Universitat d'Alacant / Universidad de Alicante
DISCURSOS EN MUNICIPIOS 

Pregón de los Armaos en Orihuela

QUERIDOS MIEMBROS DE LA SOCIEDAD "COMPAÑÍA DE ARMADOS"

Me es muy grato estar hoy aquí como un modesto glosador de vuestro pregón anual, ante vosotros, herederos de la fuerza de la tradición, de la manifestación espontánea y del espíritu noble de un pueblo, cuna a su vez de una fructífera historia, que ha dejado las estelas de un patrimonio espectacular, no sólo testimonio de un pasado glorioso, sino antesala de un prometedor futuro. 

Yo definiría vuestra gesta anual, periódica y puntual, como la manifestación más espontánea del orgullo de un pueblo. Orihuela, hombres de la huerta, hombres del sur, de un Mediterráneo lleno de misterio, tradición, historia y cultura. Orihuela circundada de palmeras, Orihuela la que brilla con luz propia, la de los cirios procesionales, Orihuela de Miguel Hernández:

"Y ENTRE MIL ENCAPUCHADOS CON MIL LLAMAS DE MIL CIRIOS CON LAS CARNES DESGARRADAS AÜN MÄS PÁLIDAS QUE LIRIOS Y LA CRUZ SOBRE LOS HOMBROS CRUZA HUMILDE EL NAZARENO" 

Orihuela. Los pueblos que saben contemplar su pasado, sin cultos rutinarios y tópicos, y lo saben revalorizar y traducir en el discurrir de estos tiempos modernos, engendran en su dialéctica un presente y futuro suscitador de los retos más prometedores. 

Permitidme convertirme, pues, en modesto agorero de la esperanza; en una tierra rica en pasado, proyectar un esperanzador futuro, un prometedor futuro. Imitando el artº 1 del Reglamento de vuestra Sociedad, os diría: "alcanzad el esplendor y lucimiento de vuestro pueblo".

Dejadme referirme a un gesto que ha llamado profundamente mi atención. Corría la Semana Santa oriolana de 1906 y vuestra centuria romana salía del Convento de Santa Clara, Vuestro Cabo de Cornetas Luis Orgilés perdió el último soplo de vida en la mieles de la procesión. Recoge Carmelo Illescas, en su trabajada obra sobre vuestra Sociedad que, inmediatamente, se recabó la ayuda de cada uno de los miembros de la Centuria para afrontar la difícil situación de su viuda e hijos de corta edad y poder afrontar sus necesidades más perentorias. Solidaridad, ésta es la palabra, la clave, más que incluso la virtud. Sólo los pueblos solidarios y generosos pueden aspirar a gestas, a objetivos que otros no alcanzan a ver por el egocentrismo de la miopía. La solidaridad aplicada a la política traduce políticos en estadistas, la solidaridad aplicada a la economía traduce disputas sociales en progreso, bienestar y desarrollo, solidaridad aplicada al hombre es el reencuentro con un sentimiento noble, suscitador de respeto hacia nuestra convivencia, hacia los demás, esto es, hacia uno mismo. 

Dejadme, pues que al margen de economistas agoreros de los que mis limitaciones pueden ser la muestra más palpable, sea vuestra solidaridad, vuestro compañerismo, que nace de los actos sencillos, espontáneos, la que se convierta en la clave del progreso económico y social.

Cuando se reclama el desarrollo socioeconómico de la Vega Baja hay que plantearlo desde la perspectiva de la solidaridad. Solidaridad que debe extenderse por los confines de la Daya, Torrevieja, Cox, Redován, Bigastro, San Miguel y otros tantos pueblos. Un proyecto común, exige concesiones, tantas como Orihuela hace cuando se habla de Alicante-Eche y líneas geométricas. Orihuela es patrimonio no sólo de los oriolanos; es, debe ser, la imagen de marca de un basto territorio por donde discurre un Segura agonizante, pero a cuya costa se engendró una de las historias más fecundas del Mediterráneo.

Permitidme que entre tanta Iglesia, lo religioso se lo ceda a mi muy querido amigo y compañero, el oriolano Antonio Escudero, ilustre representante de esta tierra en mi universidad, cuya sagacidad siempre he imitado sin éxito. He de prestar atención a aquello en lo que, aun sabiendo poco, puedo defenderme por derecho propio. 

Permitidme, pues, que resalte vuestra Universidad, pequeña pero remontada a la altura del tiempo donde surgen los sagrados nombres de Salamanca, Alcalá, Valladolid o Sevilla o del mundo intelectual que abarca la Modernidad. En el Antiguo Régimen, con las limitaciones de este período, pero suscitador de un amplio espectro de estudiantes ávidos de recibir enseñanzas, de abarcar el saber institucionalizado clérigo-laico. La magna figura de Fernando de Loaces hizo posible que mediante bula papal, Orihuela tuviera el privilegio para impartir Teología, Derecho, Filosofía, Medicina y Matemáticas durante más de dos siglos, de lo que todavía es testigo mudo la sede del Colegio de Santo Domingo. 

Ilustre compañía de caballeros armados, que no caiga en la memoria del olvido vuestra Universidad. Es nuestro primer referente en la provincia de Alicante, es la muestra de una Orihuela que no sólo supo ser centro de su comarca sino núcleo y avanzadilla del conocimiento y el saber. 

Voy a haceros una confidencia, preparando este modesto pregón me ha venido la irresistible idea de conectar ambas universidades, ambos mundos. La Universidad hoy denominada de Alicante tiene que embriagarse de señas de identidad de nuestra tierra. Y un primer e imprescindible vínculo debe ser con Orihuela, con la que fue primera Universidad de esta provincia.

He aquí mi compromiso explícito ante vosotros, ilustres y orgullosos armados: me esforzaré durante mi período en buscar un vínculo fructífero entre la historia y el hoy, entre dos Universidades diferentes, tan diferentes como los períodos en los que discurrieron y discurren. Trataré de ilusionar o cansar a nuestros políticos, empresarios, mecenas, hombres de bien, para convencerles de que es nuestra Universidad la que necesita de vuestras raíces, de vuestros obispos ilustrados, ojalá un aula universitaria, o una cátedra pudiera llevar el nombre de Fernando de Loaces o del ilustrado José Tormo, ojalá, pueda desplegarse nuestra modesta inquietud cultural aquí, en vuestra histórica Orihuela.

Perdonadme que me haya dejado llevar por el lado de mis inquietudes y preferencias. Falto a la cortesía de los que me han invitado si no abordo lo que probablemente se espera que aborde. Hablaré, aunque poco para no aburriros, de la economía, de vosotros y de cómo un forastero espera veros situados más allá de la cifra mítica del año 2.000. 

En primer lugar, y fuera de cualquier planteamiento economicista, espero veros reafirmados a vosotros mismos, con vuestra cultura, idiosincrasia, con vuestras costumbres. Sois parte de una tierra de transición geográfica. Que Guardamar sea puente y no frontera. En un tiempo en que empresarios de dos provincias reclaman la utilización conjunta de un mismo aeropuerto y de un mismo puerto, vosotros podéis revalorizar vuestra privilegiada situación: Orihuela punto de encuentro y no periferia. Debéis ser los embajadores de la integración de la diversidad cultural, sabiendo que están de vuestro lado la economía, el interés colectivo de otras zonas ricas. No seáis sur, sino nexo de unión, puente. Nadie mejor que vosotros en la Comunidad Valenciana para entender y establecer puentes a los que se incorporan al arco mediterráneo desde tierras más altas por donde discurre la misma agua, el mismo río. Vosotros sois puente; en 1906 leíais en el "Liberal" de Murcia las noticias sobre vuestra Centuria, o en 1898 una comisión de vuestra sociedad iba a Murcia a comprar la indumentaria que lucían la Charanga y la Banda de Cornetas, sin que por ello renunciéis a vuestra condición de valencianos. Orihuela puede ser la capital de una unión hacia el sur de lo que constituye una identidad económica: el litoral mediterráneo, la cultura mediterránea. 

En segundo lugar, os veo como una tierra hospitalaria capaz de capitalizar lo que sin duda será el gran maná del siglo XXI: el turismo. Aquí, la receta, queridos armados será la misma: empieza en la recuperación de vuestro propio orgullo y admiración, de vuestras virtudes, de vuestras raíces e hitos históricos para poner de gala un patrimonio irrepetible, producto del tiempo, de formas de pensar irrepetibles. No busquéis senderos que os son ajenos; reafirmaos en vuestra huerta, recuperarla ecológica y paisajísticamente; reencontrad el cultivo con primor; plantad en los márgenes palmeras, baladres, plantas ornamentales que a modo de verjas naturales guarden aromas de azahar para vuestros visitantes. Sólo así una agricultura minifundista podrá resistir los avatares de la competitividad: especializadla, hacedla rentable allí donde la tecnología no es suficiente; explotad su imagen, su paisaje.., que vuestros visitantes se reencuentren con lo que no pueden degustar en otras tierras. No les ofrezcáis algo tan vacío como lo que se dio en llamar "cocina internacional" y hoy se reviste de mil formas insulsas y horteras. Reafirmaos en "un mojete con tomate, bacalao, ajicos cortaos y una chorrá de asaite", y así debe estar en las cartas de vuestros restaurantes de mayor lujo, porque así lo dice vuestro pueblo y la cocina es cultura popular: la sartén de migas o gachas migas; vuestro cocido con pelotas; la olla gitana; la pava borracha, vuestro arroz con costra; el arroz de bancal, con calabaza; que se vean las alcachofas a las mil maneras; las acelgas; no dejéis que se vayan sin probar las almojábanas, vuestros "malacotones" (los antiguos, pequeñicos pero con sabor a cielo). 

Vuestro turismo no es el de playa y sol. Tenéis ambos, pero lo que debéis ofrecer es lo que no tienen los demás. Tenéis que reencontrar y revalorizar para la sociedad actual, para las modas de hoy, los mitos en vuestras referencias históricas. Sin papanatismos, pero con imaginación. Que vuestro orgullo no ceda: tenéis hijos ilustres, poetas, obispos y políticos ilustrados, hombres de bien, dadlos a conocer en el lenguaje de hoy, en la era de la universalidad, en la moda de Claudia Shiffer, en el lenguaje popular de Spilberg o Disney World.

Vosotros "armaos", que con el orgullo de una centuria romana portáis esplendor, haced brillar y ostentad vuestras costumbres, tradición y patrimonio. "Armaos", que vuestro espíritu inunde Orihuela y todas las tierras que os circundan hasta el infinito. ¡Vivan los armaos!. 

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Última actualización: Octubre-2000 
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