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Evocación
de Protágoras
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Protágoras
es de los últimos
sofistas, movimiento filosófico que estuvo ligado a la
democracia ciudadana griega, y que sucumbió con el ascenso de
las tiranías y la filosofía absolutista (representada
por Platón y Aristóteles) propia de las oligarquías. El desarrollo posterior del cristianismo iba a apoyarse en la filosofía absolutista de Platón y Aristóteles, (lo que no es extraño, ya que estas surgen ligadas a las posiciones más tradicionales de la polis), y la filosofía protagórica es una filosofía rival, que perdió su primera batalla en Atenas (con la quema de sus obras y la muerte durante la huida de Protagoras) y que después fue sistemáticamente marginada durante el desarrollo de la cultura judeo-cristiana occidental hasta épocas muy recientes. Es fácil darse cuenta que el constructivismo en la actualidad tiene problemas similares a los que contribuyeron a marginar al protagorísmo en su época. Es cierto que las aportaciones de diversos campos del conocimiento, no solo de la filosofía, están apoyando desde hace tiempo una concepción relativista (constructivista) del conocimiento y acorralando las concepciones absolutistas, pero también es cierto, que como en tiempos de Protágoras, el absolutismo y la división social es la “filosofía” más querida del poder. Desde ese punto de vista puede resultar contradictorio que muchas de las actuales reformas educativas de las sociedades modernas se reclamen de constructivistas, pero no tiene nada de extraño, los políticos, por injustos que sean los fines que persiguen, siempre declaran actuar bajo principios morales de justicia y equidad. Ya sabemos que el maquiavelismo necesita, para ser eficaz, no aparecer como tal 1 No puedo dejar de citar aquí el agudo pensamiento protagórico que anticipaba este comportamiento: “Mientras que en las técnicas manuales lo correcto es decir la verdad, es decir, declararse entendido o ignorante según el caso, en la virtud política todo el mundo debe declarase competente, sea o no verdad; si alguien es injusto, debe simular ser justo, mientras que proclamar su injusticia, o sea, decir la verdad, se considera locura” 2 Sin embargo es probable que esto cambie (si no ha cambiado ya) y que la etiqueta de constructivista deje de dar réditos políticos. La época en la que estamos entrando, caracterizada por la “Lucha de las fuerzas del bien contra el eje del mal”, frase pronunciada sin ningún rubor por Bush y que ha sido portada de muchos periódicos justificando la guerra de Afganistán y las que le siguieron, y que parece sacada de la célebre saga de “La Guerra de las Galaxias” , requiere de un giro hacia filosofías nítidamente absolutistas, y con certezas claras (e interesadas), que no son compatibles con una visión constructivista del conocimiento. El constructivismo, junto con la complejidad y la teoría crítica, constituyen los apoyos que fundamentan el modelo de investigación en la escuela que propugna la Red IRES, y que es el referente de mi trabajo actual y el referente de diversos y variados documentos y publicaciones. |
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1 ARANGUREN, José Luis L. (1968): ÉTICA y POLÍTICA. p. 182. Madrid: Guadarrama. 2 SOLANA DUESO, José. (1996): PROTÁGORAS de ABDERA. DISSOI LOGOI. TEXTOS RELATIVISTAS.pag 63. Madrid: Akal. |
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