FRAGMENTOS DE LA LAUDATIO PRONUNCIADA POR D. ANTONIO MESTRE EN EL ACTO DE INVESTIDURA DE DON EUSEBIO SEMPERE COMO DOCTOR HONORIS CAUSA POR LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE

4 de enero de 1984

Excmo. y Mgfco. Sr. Presidente de la Comisión Gestora, 
Excmas. autoridades, 
Señores claustrales, 
Señoras y señores, 

Me cabe el inmerecido honor de presentar en nombre de la Facultad de Filosofía y Letras, a Eusebio Sempere como Doctor honoris causa de la Universidad de Alicante. La trayectoria artística de Sempere es bien conocida y su alto magisterio ampliamente confesado, para que yo tenga que recurrir, aquí y ahora, en un discurso oficial, a avalar sus méritos, superiores sin duda, a la autoridad que mis conocimientos pudieran concederme. 
 

 

Sin embargo, nada mejor que las propias palabras de Eusebio Sempere resumen y justifican este acto académico. Tal y como el propio artista afirmó en su manifiesto de 1955, lo que quiere honrar la Universidad de Alicante es su contribución al arte, al recoger el problema  de la luz para ensanchar el horizonte de posibilidades del arte no figurativo. 
 

No obstante, y a pesar de la indudable trascendencia que tal pensamiento tuvo para la estética actual y que sitúa a Sempere en esa línea evolutiva que partiendo de Leonardo, continúa en Caravaggio, en los naturalistas franceses del XVII y desemboca en algunos de los paisajistas ingleses, no honramos hoy a un artista conceptual sino a un hombre cuya trayectoria objetual ha ido aportando soluciones plásticas y definiendo paulatinamente la progresión de dicho pensamiento; hasta incluso la clarificación verbal del problema, cuando afirma «la luz nace en la obra misma y llega al espectador con la fuerza de su presencia física, poetizada y materializada por simples planos coloreados o transparentes». 
 

Hasta llegar a esta plena afirmación de la concepción de su pensamiento estético hay, es cierto, un largo camino de experimentación, pero que en el caso de Sempere es un camino recto, al margen siempre de ocasionales intuiciones, de grupos vanguardistas, y es precisamente en este punto, y sólo en él, en que puede considerársele un constructivista al modo que también lo fueron los grandes creadores del Alto Renacimiento, los cubistas, Kandinsky, Mondrian o Klee. 
 

Por encima de su adscripción a un determinado movimiento o estilo, lo que prevalece y valida su obra es la coherencia de su pensamiento plástico, la concepción misma que del objeto artístico tiene y la reflexión ante el problema estético. Es también el problema lumínico el que escinde su personalidad dentro de los artistas denominados cinetistas. Si Sempere está, y por tanto debe ser englobado con ellos, lo es en la medida en que Leonardo entre los artistas de la luz. Si para el primero aquella es el elemento relacionador de las partes que integran un objeto artístico bello, para Sempere es el factor que permite relacionar las múltiples visiones de un objeto artístico hasta lograr, y aquí reside la mayor gloria y dificultad de su pensamiento plástico, no sólo una visión inmediata y total, sino aun su poética absoluta. 
 

Seriación y linealidad, los conceptos básicos de toda la obra de Sempere son en el fondo partes de un proceso de investigación plástica que con una metodología racionalista adquieren un tono científico, al intentar concebir el objeto plástico como el resultado de una relación de elementos organizados y armonizados matemáticamente por la luz. Ahora bien, esa luz no es tan sólo un elemento compositivo, como lo fue la perspectiva en los renacentistas, sino sobre todo elemento que soporta la simbología y la poética de su obra. 
 

A partir de esta última consideración, toda la obra de Sempere aparece como plenamente legible y tan sólo la escultura nos facilitará el último dato que permite… 
 

En efecto, serán sus esculturas las que nos permitan observar que existe una realidad… 

  
 

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Última actualización: 28-Abr-1999 
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