Universitat d'Alacant / Universidad de Alicante
DISCURSOS EN MUNICIPIOS 

Pregón de Mutxamel

7 de septiembre de 1994

EXCMO. SR. ALCALDE,

CAPITANES, CAPITANAS Y ABANDERADOS,

AUTORIDADES,

QUERIDO PUEBLO DE MUTXAMEL:

Sean mis primeras palabras de agradecimiento a vuestro Alcalde por permitirme compartir con vosotros estos momentos de alegría y de fiesta, de convivencia pacífica y de reencuentro periódico entre vecinos, hijos ausentes y habitantes de otros pueblos cercanos. En estos momentos en los que sabéis sacar lo mejor de vosotros mismos: vuestra simpatía, tan alardeada por quienes bien os conocen, vuestra generosidad y condición de pueblo solidario, eternamente abierto y receptivo.

Algo deben tener estos parajes donde se asienta vuestro pueblo, que no pasó desapercibido para las civilizaciones más antiguas (griegos, comerciantes fenicios, belicosos cartaginenses, romanos y godos) que dejaron leves vestigios, y los árabes -tal como señala el canónigo Claramunt- la hermosearon con aljibes y jardines.

Algo debe tener este lugar donde las aguas, recogidas mucho más al norte, fertilizan la tierra; donde los pasajeros antes de adentrarse a las estribaciones que ya circundan pueblos como Jijona o Busot dicen el definitivo adiós al mar, a la costa; o cuando regresan perciben las primeras fragancias marinas mezcladas con mil aromas de vuestra hermosa huerta.

Sin duda, la Huerta es uno de vuestros más añorados signos de identidad. Rodeada de parajes donde la sequía parece eterna, donde a eriales se unen parajes a veces inhóspitos, incapaces de ofrecer una caritativa sombra, aparece como si tratara de un milagro, la huerta , vuestra fértil huerta. Donde hace más de tres siglos el Dean Vicente Bendicho contaba una mata de grano de trigo con 276 espigas bien granadas, o en una cita textual describía la Huerta de Mutxamel de tal guisa:

Hállanse peras de quince especies, albercoques de más de 36 especies, higos de todas suertes, pero la cosecha de blancos y negros que se guardan curados al sol para el invierno en grande abundancia... ciruelas y manzanas de ocho especies, membrillos, zerezas, granados en abundancia....

O la de Lorenzo López:

Peras, mozqueruelas, peras reales, bergamotas, peras sucreñas y, sobre todas peras que se llaman camosinas de una ternura y dulzura tan sabrosa que no las hallaremos tales en todo el Reino...

Incluso hoy, en estos tiempos modernos que todo lo uniforman, no es una huerta más, es la de los afamados tomates -que, por cierto, deberían llevar denominación de origen (una vez me los vendieron en Murcia como los mejores del mundo) es la huerta de las codiciadas habas y mil productos más, algunos casi perdidos en el recuerdo. Vuestra huerta es vuestro filón; en mi modesta opinión deberíais convertirla en un tesoro ecológico y natural. No sería descabellado explotarla como oferta turística, donde volviesen a resaltar sus jardines, sus molinos, con frutales que recuperasen los sabores auténticos, los de siempre; donde, paseando, nos reencontrásemos con las acequias, con los saltos de agua, las casas de campo, las ermitas, en definitiva: el milagro de una paisaje distinto, la explosión de la naturaleza, de la vida.

Algo debe tener Mutxamel, cuando en su historia y tradición se adivinan bonitos y numerosos milagros. Quizá, los que no hayan sido obra de Dios probablemente los haya hecho la voluntad y la fe del hombre, pero en cualquier caso dan a esta tierra el toque misterioso, mágico, que en definitiva no es otro que el que se refleja en el don de sus gentes honestas, simpáticas y abiertas: su capacidad para creer más allá de lo que parece imposible.

Misterio protegido por la tradición, como el que se va abriendo paso tras superar los 34 esbeltos cipreses que nos conducen a la Ermita de Monserrat entre el olvidado susurro de la acequia mayor; cuenta vuestra leyenda que se apareció la Virgen y, como testigo, un árbol no se quiere desprender de unas ramas secas, eternamente fijadas en el paisaje, en la memoria de los mutxameleros. Y es que ésta es una tierra llena de magnetismo, de fuerza, donde, a la proximidad de una reliquia, la de la Santa Faz, que fue custodiada por Mutxamel durante siglos, se une vuestra patrona, la Virgen de Loreto capaz de romper nuestras persistentes sequías con lágrimas o de salvaros de inundaciones como la del 9 de septiembre de 1597, donde una bonita crónica cuenta que la Virgen abrió un boquete en una pared de la acequia salvando al pueblo del empuje del agua, fecha que la tradición ha llevado hasta nuestros días como origen de las presentes fiestas.

Fe, misterio, atmósfera de embrujo, de magia, que ya se palpa entre los azudes del río Monnegre, en las hermosas casas de campo repartidas todas las partidas ( Marbeuf -Marbú-, De Xereix , Alluser , Els Paulines -algunas con hermosos torreones-), en casas palaciegas (como la del Marqués de Peñacerrada, la Torre del Huerto de Ferraz, La Finca La Paz -popularmente conocida como Casa del Conde-)..... Pero, en un pueblo así, también hay realidades, esfuerzo, pujanza, perseverancia, hay hijos nobles, obispos, científicos -físicos, antropólogos-, artistas como el admirado Arcadio Blasco , gestas emprendedoras.

Entre éstas, permitirme que destaque la ambiciosa, original y entusiasta iniciativa de Pedro Cano Izquierdo y Miguel Alcaraz como promotores del Pantano en funcionamiento más antiguo de Europa, reliquia elevada por el Consell de la Generalitat Valenciana a Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. Ojalá esta iniciativa -tal como señala el Prof. Alberola- sirva para recuperar el entorno del pantano, su ermita, el puentecillo de fundación real, la recuperación de los azudes de Mutxamel y San Juan, un sistema hidráulico que es prueba -reproduzco palabras de Alberola- de la palpable laboriosidad y talento de nuestros antepasados, y os corresponde a vosotros velar por su pervivencia.

Pero no todo es historia y un añorado pasado de milagros. Hoy podemos ver un Mutxamel moderno, con calles comerciales y de servicios, con excelentes vías urbanas como la avenida Carlos Soler , con industrias prósperas, con gentes cualificadas que se desplazan a trabajar diariamente a Alicante, con formidables y modernas urbanizaciones de residencias fijas, tales como Marseta, Cotoveta, La Estacá, El Senyal, El Calvario -escenario ni más ni menos de una batalla histórica durante la guerra de la Independencia española-, El Collao ...; todas dan cuenta de lo atractivo de vuestro término municipal que tiene que competir con kilómetros de litoral y otros lugares paisajísticos muy seductores de la comarca. Sin embargo, las gentes de L'Alacantí quieren vivir aquí, en vuestro pueblo.

Pero no os dejéis engañar: ni con Macdonals, ni con grandes rascacielos vais a poder competir con vuestro entorno. Si me permitís decíroslo a mí me gusta lo que es más consustancial a vosotros; me gusta el Ravalet -hay una casa restaurada que se me cae la baba contemplándola-, me gusta el Poble Nou , Peñacerrada , la Huerta , me gustaría que os animarais a perseverar en su contenido ecologista, en el formidable jardín que potencialmente es. Creo que tenéis que recuperar las costumbres más entrañables de vuestro pueblo: las puertas de las casas deberían volverse a abrir en fiestas; ojalá el Bar Chimenera lo mantenga Pepe como lo que siempre ha sido; ojalá vuelva a abrir el Bar Conchita; que sigan las rondallas cantando villancicos cada año tras la Misa de Gallo; no olvidéis la Vera Creu; ni a Sant Antoni del porquet.... que los más viejos del lugar, los que se fueron - Isidro "el torpe", Emilio "el for", Manolo "el rey", Canelo, Alfredo "el xambilero", el "tío Mumpo", Gaspar "el cartero", Gasparo "Sotanes" el "tio Xima"- reconozcan, "si levantaran la cabeza", el pueblo que dejaron, su legado, sus ilusiones, su trabajo que en definitiva es la historia, lo que hace posible que hoy estemos en fiestas, aquí en este Mutxamel.

Huerta circundada de tierras de secano, mitos e hitos religiosos, tradición y voluntad emprendedora de futuro. Un pueblo así, tiene que saber divertirse. Con unas fiestas que ya tienen su origen en una fecha mítica de hace cuatrocientos años. Mucha solera ostentan ya vuestros moros y cristianos con casi siglo y medio de experiencia frente a otros pueblos hermanos que advenedizos deben aprender de aquí. O los que, de tradición antigua, han olvidado que mujer y fiesta son una misma cosa: belleza, alegría, movimiento, poesía, estallido, pasión, comunicación, encuentro y entrega. En una fiesta donde hay moras y cristianas y las comparsas de Templarios, Maseros, Piratas, Contrabandistas, Zegríes, Judíos, Abencerrajes, Moros del Cordó, Pacos , saben ostentar sus mejores galas, el orgullo y simpatía de un pueblo honesto, pacífico, que olvida sus problemas y se engalana de alegría, de perfume de mujer mezclado con el de pólvora, que es tanto como mezclar la fragancia con el fuego, la dulzura con el estruendo. 

La mujer, la fiesta y la música. Otro de vuestros referentes más preciados. Con una sociedad musical "La Alianza" , con más de 140 años de existencia en la que se ha puesto de relieve, a través de tan dilatado tiempo, vuestro talento artístico, el entusiasta esfuerzo de sus miembros, cantera de músicos profesionales y merecedor del reconocimiento y de numerosos premios a lo largo de su existencia. 

Un pueblo así, también tiene que, necesariamente, saber comer. Productos sencillos de la huerta elevados a la categoría de lo sublime. El mejor Pan se hace en Mutxamel, te comentan nada más llegar a Alicante. Un tomate de aquí casado con pan mutxamelero harían la envidia de los catalanes. Y las habas ; foráneos que se sorprenden cuando nos las tomamos crudas y se vuelven adictos nada mas desvainar la primera. Ya haría falta poco más. Pero tenemos una original huerta donde lo que se cultiva adquiere un sello propio, como las lechugas -las del Riuet las mejores-, las judías de manteca, pimientos, berenjenas, pepinos, cebollas, calabazas, limones con aroma reciente de azahar, granados, albaricoques, membrillos, higos, manzanas ácidas y dulces... . De los fogones salen deliciosas Cocas con sardinas, una contundente Pelicana, se hace un extraordinario arroz mezclándolo con las verduras de la huerta que da cada estación como el Arros amb conill i sigrons, el Arros amb seba, el Arros amb faves i bacallar ... . Y para postre te tomas los almendrados tan buenos que hacen sentirse a uno en el cielo y, para bajarse un poco, nos tomamos un rico vaso de la excelente horchata de almendra que se sabe hacer aquí. 

No quisiera extenderme más. Mutxameleros dejadme que os diga que sois más que una ciudad dormitorio; aquí cierto es que se descansa plácidamente, lejos del bullicio de la urbe; pero se debe vivir intensamente durante el día con vuestras tradiciones, con vuestros mitos, con unas gentes, vosotros, que ostentáis hospitalidad y generosidad. Hay que pasar la noche y vivir el día: aprovechad la extraordinaria calidad de vida que puede lograrse en vuestro entorno. Os deseo que en el futuro recuperéis y perpetuéis vuestras tradiciones, vuestra forma de ser. Os deseo que pongáis empeño en reafirmar vuestra idiosincrasia de pueblo huertano, vuestros entrañables lugares, y renunciéis a las costumbres horteras modernas que nos hacen olvidar que en el tesoro de la diversidad encontraremos siempre deseos de reafirmar vínculos y lazos de unión con otros pueblos. 

Para terminar, permitidme que le robe a Vicente Domingo Espí unos fragmentos de un poema suyo, que dicen:

Muchamiel de mis amores 

el de la eterna Primavera;

el de perfumadas flores

y el de la huerta hechicera ...

El de las chicas galanas

como capullos airosas,

que sonríen siempre ufanas

y perfuman como rosas. 

Sobran más palabras, son más que suficiente para desvelar todo vuestro encanto. Mutxameleros, un saludo muy afectuoso: Bonnes festes.

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Última actualización: Octubre-2000 
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