| CRÓNICA ACERCA DEL PROFESOR RUSSELL P. SEBOLD |
|
SEMBLANZA DE UN HISPANISTA Juan A. Ríos Carratalá Revista Campus Todos los que nos dedicamos al estudio de la literatura, y de la cultura en general, de nuestro país debemos reconocer la imprescindible aportación del hispanismo norteamericano al análisis de una realidad cultural a menudo olvidada por nosotros mismos. A lo largo de difíciles décadas para la investigación literaria española, desde la universidad norteamericana nos llegaban estudios sobre nuestras letras que revelaban una especial sensibilidad hacia las mismas y constituían unos puntos de referencia imprescindibles para cualquiera que se acercara a nuestra literatura. En la actualidad, esas significativas aportaciones se ven acompañadas por la relativa fecundidad de la investigación realizada en España, pero el hispanismo norteamericano sigue constituyendo un núcleo fundamental en el marco del estudio y crítica de la literatura española. Estas circunstancias se pueden comprobar especialmente en el caso concreto del dieciochismo español. Desde el final de la guerra civil hasta los años sesenta, el siglo XVIII era una época olvidada o deformada en nuestra bibliografía crítica. Los prejuicios levantados sobre las letras y la cultura en general de dicha centuria suponían una barrera casi infranqueable. Como en tantos temas, tuvo que ser el impulso foráneo el iniciador de la recuperación de una época crucial desde cualquier punto de vista. Recuperación lenta y trabajosa, pero que actualmente ha fructificado en un corpus bibliográfico capaz de aproximarnos a una cultura compleja, cuyos elementos contradictorios no se pueden agrupar bajo unos pocos epígrafes reduccionistas. Dentro de esa recuperación, la labor del Dr. Rusell P. Sebold –director en la actualidad de la prestigiosa Hispanic Review, en donde se agrupa la élite del hispanismo norteamericano desde hace varias décadas- supone un hito fundamental. Discípulo de un maestro de la talla de Américo Castro, el profesor Sebold hereda su audacia cuando en los años sesenta comienza a publicar unos artículos sobre la literatura dieciochesca española que suponían un viraje en el enfoque de la misma. Lejos de los prejuicios todavía imperantes en nuestro contexto, su enfoque tendía a resaltar la importancia que tenía en sí misma la literatura española del XVIII. No se trataba de un simple eslabón entre el Barroco y el Romanticismo o de una mera imitación de los modelos literarios franceses. Aplicando, al igual que su citado maestro, una perspectiva globalizadora al hecho literario, sus artículos muestran el profundo enraizamiento en una época y un país de una literatura que sabe asimilar la cosmopolita herencia de la cultura clásica. Al publicar en 1970 El rapto de la mente: poética y poesía dieciochesca, el profesor Sebold ya había demostrado con solidez juicios tan admitidos en la actualidad como, por ejemplo, que las famosas “reglas” utilizadas por los neoclásicos no son sino una descripción del proceso creativo común a todas las épocas y que, por lo tanto, no obstaculizan el genio creador de autores como Iriarte, Quintana o García de la Huerte. Asimismo, e iniciando una de las tesis fundamentales del profesor Sebold, se demuestra que el “fastidio universal” (Weltschmerz) de los románticos se bautiza en la lengua española del XVIII antes que en las demás lenguas europeas, dato que convenientemente ampliado servirá de base a la nueva periodización literaria propuesta por el Dr. Sebold a lo largo de casi toda su bibliografía. Pero el innovador enfoque del citado libro tan sólo constituye el punto de partida para una infatigable labor de investigación. La trayectoria iniciada con su magnífica edición crítica del Fray Gerundio (1960), de Isla –autor sobre el que realizó su doctorado- se prolongó con las ediciones de La Poética (1975), de Luzán y El Señorito Mimado y La Señorita Malcriada (1978), de Iriarte, las cuales cuentan con extensas introducciones que constituyen tal vez los estudios más profundos sobre los citados autores. Asimismo, sus libros sobre Cadalso, de quien subraya su romanticismo, y la Vida, de Torres Villarroel, suponen el realce de elementos que relacionan la literatura española dieciochesca con las líneas fundamentales del panorama literario europeo de entonces. Finalmente, su más reciente publicación, Trayectoria del Romanticismo Español (1983), es una recopilación de artículos que desde enfoques renovadores analizan temas como la relación entre el Barroco y el Romanticismo, los orígenes filosóficos “ilustrados” de este último movimiento y la periodización del mismo. Toda obra innovadora está llamada a despertar la necesaria polémica. Se podrá compartir o no las tesis del Dr. Sebold, pero no cabe duda de que las mismas se encuentran en el centro de casi todos los debates protagonizados por la bibliografía dieciochista española. Su fecunda aportación personal, su dirección de una de las más prestigiosas instituciones del hispanismo norteamericano, la labor profesional ejercida en su cátedra de Lengua y Literatura Españolas, los numerosos contactos personales propiciados por su frecuente presencia entre nosotros desde hace tres décadas y, en definitiva, su valía profesional y personal le han granjeado un prestigio indiscutible del que muy pocos hispanistas gozan. Por todo ello, la Universidad de Alicante
al nombrarlo Doctor Honoris Causa no hace sino recoger un sentir
generalizado de admiración hacia su obra. Pero, lejos de considerar
dicho nombramiento como el reconocimiento a una trayectoria casi finalizada,
el acto celebrado el pasado noviembre supone el hermanamiento de una joven
Universidad con un autor en la plenitud de su obra. Aquellos que nos sentimos
preocupados por nuestra literatura y que agradecemos la aportación
del Dr. Sebold todavía esperamos muchas publicaciones suyas. Publicaciones
en las que su profunda sensibilidad de hispanista se verá acrecentada,
estamos seguros, por el recuerdo de una Universidad que ha tenido el honor
de acogerlo en su seno.
|
| Página
mantenida por Secretaría General
Última actualización: 20-May-1999 |