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| UNIVERSIDAD-EMPRESA: NUEVOS RETOS
(10 años de Fundeun) En estos diez últimos años las relaciones universidad-empresa han avanzado mucho, pero quizá no suficientemente.. Cualquier conformismo es, en los tiempos que corren malo. Por esta razón me atrevería a afirmar que es necesario asumir retos más ambiciosos y mirar más allá con la seguridad de ir con el discurrir del progreso y en la senda del futuro. Es de sobra conocido que las bases de partida para el desarrollo de las relaciones universidad-empresa en nuestro país no han sido nunca muy favorables: predominio de pequeñas empresas, sectores tradicionales, bajo nivel tecnológico en el sistema productivo, marco legal - hasta el 83 - restrictivo, escasa tradición de colaboración y acercamiento, círculos académicos muy cerrados… Pese a estas limitaciones se ha avanzado mucho con poco. Un marco legal permisivo - el artículo 11 de la LRU -, unas oficinas especializadas en transferencia de tecnología con escasos medios, la creación de las fundaciones universidad-empresa, han roto barreras han acercado posiciones y, en general han iniciado una andadura que debió empezar muchos años antes. Quienes crean que hemos avanzado mucho o suficiente se equivocan. En el mundo actual las empresas compiten en el ámbito planetario. La mentalidad innovadora en aquellos países que apuestan por la educación y la investigación marca una diferencia a favor de sus empresas realmente crucial. A largo plazo, las empresas que mantengan su competitividad deberán hacerlo sobre la base de un capital humano sujeto a formación permanente y en un escenario de innovación continua únicamente posible con programas de investigación ambiciosos, realistas y ajustados a las necesidades de las empresas. En la era del saber, la era del conocimiento las empresas no podrán permitirse el lujo de no contar con las universidades. Estas últimas quedarán desnaturalizadas en su función social si no proporcionan a las empresas las herramientas que necesitan para sobrevivir en un mercado muy exigente. La sociedad alicantina y valenciana debería reclamar de sus universidades todo lo que estas puedan dar de sí. Sería utópico pedirles algo más si esta solicitud no viene con la provisión de nuevos recursos. El PIB por habitante en USA apenas duplica al de España. El presupuesto por estudiante de la media de las 25 primeras universidades norteamericanas se multiplica por quince. La Universidad de Alicante desea contribuir positivamente con un ambicioso y anticipado compromiso: el Parque Científico del Mediterráneo. En muy pocos meses MedPark ha generado proyectos de prestigio impensables hace tan sólo dos años: el laboratorio de Geodesia espacial, la digitalización de textos para bibliotecas virtuales, la producción de software educativo de prestigio mundial, portales, Sistemas de Información para la Empresa, etc. En los próximos diez años de universidad-empresa tenemos que ir a mucho más. La lealtad de un compromiso que haga para nuestras empresas más fácil el reto de la competitividad. Para nuestros jóvenes: el acceso a puestos de trabajo realmente cualificados, creativos y de futuro. Lo demás sería una irresponsabilidad, una ceguera de muy negativas consecuencias, muy lejana a las raíces que han hecho el milagro en estas tierras. Andrés Pedreño Muñoz Rector
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