| DISCURSOS
EN MUNICIPIOS
Pregón
de Mutxamel
EXCMO. SR. ALCALDE,
CAPITANES, CAPITANAS
Y ABANDERADOS,
AUTORIDADES,
QUERIDO PUEBLO
DE MUTXAMEL:
Sean mis primeras
palabras de agradecimiento a vuestro Alcalde por permitirme compartir con
vosotros estos momentos de alegría y de fiesta, de convivencia pacífica
y de reencuentro periódico entre vecinos, hijos ausentes y habitantes
de otros pueblos cercanos. En estos momentos en los que sabéis sacar
lo mejor de vosotros mismos: vuestra simpatía, tan alardeada por
quienes bien os conocen, vuestra generosidad y condición de pueblo
solidario, eternamente abierto y receptivo.
Algo deben tener
estos parajes donde se asienta vuestro pueblo, que no pasó desapercibido
para las civilizaciones más antiguas (griegos, comerciantes fenicios,
belicosos cartaginenses, romanos y godos) que dejaron leves vestigios,
y los árabes -tal como señala el canónigo Claramunt-
la hermosearon con aljibes y jardines.
Algo debe tener
este lugar donde las aguas, recogidas mucho más al norte, fertilizan
la tierra; donde los pasajeros antes de adentrarse a las estribaciones
que ya circundan pueblos como Jijona o Busot dicen el definitivo adiós
al mar, a la costa; o cuando regresan perciben las primeras fragancias
marinas mezcladas con mil aromas de vuestra hermosa huerta.
Sin duda, la
Huerta
es uno de vuestros más añorados signos de identidad.
Rodeada de parajes donde la sequía parece eterna, donde a eriales
se unen parajes a veces inhóspitos, incapaces de ofrecer una caritativa
sombra, aparece como si tratara de un milagro, la
huerta
, vuestra
fértil huerta. Donde hace más de tres siglos el Dean Vicente
Bendicho contaba una mata de grano de trigo con 276 espigas bien granadas,
o en una cita textual describía la Huerta de Mutxamel de tal guisa:
Hállanse
peras de quince especies, albercoques de más de 36 especies, higos
de todas suertes, pero la cosecha de blancos y negros que se guardan curados
al sol para el invierno en grande abundancia... ciruelas y manzanas de
ocho especies, membrillos, zerezas, granados en abundancia....
O la de Lorenzo
López:
Peras, mozqueruelas,
peras reales, bergamotas, peras sucreñas y, sobre todas peras que
se llaman camosinas de una ternura y dulzura tan sabrosa que no las hallaremos
tales en todo el Reino...
Incluso hoy,
en estos tiempos modernos que todo lo uniforman, no es una huerta más,
es la de los afamados tomates -que, por cierto, deberían llevar
denominación de origen (una vez me los vendieron en Murcia como
los mejores del mundo) es la huerta de las codiciadas habas y mil productos
más, algunos casi perdidos en el recuerdo. Vuestra huerta es vuestro
filón; en mi modesta opinión deberíais convertirla
en un tesoro ecológico y natural. No sería descabellado explotarla
como oferta turística, donde volviesen a resaltar sus jardines,
sus molinos, con frutales que recuperasen los sabores auténticos,
los de siempre; donde, paseando, nos reencontrásemos con las acequias,
con los saltos de agua, las casas de campo, las ermitas, en definitiva:
el milagro de una paisaje distinto, la explosión de la naturaleza,
de la vida.
Algo debe tener
Mutxamel, cuando en su historia y tradición se adivinan bonitos
y numerosos milagros. Quizá, los que no hayan sido obra de Dios
probablemente los haya hecho la voluntad y la fe del hombre, pero en cualquier
caso dan a esta tierra el toque misterioso, mágico, que en definitiva
no es otro que el que se refleja en el don de sus gentes honestas, simpáticas
y abiertas: su capacidad para creer más allá de lo que parece
imposible.
Misterio protegido
por la tradición, como el que se va abriendo paso tras superar los
34 esbeltos cipreses que nos conducen a la
Ermita de Monserrat
entre
el olvidado susurro de la acequia mayor; cuenta vuestra leyenda que se
apareció la Virgen y, como testigo, un árbol no se quiere
desprender de unas ramas secas, eternamente fijadas en el paisaje, en la
memoria de los mutxameleros. Y es que ésta es una tierra llena de
magnetismo, de fuerza, donde, a la proximidad de una reliquia, la de la
Santa Faz, que fue custodiada por Mutxamel durante siglos, se une vuestra
patrona, la
Virgen de Loreto
capaz de romper nuestras persistentes
sequías con lágrimas o de salvaros de inundaciones como la
del 9 de septiembre de 1597, donde una bonita crónica cuenta que
la Virgen abrió un boquete en una pared de la acequia salvando al
pueblo del empuje del agua, fecha que la tradición ha llevado hasta
nuestros días como origen de las presentes fiestas.
Fe, misterio,
atmósfera de embrujo, de magia, que ya se palpa entre los azudes
del río Monnegre, en las hermosas casas de campo repartidas todas
las partidas (
Marbeuf
-Marbú-,
De Xereix
,
Alluser
,
Els Paulines
-algunas con hermosos torreones-), en casas palaciegas
(como la del
Marqués de Peñacerrada, la Torre del Huerto
de Ferraz, La Finca La Paz
-popularmente conocida como Casa del Conde-).....
Pero, en un pueblo así, también hay realidades, esfuerzo,
pujanza, perseverancia, hay hijos nobles, obispos, científicos -físicos,
antropólogos-, artistas como el admirado
Arcadio Blasco
,
gestas emprendedoras.
Entre éstas,
permitirme que destaque la ambiciosa, original y entusiasta iniciativa
de
Pedro Cano Izquierdo
y
Miguel Alcaraz
como promotores
del Pantano en funcionamiento más antiguo de Europa, reliquia elevada
por el Consell de la Generalitat Valenciana a Bien de Interés Cultural
con categoría de Monumento. Ojalá esta iniciativa -tal como
señala el Prof. Alberola- sirva para recuperar el entorno del pantano,
su ermita, el puentecillo de fundación real, la recuperación
de los azudes de Mutxamel y San Juan, un sistema hidráulico que
es prueba -reproduzco palabras de Alberola- de la palpable laboriosidad
y talento de nuestros antepasados, y os corresponde a vosotros velar por
su pervivencia.
Pero no todo
es historia y un añorado pasado de milagros. Hoy podemos ver un
Mutxamel moderno, con calles comerciales y de servicios, con excelentes
vías urbanas como la
avenida Carlos Soler
, con industrias
prósperas, con gentes cualificadas que se desplazan a trabajar diariamente
a Alicante, con formidables y modernas urbanizaciones de residencias fijas,
tales como
Marseta, Cotoveta, La Estacá, El Senyal, El Calvario
-escenario ni más ni menos de una batalla histórica durante
la guerra de la Independencia española-,
El Collao
...; todas
dan cuenta de lo atractivo de vuestro término municipal que tiene
que competir con kilómetros de litoral y otros lugares paisajísticos
muy seductores de la comarca. Sin embargo, las gentes de L'Alacantí
quieren vivir aquí, en vuestro pueblo.
Pero no os dejéis
engañar: ni con Macdonals, ni con grandes rascacielos vais a poder
competir con vuestro entorno. Si me permitís decíroslo a
mí me gusta lo que es más consustancial a vosotros; me gusta
el
Ravalet
-hay una casa restaurada que se me cae la baba contemplándola-,
me gusta el
Poble Nou
,
Peñacerrada
, la
Huerta
,
me gustaría que os animarais a perseverar en su contenido ecologista,
en el formidable jardín que potencialmente es. Creo que tenéis
que recuperar las costumbres más entrañables de vuestro pueblo:
las puertas de las casas deberían volverse a abrir en fiestas; ojalá
el Bar Chimenera lo mantenga Pepe como lo que siempre ha sido; ojalá
vuelva a abrir el Bar Conchita; que sigan las rondallas cantando villancicos
cada año tras la Misa de Gallo; no olvidéis la Vera Creu;
ni a Sant Antoni del porquet.... que los más viejos del lugar, los
que se fueron -
Isidro "el torpe", Emilio "el for", Manolo "el rey",
Canelo, Alfredo "el xambilero", el "tío Mumpo", Gaspar "el cartero",
Gasparo "Sotanes" el "tio Xima"-
reconozcan, "si levantaran la cabeza",
el pueblo que dejaron, su legado, sus ilusiones, su trabajo que en definitiva
es la historia, lo que hace posible que hoy estemos en fiestas, aquí
en este Mutxamel.
Huerta circundada
de tierras de secano, mitos e hitos religiosos, tradición y voluntad
emprendedora de futuro. Un pueblo así, tiene que saber divertirse.
Con unas fiestas que ya tienen su origen en una fecha mítica de
hace cuatrocientos años. Mucha solera ostentan ya vuestros moros
y cristianos con casi siglo y medio de experiencia frente a otros pueblos
hermanos que advenedizos deben aprender de aquí. O los que, de tradición
antigua, han olvidado que mujer y fiesta son una misma cosa: belleza, alegría,
movimiento, poesía, estallido, pasión, comunicación,
encuentro y entrega. En una fiesta donde hay moras y cristianas y las comparsas
de
Templarios, Maseros, Piratas, Contrabandistas, Zegríes, Judíos,
Abencerrajes, Moros del Cordó, Pacos
, saben ostentar sus mejores
galas, el orgullo y simpatía de un pueblo honesto, pacífico,
que olvida sus problemas y se engalana de alegría, de perfume de
mujer mezclado con el de pólvora, que es tanto como mezclar la fragancia
con el fuego, la dulzura con el estruendo.
La mujer, la
fiesta y la música. Otro de vuestros referentes más preciados.
Con una
sociedad musical "La Alianza"
, con más de 140 años
de existencia en la que se ha puesto de relieve, a través de tan
dilatado tiempo, vuestro talento artístico, el entusiasta esfuerzo
de sus miembros, cantera de músicos profesionales y merecedor del
reconocimiento y de numerosos premios a lo largo de su existencia.
Un pueblo así,
también tiene que, necesariamente, saber comer. Productos sencillos
de la huerta elevados a la categoría de lo sublime. El mejor
Pan
se hace en Mutxamel, te comentan nada más llegar a Alicante. Un
tomate
de aquí casado con pan mutxamelero harían la envidia
de los catalanes. Y las
habas
; foráneos que se sorprenden
cuando nos las tomamos crudas y se vuelven adictos nada mas desvainar la
primera. Ya haría falta poco más. Pero tenemos una original
huerta donde lo que se cultiva adquiere un sello propio, como las lechugas
-las del
Riuet
las mejores-, las judías de manteca, pimientos,
berenjenas, pepinos, cebollas, calabazas, limones con aroma reciente de
azahar, granados, albaricoques, membrillos, higos, manzanas ácidas
y dulces... . De los fogones salen deliciosas Cocas con sardinas, una contundente
Pelicana, se hace un extraordinario arroz mezclándolo con las verduras
de la huerta que da cada estación como el
Arros amb conill i
sigrons, el Arros amb seba, el Arros amb faves i bacallar
... . Y para
postre te tomas los almendrados tan buenos que hacen sentirse a uno en
el cielo y, para bajarse un poco, nos tomamos un rico vaso de la excelente
horchata de almendra
que se sabe hacer aquí.
No quisiera
extenderme más. Mutxameleros dejadme que os diga que sois más
que una ciudad dormitorio; aquí cierto es que se descansa plácidamente,
lejos del bullicio de la urbe; pero se debe vivir intensamente durante
el día con vuestras tradiciones, con vuestros mitos, con unas gentes,
vosotros, que ostentáis hospitalidad y generosidad. Hay que pasar
la noche y vivir el día: aprovechad la extraordinaria calidad de
vida que puede lograrse en vuestro entorno. Os deseo que en el futuro recuperéis
y perpetuéis vuestras tradiciones, vuestra forma de ser. Os deseo
que pongáis empeño en reafirmar vuestra idiosincrasia de
pueblo huertano, vuestros entrañables lugares, y renunciéis
a las costumbres horteras modernas que nos hacen olvidar que en el tesoro
de la diversidad encontraremos siempre deseos de reafirmar vínculos
y lazos de unión con otros pueblos.
Para terminar,
permitidme que le robe a Vicente Domingo Espí unos fragmentos de
un poema suyo, que dicen:
Muchamiel de
mis amores
el de la eterna
Primavera;
el de perfumadas
flores
y el de la huerta
hechicera ...
El de las chicas
galanas
como capullos
airosas,
que sonríen
siempre ufanas
y perfuman como
rosas.
Sobran más
palabras, son más que suficiente para desvelar todo vuestro encanto.
Mutxameleros, un saludo muy afectuoso: Bonnes festes.
Página
mantenida por la Oficina del Rector
Última
actualización: Octubre-2000
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