista  del Prof. H. López Morales ofrece una solución clarividente a una tipología de las situaciones monolingües,  en la que sus grados extremos  --es decir, la estratificación sociolectal débil y la extrema (o diglosia)-- se benefician grandemente de la coherencia de la propuesta.  
  

  7.  Ha sido presidente de la Asociación de Lingüística y Filología de la América Latina entre los años 1987 y 1999. Pertenece al Consejo Editorial de varias revistas (Revista de Estudios Hispánicos, Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, Hispanic Linguistics, Anuario de Lingüística Hispánica, La Torre, Revista Argentina de Lingüística, Revista de Filología Española, Boletín de Filología de Santiago de Chile, Pragmalingüística y Documentos de Español Actual de la Universidad de Turku) y a la Comisión Asesora del Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE. Es presidente de la Sociedad Lingüística del Caribe Hispánico desde 1978 y Asesor del Ministerio de Educación y Ciencia de la República Argentina. Además, es  Director y fundador de Lingüística, primera revista del mundo hispánico.  

  Asimismo, es Académico de Número de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, Miembro Correspondiente de varias Academias (Real Academia Española, Academia Argentina de Letras, Academia Nacional de Historia de Argentina, Academia Nacional de Letras de Uruguay, Academia Chilena de la Lengua, Academia Colombiana de la Lengua, Academia Salvadoreña de la Lengua y Academia Norteamericana de la Lengua Española), Miembro Honorario de la Academia Nicaragüense y de Filipinas y Miembro del Patronato del Instituto Cervantes. También durante largos años fue Secretario de la Academia  Puertorriqueña de la Lengua.  

  Actualmente, ha sido reelegido  Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y su nombramiento ha sido un gran acierto, a fin de dinamizar y estrechar la necesaria colaboración entre todas las Academias de la Lengua , así como para promover y coordinar el gran Diccionario de americanismos.  Asimismo, es Doctor honoris causa por la Universidad de Valladolid y  ha recibido la Encomienda con placa de la Orden de Alfonso X el Sabio.  

  Su obra científica abarca más de doscientos  títulos, con más de cuarenta  libros. Finalmente, en el año 1992, ha merecido el reconocimiento de eminentes hispanistas en la monografía Homenaje a Humberto López Morales. En suma, son muestras claras, sin la menor duda, de un maestro de maestros. 
  

  8. La cátedra de Lingüística histórica, Dialectología y Sociolingüística españolas se congratula hoy porque la Universidad de Alicante celebre la investidura de este gran maestro de la Lingüística española, y al integrarlo como uno de sus miembros es consciente de que con tal decisión se prestigia y honra nuestra universidad. Con ello, expresamos nuestra gratitud por su vida fecunda y por su contribución al enriquecimiento científico y cultural. 

  Su mismo amor, entrega y fe en la Universidad justifican sobradamente que le otorguemos el título de Maestro de Humanidades y Lingüística española, y que le pongamos como ejemplo para toda nuestra comunidad universitaria. 

  Así pues, considerados y expuestos todos estos hechos, dignísimas autoridades y claustrales, solicito  con toda consideración, y encarecidamente ruego que se otorgue  y confiera al Excmo. Sr. D.  Humberto López Morales el supremo grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante. 
  

 

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Última actualización: 23-Mar-2000 
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