Universitat d'Alacant / Universidad de Alicante
DISCURSOS EN MUNICIPIOS 
Pregón de las fiestas de Moros y Cristianos     ONIL - 1999

Querido pueblo de Onil: Colivencs, amigos. Voldría, en primer lloc, demanar les excuses pertinents per no poder parlar més que un poquet en una de les llengues que parlen els meus fills, pero en sembla que ara ja es un poc tard per a mi. O potser no. En tot cas, volia agraïr a la Asociación de Comparses, i ara heu de perdonar que torne a la llengua que domine…. i a mitjes..., bueno, decía que quería agradecer, ante todo, a la Asociación de Comparsas el gran honor que supone el hecho de que haya pensando en mí para compartir con ustedes un momento tan señalado: LA PRESENTACIÓN DE CAPITANAS DE 1999, a la vez que me permite corresponder al hermoso gesto que tuvo hace no mucho la Asociación de Moros y Cristianos de Onil con motivo de la reunión en Alicante de la Fundación Eisenhower, la principal Asociación Cultural Norteamericana a la que ustedes brindaron una brillantísima y emotiva velada.

Un momento en que el calendario estalla de alegría, rompiendo el monótono curso del año y que os presenta la ocasión, no sólo de honrar a vuestra patrona, sino de compartir con vuestros mayores e hijos, con vuestros vecinos y forasteros, el placer de unos días festivos ganados con el pulso de esa laboriosidad tan vuestra. 

Esta mañana, al recorrer con la mirada el paisaje que os rodea, la peculiar agrupación de montañas y bosques que forman el territorio en que con tan buena fortuna se asienta vuestra población, no he podido evitar que acudiera a mí un pensamiento, una imagen: la del esfuerzo, la de la capacidad de improvisación que poseéis los habitantes de esta tierra, cuna de la muñeca, de cuya fabricación fuisteis pioneros, gracias a la inventiva de aquél primer artesano: Ramón Mira Vidal, en el año 1878.

De una buena tierra, ha de germinar, necesariamente, buena gente, y vosotros, colivencs, lo sois, os lo aseguro. Prueba fehaciente de ello es vuestro Colivenc ilustre y universal, Eusebio Sempere, Premio Príncipe de Asturias, pues él, con su arte, trazó las formas que a vosotros también os pertenecen. Así como su obra hunde sus raíces y su esencia en este aire, en este cielo, en esta tierra que habitáis, vosotros, vuestras fiestas, también formáis parte del universo artístico, creador y mágico de Eusebio Sempere, razón que os convierte en unos auténticos privilegiados.

Al hilo de las sugerencias infinitas que despierta vuestro vecino universal, pero también vuestro semblante, vuestro ánimo festivo, he pensado en aquellas gentes que se instalaron, en los tiempos primeros, donde la memoria apunta su contenido más importante, al borde de la marjal, a la que vigilan atentamente las cumbres de Els Castellars, la Peña del Águila, La Fenossa, la sierra de Vistabella y el cabezó de Favanella, y no he podido evitar el recuerdo de una población entregada al rito y la dureza del trabajo agrícola que llevaban a cabo vuestros antepasados hasta que, tras el nacimiento de la industria en Onil, el Matrimonio Juan-Mora, fundó la primera fábrica como tal, que llegó a alcanzar el título de "PROVEEDORES DE LA REAL CASA".

Un pensamiento surgió al instante, el de un Onil que ha tenido la valentía y la inteligencia de superar los retos que le ha impuesto su entorno, a veces hostil, sujeto a los caprichosos vaivenes de la climatología, para convertirse en una población emprendedora, moderna, acogedora, capaz de retirar los aperos de labranza a un rincón, el rincón nostálgico de la memoria, abandonar las rutas trazadas por los antiguos "Droguers", y que dejaron de ensuciar sus manos con la arcilla para fabricar las tejas con las que se construirían muchas de las casas que hoy componen Madrid o Guadalajara y tantas otras ciudades. "Gelaors" y oliveros dejaron de recorrer la península para incorporarse al mundo vertiginoso de la industria del juguete, de las muñecas, y de la fundición de metales.

Onil, queridos vecinos, ha edificado sobre la fabricación de juguetes algo más, mucho más, que una actividad industrial: es, y será, una seña de identidad local magnífica, que lleva más allá de nuestras fronteras el nombre de Onil. Haber subido al tren de un progreso necesario, ha sido una tarea ardua, nada sencilla, y no exenta de traumas, pero que ha dado unos excelentes resultados: mantener vivo y pujante el territorio del pasado, el solar de los padres y abuelos para sus hijos, sorteando el penoso trance de la emigración

Ver, pues, las perspectivas de este Onil, me ha reconfortado y me ha dado una lección acerca de cuánto significan, la inteligencia y el esfuerzo incansable de los Colivencs.

Permitidme, amigos, animaros a continuar por ese camino de progreso que habéis iniciado, alentados por un ansia de prosperidad envidiable. Pero no olvidéis vuestras raíces; esas raíces que se hunden en los campos, en las calles, en vuestras almas, y que han formado, al cabo, vuestra manera de ser y de estar en el mundo. Combinar la tradición con la modernidad, es la más sabia aspiración que puede anhelar el hombre. No os dejéis llevar por el ritmo frenético que deshumaniza, y regresad, de cuando en cuando, a la placidez de un pasado que tuvo su lado amable, su lado bueno, y perpetuadlo en vuestros descendientes. No abandonéis la tranquilidad del paseo por Favanella, por la Avenida, y la Virgen, donde, tal vez, un día os enamorasteis; continuad dando nueva vida para los niños a motivos tan especiales como ir a comer la mona a Les Peñes Roiges, a jugar a la corda en Fabanella y tantas y tantas cosas que significan recuperar un trozo de vosotros mismos.

Sé y me consta que este deseo no es mucho pedir para la firmeza de vuestras voluntades.

Y es así, porque el evento que hoy nos convoca, y que habéis llevado a cabo con gran entusiasmo, no es sino la síntesis de la tradición y la modernidad: el preámbulo de la puesta en marcha de unas fiestas de moros y cristianos que aúnan el rancio sabor del pasado histórico con el legítimo sentimiento de ocio y la diversión. No ha sido una tarea fácil, sino una tarea que arranca con posterioridad a 1774, más de dos siglos. El tiempo en que, por primera vez, llamasteis a las puertas de la memoria para volver –justo hace ahora 200 años- a ofrendar con vuestros alardos de arcabucería a vuestra Patrona, a la que cariñosamente llamáis "La Moreneta de les Eres"

Tampoco importa en exceso el silencio de los documentos. Lo que importa es que en esta tierra que ahora pisamos, pasaron moros y cristianos contendiendo por sus frutos. Lo que importa es que de ese cruce, entonces bélico y hostil, venimos los hombres y mujeres de la Comunidad Valenciana. Y lo que importa es que la gente de bien, los bien nacidos, no olvidan sus ancestros y saben conmemorar, desprovistos de odios y antagonismos, sus orígenes.

No deseo extenderme mucho más en este pregón que va llegando a su fin, para que el protagonismo de la fiesta pase a sus auténticos artífices: a las ilusionadas capitanas, a las capitanías que ya llevan casi un año soñando con sus boatos, sus desfiles, su promesa o su responsabilidad de comparsista cumplido. 

Promesas en algunos casos incumplidas por la imposibilidad económica de la época, pero que transferida, junto al sentir festero, a sus sucesores, pueda verse realizada en hijos o nietos. Algo así experimentará el Capitán de los Vizcaínos Miguel Ángel, al poder cumplir él y su reciente formada familia el deseo de su abuelo "Cames", ese "Biscaï" siempre identificado junto a su amigos "Vilaguil", como la simpática "Guardia Ratera" y que no pudo ver colmado su sueño, a pesar de que en aquella época, los desembolsos económicos eran mínimos; pues el traje de Capitán era propiedad de la Comparsa, y el "refresc", consistía en " torrat", "tramusos", vino o en el mejor de los casos sangría.

La responsabilidad para cumplirla es ese azar del destino que la bolita o la papeleta os designa el día de la Fuera. Y además, cumplirlo casi con la misma voluntad e ilusión que aquel ya legendario Tío Pepe "Borrasca", anécdota por casi todos conocida, pero no por ello menos significativa: Corría la década de 1890 (ignoro el año), cuando por divergencias en el seno de la Comparsa, ante la opinión contraria de algunos de sus miembros, se acordó no salir ese año a fiestas. Llegado el 29 de abril, el bisabuelo de los capitanes de la Comparsa de Estudiantes, aquí presentes, no dudó en coger el burro y vestirlo con unos pantalones, como era uso entonces. Se montó en él, puso a su hija menor dentro "dels Arganelles", y vistió a sus otros hijos y junto a su esposa –embarazada, por cierto- portando la bandera, se presentaron en el Portal, como las otras comparsas. A medida que el Tío Pepe "Borrasca" desfilaba con su familia, se le iban agregando estudiantes con la consiguiente emoción para él y los suyos.

La particular tradición de vuestras fiestas propicia el bello espectáculo de seis capitanías, a las que se les inyecta, al margen de vuestra fantasía, una importantísima inversión económica, la cual, quizás sea el motivo de que este cargo festero, sea compartido por las escuadras, ganando con ello un sustancial desahogo económico y al mismo tiempo personal en cuanto al cumplimiento de los actos festeros. Esos actos convertidos en desfiles, guerrillas y embajadas, que consolidan unas celebraciones centenarias.

Éste es, al fin y al cabo, el significado que poseen las fiestas de Moros y Cristianos que celebráis los Colivencs: El simulacro de batallas, vuestras célebres embajadas y vuestros tradicionales desfiles pasadas por el alegre tamiz de la música y de la pólvora incruenta, tal vez para que no se repitan jamás hostilidades de ningún tipo. Y a ese fin contribuye esa otra vertiente integradora: la dedicación de la fiesta a vuestra Patrona, la Virgen de la Salut.

Permitidme, por último, que a modo de despedida, os pueda decir algo que tiene que ver con las raíces de vuestra personalidad. Colivencs, Colivenques, seguid repartiendo por el mundo, junto con cada muñeca, la ilusión de vuestra fiesta; al igual que lo hicieran vuestros antepasados con cada una de las negras y sabrosas "Olivetes del Cuquello" de esta tierra.

¡He dicho!

Colivencs:

¡Visca la Mare de Déu de la Salut!

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Última actualización: Octubre-2000 
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