Apunte biográfico
Alonso Zamora Vicente
 

 Madrileño (1916), de Puerta de Moros, nacido en una época en que los niños aprendían a vivir, además de en casa y en el colegio, en la calle, como rememora en Primeras hojas y Examen de ingreso. La calle fue su maestra como lo fue de Lope, de Cervantes... y a la calle, a los pueblos de España y de Hispanoamérica les va a dedicar gran parte de su quehacer dialectológico: El habla de Mérida, Léxico rural asturiano, Tres expresiones argentinas, Dialectología española, Algunos aspectos generales del español americano, Estudios de dialectología hispánica, Al trasluz de la lengua actual, La otra esquina de la lengua... son títulos señeros en la bibliografía científica que pueden dar fe de ello.
 Tras su paso por el Colegio español-francés de la calle de Toledo, cursó el bachillerato en el Instituto de San Isidro, donde coincidió con Camilo José Cela. La Guerra truncó, de momento, su trayectoria universitaria, su juventud, amén de verse, como todo español de su tiempo, envuelto en ella. Esta traumática experiencia estará siempre presente, con menor o mayor acento, en toda su obra narrativa.
 Se doctoró en Filología Románica (1941) con El habla de Mérida (estudio que sirvió de base para todos los trabajos dialectológicos que se llevaron a cabo en España durante los años cuarenta, cincuenta y sesenta) en momentos que, según reconoce el propio autor, eran duros. Antes de doctorarse por la Universidad de Madrid, aprobó (1940) las oposiciones a Cátedra de Instituto Nacional de Bachillerato, y a Mérida. En el curso 1942-43 se traslada a la Cátedra de lengua y literatura españolas del instituto masculino de Santiago de Compostela, si bien no acaba el curso al ser llamado a Madrid para impartir la nueva asignatura de Dialectología española.
 En 1943 obtiene por oposición la Cátedra Universitaria de Lengua y Literatura españolas, que ejerció en la Facultad de Filosofía y Letras de Santiago de Compostela hasta 1946, fecha en que se traslada a Salamanca para ocupar, también como numerario, la Cátedra de Filología Románica, que desempeñaría hasta 1959. Tras nueve años fuera del ámbito universitario, tomaría posesión de la Cátedra de Filología Románica en la Facultad de Filosofía y Letras de la entonces Universidad Central de Madrid, hoy Complutense, hasta su jubilación en 1985. La Universidad le reconoce su labor nombrándole profesor emérito.
 En los años bonaerenses de 1948 a 1952, como director del Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires, promueve una envidiable proyección cultural y científica; funda y dirige la prestigiosa revista Filología, impulsa el estudio de ediciones de nuestros clásicos y, no menos importante, comienza a publicar su prosa creativa en La Nación. Posteriormente sus relatos aparecerían también en Azul de Montevideo, y en Buenos Aires literaria, en donde coincidió, entre otros, con Julio Cortázar, Daniel Devoto, Josefa Sabor y Enrique Anderson Imbert. De esta época son los trabajos: Por el sótano y el torno, de Tirso de Molina, De Garcilaso a Valle-Inclán, Presencia de los clásicos, Las sonatas de Ramón del Valle-Inclán, Contribución al estudio de la prosa modernista...
 En 1952 vuelve a España. En 1960 es nombrado Director del Seminario de Filología Hispánica del Colegio de México y profesor extraordinario en la Universidad Nacional de México, al año siguiente es profesor (1961) en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. En estos años entrega a la imprenta, entre otros, los siguientes volúmenes: Primeras hojas, Smith y Ramírez, S.A., La voz de la letra, Lope de Vega. Su vida y obra, ¿Qué es la novela picaresca?, Un balcón a la plaza, Lengua, literatura e intimidad...
 La Real Academia Española lo llama y sale elegido académico en mayo de 1966 (desde 1961 era miembro del Seminario de Lexicografía); lee el discurso de recepción sobre «Asedio a Luces de Bohemia, primer esperpento de Ramón del Valle Inclán», justamente un año después, en 1967. Ha sido Secretario Perpetuo de la Institución desde 1971, en que sucede a Rafael Lapesa, hasta 1989, año en que renuncia.
 El amor a su familia, a sus libros y a sus alumnos componía su hacienda.

[Extracto de la Laudatio a cargo de D. Jesús Sánchez Lobato, Titular de Filología Española y ex-Decano de la Facultad de Filología de la UCM. En: Homenaje a Alonso Zamora Vicente: Universidad Antonio de Nebrija, Campus de La Berzosa, 28 de enero de 1999. Madrid: Universidad de Nebrija, 1999].
 
 

 

 
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Última actualización: Sep-2002
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