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Artículo
de prensa: Coyunturas y tradición milenaria
Junio 97
No quiero caer
en la tentación de hacer un balance tras un curso que llega a su
fin. Pienso que cada de uno de nosotros puede hacerlo según se le
antoje y el mío no tiene mayor relevancia que el de cualquier miembro
de la Comunidad Universitaria. Todos los cursos académicos tienen
algo de especial, algo propio que los diferencia de otros. No voy a ocultar
que su comienzo no fue todo lo tranquilo o apaciguado que suelen ser los
inicios de curso. Pero precisamente uno de los aspectos que más
merecen destacarse ha sido la normalidad del año académico.
Una institución universitaria muestra su solidez haciendo prevalecer
el normal desarrollo de sus actividades docentes e investigadoras. Incluso,
cuando se ponen en cuestión principios de la relevancia del alcance
de su autonomía o de su identidad, el esfuerzo por transmitir conocimiento,
progresar en los límites del conocimiento, fomentar la cultura prevalecen
en un intento de reafirmar la importancia de tales funciones.
No me gustaría
que sonara pretencioso si afirmo que nuestra Universidad ha madurado mucho
en este último curso. A pesar de sus escasos dieciocho años
su posición en defensa de principios básicos para el modelo
de universidad que merece este país le ha hecho ganar el respeto
y la admiración de la comunidad universitaria española en
general. Casi todas las Juntas de Gobierno de las universidades españolas,
sus rectores y muchos profesores, PAS y alumnos han querido sumarse, silenciosa
pero concluyentemente, en apoyo de nuestra integridad y de una legítima
interpretación de la autonomía universitaria.
También
la normalidad ha sido la tónica general en multitud de facetas de
la actividad universitaria. Planes institucionales de calidad, nuevos servicios,
extensión universitaria, creciente internacionalización,
progresiva conclusión de las infraestructuras y edificios de nuestro
campus..., sin dejar de mencionar la multitud de iniciativas de departamentos,
centros, alumnado y colectivos universitarios en general.
Para terminar
no quisiera dejar pasar la oportunidad de mostrar mi agradecimiento a nuestra
comunidad universitaria por su comportamiento ejemplar; por su esfuerzo
en proseguir en sus funciones docentes e investigadoras con la mayor normalidad
y mostrando, en definitiva, una capacidad de criterio e independencia mucho
más allá de pretendidas sacudidas o vaivenes coyunturales.
Por algo las instituciones universitarias tienen ya tradición casi
milenaria...
Página
mantenida por la Oficina del Rector
Última
actualización: Octubre-2000
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