el SER ES
sólo el SER ES > nada ES, si no ES el SER > sólo el SER ES REAL > el SER ES la REALIDAD, la única REALIDAD
el SER ES UNO, ETERNO, ILIMITADO, SIMPLE, INDIVISO
todos los seres son por el SER y en el SER; fuera del SER nada ES > no existe un fuera del SER > nada es sólo una palabra sin significado
ni los seres, ni el conjunto de todos los seres, SON el SER
en cada ser el SER ES y sólo por éso es
(de 2+5) los seres no SON > el universo no ES
YO SOY > este YO, que en cada ser consciente, ES consciente de SER, ES y ES ÚNICO
yo soy un ser
(de 9+7) yo no SOY
(de 10+8) yo no soy YO > yo soy pero no SOY
(de 8+2) YO SOY el SER < > el SER ES YO
(de 4+8+12+5+7+10) los seres y el universo son por MÍ y en MÍ, porque YO SOY y SOY el SER, pero no SON en REALIDAD, sólo son para el yo que no ES, que es sólo un ser, tan irreal como todos los seres
YO SOY CONSCIENCIA > el SER ES CONSCIENCIA
(de 4+11) yo no SOY CONSCIENCIA > yo soy ignorancia
el SER, que ES YO, ES CONSCIENCIA de SÍ
CONSCIENCIA de SÍ ES GOZO Y AMOR
YO SOY ALEGRÍA > yo soy doloroso anhelo de SER
yo sólo soy en EL SER y por EL SER, sólo por el SER puedo llegar a SER, al SER, SOY el SER y entonces, YO SOY
YO SOY: SER, CONSCIENCIA, ALEGRÍA
Mi amado, las montañas
los valles solitarios, nemorosos,
las ínsulas estrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos.
S. Juan de la Cruz
Existen dos órdenes del Ser. El SER ABSOLUTO y el ser relativo. La REALIDAD TRASCENDENTE, inaccesible a los sentidos y a la razón discursiva y la realidad manifiesta, que se nos presenta a través de la experiencia sensorioperceptiva, externa e interna, y, que nuestra mente sensitiva, imaginativa, pensante, valorativa, deseosa, sintiente y emocionable construye como su mundo. En términos kantianos, ser nouménico y ser fenoménico.
La realidad que he llamado manifiesta, es aquéllo, que en la vida cotidiana consideramos normalmente como realidad, sin percatarnos de su naturaleza construida y puramente mental. Hasta tal punto es subjetiva, que su fundamento primero consiste en el constituirse del sujeto que la percibe, ése que creemos ser y al que llamamos yo. Este yo, encerrado en el cuerpo, que construimos como un objeto más entre los objetos del mundo, separado y distinto de ellos y desde el cual seguimos construyendo nuestra realidad de entes separados, de oposiciones y conflictos, miedos y deseos, placeres y dolores, bien y mal, belleza y fealdad, verdad y falsedad, fortaleza y debilidad, etc. Sin embargo toda esta realidad es, simplemente, el modelo que nuestra mente, tras haberse constituido como yo, construye a partir de su experiencia de la REALIDAD. Este considerar el mundo creado por la mente como realidad, lleva, al consolidarse la Modernidad, a afirmar, partiendo de la evidente inconsistencia y de la incompatibilidad intersubjetiva de las innumerables visiones del mundo, la incognoscibilidad de la realidad, y, en último extremo, la inexistencia de una realidad objetiva, llegando así a la confusión, el nihilismo y la anomia que conducen a la desesperación decadente que caracteriza a la llamada Postmodernidad y su pensamiento débil.
En el mundo subjetivo de la mente, del yo separado en el mundo, esto es verdad. Así Kant al analizar la razón llega a la acertada conclusión de que el ser nouménico, la cosa en sí es incognoscible (como en efecto lo es para la razón discursiva), nos regala además dos saberes valiosos (no por nuevos sino porque los introduce en el contexto respetable del racionalismo agnóstico moderno), que espacio y tiempo son formas a priori de la percepción, de la mente por tanto y no rasgos de la Realidad. Berkeley se da cuenta de que, para la mente, cada ser es sólo en tanto que lo percibe: ser es ser percibido. Si esto llega a ser creído verdadero sin el contrapeso de la profunda fe del obispo irlandés que salvaba la realidad de las cosas por el hecho de ser percibidas por la mente de Dios, conduce al hoy tan ubicuo relativismo, consecuencia inevitable de todos los idealismos modernos, ya que nos instalamos en la convicción de que es ésta (es decir ninguna) la única objetividad posible. ¿Qué diferencia hay entre las cosas que me rodean y las alucinaciones de un loco? Tanto las unas como las otras son percibidas.
Siguiendo con esta breve revisión de los más lúcidos heraldos de la visión moderna del ser, entramos en el segundo aspecto clave del problema. Cuando Descartes nos sirve como evidencia primera su "yo pienso, luego soy", parece no darse cuenta, de que esta supuesta evidencia no se le presentó hasta una edad más bien provecta, mientras casi todos los demás mortales parecemos bastante conscientes, de que la evidencia de SER, aún antes de recibir un nombre, es necesariamente previa a cualquiera otra y sólo a partir de ella, puede inferirse el pensamiento y el yo. Pues bien, a esta propuesta yo voy a oponer como evidencia experiencial primera y común a todos los seres autoconscientes la evidencia YO SOY. Y lo escribo así, en mayúsculas, porque esa evidencia primera de la consciencia de SER tiene carácter objetivo y absoluto, común a todos los seres conscientes y aún me atrevería a decir que, de algún modo, es común a todo ser, incluidos los que suponemos privados de consciencia.
Siendo la REALIDAD indecible y reconciliando en SÍ todas las oposiciones producto de la mente, cualquier modo de acercarse a ÉLLA por medio del lenguaje resulta siempre paradójico. Sin embargo esto no supone que sea incognoscible, antes bien, existe un medio de llegar a ÉLLA, o más bien de que ÉLLA llegue a nosotros: para el Vedanta es CHIT (consciencia), para los griegos NOUS, que en traducción latina se dió en llamar INTELLECTUS y así lo siguieron llamando los escolásticos; aunque poco tiene que ver con lo que hoy llamamos intelecto, refiriéndonos a la razón discursiva, sinó más bien con lo que hoy denominamos intuición, entendida al modo de Spinoza, como captación inmediata de una verdad que resplandece en la consciencia por su misma evidencia (me atrevo a decir: por su tangible y patente acuerdo con lo REAL) o, según otros, como adecuación perfecta y concordanciaia plena entre mente cognoscente y objeto conocido.
Se menciona más arriba el llamado Pensamiento débil, tan en boga hoy en día. No puede tener fuerza un pensamiento que no se sustente sobre intuiciones claras y poderosas y no se asiente sobre los sólidos fundamentos de la autorrevelación del SER. Ni Pitágoras, ni Parménides, ni Heráclito, ni Platón, ni Aristóteles hubieran concebido la posibilidad del pensar filosófico, si no es a partir de lo revelado y contenido en la tradición religiosa, proveniente de los antiguos a quienes todos ellos tanta veneración tributan. Dice Aristóteles (entre todos el menos sospechoso de misticismo) en su Metafísica: “Por los antepasados y por los más antiguos nos ha sido transmitido a quienes venimos después, que lo divino contiene la naturaleza entera”. Estos filósofos son los padres del pensamiento occidental, y su obra sigue hoy viva, por su insobornable voluntad de verdad; por la profundidad de sus conceptos, raras veces superada; por la belleza y elegancia en la forma de expresarlos; por la pervivencia de su terminología en toda la Filosofía posterior, y, en fin; por la ausencia de afectación retórica y por la voluntad de claridad (exceptuando a Heráclito el Oscuro, maestro del lenguaje alusivo) que constituyen la cortesía del pensador.
El segundo pricipio que introduce el Vedanta Advaita, proviene de la evidencia, antes mencionada, de la universalidad para todo ser dotado de autoconsciencia, de la experiencia primigenia de la consciencia de SER, que he introducido en la argumentación como YO SOY. La revelación Védica nos dice, que el único yo real de cada hombre (jivatman), es el YO ÚNICO (Atman) y que Atman es Brahman es decir : YO SOY EL SER. YO SOY LA REALIDAD ÚLTIMA. YO SOY EL CREADOR DEL MUNDO Y EL MUNDO ESTÁ EN MÍ. En formulación más familiar para nosotros, Dios Inmanente y Dios Trascendente. Microcosmos y Macrocosmos. Sólo cuando yo, purificado de mi egoísmo, me haya reconocido en el YO UNIVERSAL, alcanzando así la CONSCIENCIA y mi ser sea UNO con EL SER, cuando mi yo se disuelva en el YO, puedo llegar a SER y mi mundo será la REALIDAD. En este estado de CONSCIENCIA PURA, no hay dualidad de sujeto y objeto, de conocedor y conocido, de observador y observado, de amada y Amado. TODO ES UNO Y EL UNO ES ALEGRÍA Y AMOR, realizándose así el despertar del sueño del yo separado, limitado y doliente.
Veamos ahora de forma sucinta la doctrina del Hinduísmo. La Realidad única,Brahman, es consciencia pura e infinita y, por tanto, autoconciencia como Yo, Atman. Su gozosa y exuberante omnipotencia se personifica en Vishnu cuyo juego o danza, Lila, da lugar a la Creación, Maya, que es al mismo tiempo el despliegue de su Belleza y el Velo que oculta su Realidad increada. En el insondable océano de la Divinidad, el Universo no es sino un leve ondular de la superficie. Brahman/Atman presente en cada hombre como jivatman, constituye su Yo Real pero permanece oculto para su mente por el velo de Maya. Sólo el discernimiento, Chit, obra de Shiva, tercera personificación de la Divinidad, puede llevar a despertar del sueño de la ignorancia, avidya, y hacer al hombre, una vez destruido el velo de Maya, realizar su verdadero Ser, Sat, llegando a ser consciente de que su yo, jivatman, no es sino el Yo Único, Atman, alcanzando así la Unión con Brahman, que es fuente de felicidad y alegría supremas, Ananda. Dicen los Upanishads (escrituras inspiradas del Vedanta) que la verdadera plenitud del Hombre es Sat, Chit, Ananda (Ser, Consciencia, Alegría). En occidente el texto que, aparte del maestro Eckhart, más se aproxima a esta visión es La nube del no saber
Para una información mucho más extensa en castellano consúltense las obras del gran erudito hindú Coomaraswamy.
Por lo dicho hasta aquí podemos comprender en su sentido más pleno las dos máximas más célebres del Maestro por excelencia de los griegos: Sócrates. Vayamos con la primera: “Sólo sé que no sé nada”. En efecto, nada sé, si no he comprendido EL TODO. Aunque mis saberes y noticias de las cosas del mundo sean enciclopédicos; aunque mis habilidades sean portentosas; por muy agudas y variopintas que lleguen a ser mis opiniones y mis dotes dialécticas sobre todo lo divino y lo humano. Bien sabemos que Sócrates no era precisamente un ignorante, pero él siempre insiste en que no es un sabio sino un amante de la sabiduría (filósofo). Aquí entra en juego la segunda y más importante: “Conócete a ti mismo”. Sólo en la medida en que llegue a conocerme a mí mismo en mi Ser Real, desprendiéndome de la ganga de todo lo que he llegado a creer que soy; sólo cuando me sea dado llegar al corazón de mi auténtico yo, que no es otro que el ÚNICO YO QUE ES, que como hemos visto, ES EL SER, y, ES PURA CONSCIENCIA GOZOSA DE SÍ MISMO Y DE SER TODO LO QUE ES; sólo en esa medida se me abrirá la Verdad y alcanzaré la pura CONSCIENCIA de la REALIDAD, haciéndome UNO con ÉLLA.
Para concluir, otra revelación, que quizá no venga a cuento, pero es alentadora y nos fue comunicada, allá en la Baja Edad Media, en su Libro de las Revelaciones por Juliana de Norwich:
Otras citas
Para que todos sean uno. Para que así como tú, Padre, estás en mí y yo estoy en ti, sean ellos una cosa en nosotros. (...). Yo les he dado la gloria que tú me diste para que sean uno, como nosotros somos uno.
Homo non proprie humanum, sed superhumanum est
En la noche dichosa
en secreto que naide me veýa
ni yo miraba cosa
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardíaAquesta me guiava
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperava
quien yo bien me savía
en parte donde naide parecía
¡O noche que guiaste!
¡O noche amable más que el alborada!
¡O noche que juntaste
Amado con amada
amada en el Amado transformada!
(S. Juan de la Cruz)
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"El mapa no es el territorio" (Korzybski)
Según la Teoría de la Relatividad de Einstein, el Universo es un espacio de cuatro dimensiones equivalentes, las tres espaciales y la cuarta, el tiempo. Algunos físicos relativistas llegan a afirmar, que todos los fenómenos físicos: materia, energía, fuerzas, campos, ondas, partículas, no son sino estados de curvatura del espacio-tiempo tetradimensional. Esto ha llevado a que últimamente se postule incluso un universo de 11 dimensiones, que permitiría esta multitud de formas de curvatura del espacio-tiempo, que sería entonces la substancia única e indivisa de la que está hecho el Universo.
Partiendo de la visión de la Mecánica Cuántica de la existencia de las llamadas “conexiones no locales” se podría concluir que existe una conexión instantánea y permanente entre cualesquiera dos puntos del Universo por muy alejados que estén entre sí.
Tanto la Mecánica Cuántica como la Relatividad plantean serias dudas sobre el concepto de causalidad, tal como éste se entiende en la Física Clásica newtoniana, que es el paradigma fundacional del pensamiento ontológico moderno.
David Bohm, discípulo de Einstein, afirma que cada centímetro cúbico de espacio vacío contiene energía, en forma no manifiesta, en cantidad superior a la que compone el Universo entero. También dice que existe una jerarquía, probablemente infinita, de órdenes no manifiestos del Universo, a la que llama orden implicado, mientras que los fenómenos manifiestos componen el orden explicado. Todos los entes manifiestos de la Física están en un contínuo estado de fluctuación entre el orden explicado y el implicado, pasando constantemente y de forma rapidísima del ser al no ser (por decirlo de algún modo). Aristóteles diría de la potencia al acto. También afirma, que no existe nada en lo que no haya un orden. Toda apariencia de desorden o caos es sólo un orden del que no se conoce la ley.
Cada día alcanzan más vigencia en Psicología, los enfoques de las escuelas de la llamada Psicología Transpersonal, que propugnan la existencia de una mente universal.
Rupert Sheldrake es un biólogo brillante y audaz que pone en serios aprietos con sus propuestas a la concepción mecanicista y no teleológica de la Teoría de la Evolución. Aparte, cuestiona seria y fundadamente las visiones materialistas y emergentistas de la mente, sostenidas por la Neurobiología, y la Psicología académicas y por los teóricos de la Inteligencia Artificial. En esto último encuentra serio apoyo en los grandes físicos y matemáticos David Bohm y Roger Penrose.
Casi todos los grandes físicos protagonistas del desarrollo de la Física moderna, pasaron, a la luz de sus hallazgos, del agnosticismo o el ateísmo materialista a alguna forma de teísmo. Podemos mencionar aquí los nombres de Planck, Einstein, Heisenberg, Born, de Broglie, Hahn, von Weiszäcker y Dirac entre otros. Schrödinger, que desarrolló, paralelamente a Heisenberg, uno de los dos enfoques de la Mecánica Cuántica (que después se demostró, a pesar de sus notables diferencias formales, que eran equivalentes), abandonó en la mitad de su vida la Física, para dedicarse desde entonces a la especulación filosófico-religiosa y a la contemplación mística, según relata en su autobiografía su íntimo amigo Karl Popper, temática que predomina claramente en sus últimas publicaciones.
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Este último apartado ha sido una breve selección de
algunas de las teorías científicas que se han ido imponiendo
durante el siglo XX, llevando a una demoledora quiebra al ingenuo optimismo científico-positivista decimonónico,
que se veía a punto de dar, por medio de la razón, cuenta de
la realidad y solución tecnológico-política a todos
los males que aquejan al hombre.
Pretende mostrar que la visión
contemporánea de la realidad entre las vanguardias científicas,
nos presenta un panorama en el que la visión reduccionista,
mecanicista y toscamente materialista en que desembocó el paradigma
Cartesiano-Newtoniano se torna progresivamente más evanescente
e ilusoria, mientras el mundo vuelve a aparecer como un enigma que desbordará
siempre los esfuerzos de la mente racionalista y analítica. Al
mismo tiempo, los intentos de solución tecnológica y las
ideologías político-económicas producen con frecuencia
problemas y desastres más temibles que los que pretendían
resolver.