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DISCURSO DEL RECTOR EN EL ACTO DE APERTURA DEL CURSO 2005-2006
Alicante, 14 de octubre de 2005
Ignacio Jiménez Raneda
Rector de la Universidad de Alicante
Muy Honorable Señor Presidente de la Generalidad Valenciana;
Honorable Señor Consejero de Empresa, Universidades y Ciencia;
Excelentísimos y Magníficos Señores Rectores de
las Universidades de Valencia, Politécnica de Valencia, Miguel
Hernández, Católica de Valencia y Honorario de la
Universidad de Alicante;
Excelentísimo Señor Presidente del Consejo Social;
Dignísimas autoridades, miembros del Claustro Universitario y
del Consejo de Gobierno, profesores, personal de administración
y servicios, estudiantes, señoras y señores:
Los
actos de apertura de curso académico de todas las universidades
–y el de la Universidad de Alicante no es una excepción–
están siempre rodeados de un importante ceremonial. Este hecho,
desde luego, es fruto de una tradición secular fuertemente
arraigada y, además, pone de manifiesto la importancia
simbólica que las universidades concedemos a este acto. Los
actos de apertura de curso académico, además de permitir
la realización de un balance de las actividades llevadas a cabo
por la universidad el año anterior, son también el lugar
apropiado para plantear los objetivos que se deben cubrir en el curso
académico que ahora comienza y para exponer los anhelos y las
grandes metas a las que la Universidad querría poder llegar a
medio y largo plazo.

A
todo eso me referiré más adelante, pero en esta primera
parte de mi intervención querría, por una parte,
agradecer la presencia de las autoridades y de los representantes de
las diferentes instituciones que nos acompañáis en este
paraninfo y, de otra, felicitar tanto al profesor Agustín
Bermúdez por la lección magistral que nos ha brindado,
como a todas aquellas personas que han recibido las distinciones
honoríficas de las que se han hecho acreedoras por su
dedicación universitaria.
La
brillante lección inaugural que nos ha dictado el profesor
Bermúdez nos ha permitido hacer una lectura muy interesante del
Quijote desde una perspectiva jurídica. Creo, Agustín,
que has acertado plenamente eligiendo un tema tan estimulante, y no
sólo por encontrarnos en el aniversario del cuarto centenario de
la obra. Permíteme que te felicite en nombre de todos los
presentes.
Querría, ahora,
dirigirme a todos los compañeros que acabáis de subir al
estrado para recoger la medalla de plata o la placa que la Universidad,
vuestra Universidad, os ha concedido. Estas distinciones no son
más que una manera simbólica de reconocer la
dedicación y el esfuerzo hacia la universidad con la que os
habéis distinguido, ya sea por hacer 25 años que
estáis al servicio de esta institución o por haber
llegado a la edad de jubilación.
Sin
embargo, si me lo permitís, querría testimoniar
especialmente la gratitud que esta Universidad debe a los 5
compañeros y 2 compañeras que nos dejaron durante el
pasado curso académico. No es posible evitar el dolor que todos
sentimos por la pérdida de cada una de estas 7 personas, pero
los que más intensamente habéis estado a su lado –los
familiares de estos compañeros, aquí presentes–
debéis saber que la Universidad de Alicante siempre
recordará la huella dejada por cada uno de ellos.
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Es
un honor para la Universidad de Alicante acoger la amplia y variada
representación de la sociedad alicantina y valenciana
aquí presente. Habéis querido compartir con nosotros el
inicio de este nuevo curso académico y eso es para nosotros muy
satisfactorio. Con vuestra presencia estáis revelando la
importancia que concedéis a las universidades, en este caso, a
la Universidad de Alicante, y quiero que sepáis que eso nos
estimula a hacer mejor nuestro trabajo.
Las
universidades, sin duda, ocupamos social y económicamente un
papel decisivo. Hace más de medio siglo el sistema educativo
logró en España escolarizar a la práctica
totalidad de la población. Pero la incorporación al
sistema universitario de capas más amplias de la
población se ha producido más recientemente, a lo largo
de los últimos 25 años, dentro ya del actual
régimen democrático. El incremento sustancial del
número de estudiantes universitarios, como sabemos, causó
muchos problemas a las universidades, pero los efectos han sido
indeciblemente positivos. En estos últimos 25 años la
universidad se ha convertido en el mejor mecanismo de promoción
social y ha incrementado la cohesión y la estabilidad social.
Por otro lado, la universidad ha jugado y está jugando un papel
decisivo en la mejora de la cualificación profesional de la
mujer. El acceso de la mujer a lugares de más responsabilidad
social ha estado propiciado porque desde hace más de una
década la presencia que tiene en las aulas universitarias
comenzó a ser mayoritaria. Con toda seguridad, el cambio
sociológico más positivo y de más alcance que
veremos en el futuro –la incorporación masiva y mayoritaria de
la mujer a los lugares de máxima responsabilidad social– se
está incubando en nuestras aulas desde hace más de una
década.
El nivel de vida del
que se beneficiarán las generaciones futuras depende
decisivamente del grado de formación que proporcionamos hoy a
nuestros jóvenes, del capital humano que seamos capaces de
formar y acumular. En estos momentos el conocimiento es el activo
más importante de nuestras sociedades. En la actual
división internacional del trabajo son los bienes y servicios en
el conocimiento los que nos pueden proporcionar un alto nivel de vida.
Las sociedades tecnológicamente avanzadas son las que pueden
retener la producción de bienes y servicios que requieren alta
cualificación, y la distribución de la renta en el
ámbito mundial beneficiará a los poseedores de un
importante capital humano.
Invertir
en universidad, es decir, invertir en formación superior y en
generación de nuevos conocimientos es, por lo tanto, una
excelente manera de favorecer a las generaciones futuras. El mejor
legado que podemos dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos es poner
a su disposición una formación superior de calidad y
cuanto más universal sea ésta, mejor. De esta manera,
además de tener una economía eficiente, estaremos
propiciando una sociedad más cohesionada.
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Sabemos,
señor presidente, que usted comparte el papel fundamental que la
universidad quiere jugar y ha de jugar. Pero para que la universidad
pueda desarrollar su misión, es necesario que pueda disponer de
los recursos necesarios. También sabemos, señor
presidente, que usted es buen conocedor de los modelos de
financiación de las universidades, porque hace algunos
años, en calidad de Consejero, puso en marcha su Programa
Plurianual de Financiación del Sistema Público
Universitario Valenciano 1999-2003.
El
esfuerzo hecho por la Generalidad Valenciana con la aprobación
de los programas plurianuales de financiación del sistema
público universitario valenciano ha sido muy importante. Las
universidades públicas valencianas así lo hemos
reconocido siempre, y creemos que este es el camino que hay que
continuar transitando. La Generalidad Valenciana ha sido pionera en
diseñar estos programas de financiación y, como usted
sabe, muchas comunidades autónomas han copiado la experiencia.
Hasta
hace muy pocos días las Universidades Públicas
Valencianas nos encontrábamos muy preocupadas porque
desconocíamos el marco de financiación sobre el que
programar el curso que hoy inauguramos, y era mi intención
manifestar esta inquietud en este acto.
Pero hace unos momentos esta incertidumbre que nos impedía poder
programar el próximo ejercicio 2006 se ha aclarado, cuando los
Rectores de las Universidades Públicas Valencianas hemos firmado
con el Presidente de la Generalidad un Acuerdo sobre
Financiación de las Universidades Públicas Valencianas
para el período 2006-2007.
En
los últimos años se habían venido observando
algunas disfunciones en los modelos de financiación de las
universidades. Todos coincidiríamos en señalar que la no
consideración de la investigación como variable del
modelo, el desafortunado desarrollo de la financiación ligado al
cumplimiento de objetivos y la falta de incentivos para la mejora en la
eficiencia del proceso de formación de nuestros estudiantes
serían las disfunciones más importantes. Eso
habría debido conducir a la elaboración de un nuevo
modelo que, al menos, resolviese estos problemas, y, así estaba
contemplado en los anteriores acuerdos.
Sin
embargo, el tiempo requerido para poder elaborar de manera consensuada
entre la Generalidad y las Universidades un nuevo modelo de
financiación y la falta de conocimiento de las
características precisas que tendrá la nueva estructura
de las enseñanzas universitarias adaptadas al Espacio Europeo de
Educación Superior, han aconsejado prorrogar, de mutuo acuerdo,
el que fue suscrito hace 10 meses entre el Presidente de la Generalidad
y los Rectores de las Universidades Públicas, y que
estableció las reglas de financiación de las
Universidades Públicas para 2004 y 2005.
Así pues, como consecuencia del Acuerdo sobre
Financiación que se acaba de firmar, los criterios mediante los
que se determina la financiación ordinaria que recibimos las
Universidades Públicas Valencianas no se verán alterados
durante los dos próximos años, y el importe total de la
subvención de la Generalidad Valenciana se actualizará
según la evolución de la tasa de crecimiento del PIB
valenciano. Por lo tanto, este acuerdo aclara la incertidumbre que
teníamos las universidades sobre la financiación
ordinaria, y creo que nos debemos felicitar por eso.
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En
estos dos últimos ejercicios las Universidades Públicas
Valencianas no hemos podido llevar a cabo las imprescindibles
inversiones que la actividad universitaria requería. Eso se ha
debido al hecho de que, a diferencia de lo que sucedía con los
dos Planes Plurianuales de Financiación, el acuerdo suscrito en
diciembre de 2004 entre los Rectores y el Presidente de la Generalidad
estaba desprovisto de un Plan de Inversiones. Como consecuencia de eso,
las Universidades Públicas hemos ido acumulando una cartera de
proyectos de inversión que se encontraban esperando la
disponibilidad de las correspondientes fuentes de financiación.
Este hecho no sólo impedía dar solución a muchos
problemas, sino que el paso del tiempo hacía que estos se fueran
agravando progresivamente, constituyendo todo eso una de las mayores
preocupaciones que teníamos las universidades.
En
el acto que se acaba de celebrar hace unos momentos el Consejero de
Empresa, Universidades y Ciencia y la Universidad de Alicante hemos
procedido a la firma de un Protocolo para poner en marcha un Plan
Plurianual de Infraestructuras Docentes, que permitirá poder dar
salida a algunos importantes proyectos de inversión que esta
universidad había ido acumulando.
La complejidad del problema y, especialmente, que las propuestas se
hayan presentado hace muy pocos días han hecho imposible llegar
a un acuerdo de este tipo con todas las universidades públicas,
pero pienso que su importancia debe permitir que el resto de
universidades puedan materializarlo en breve plazo.
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Pero
que desde el día de hoy las Universidades Públicas
Valencianas conozcamos el marco de la financiación ordinaria
para los dos próximos ejercicios no quiere decir que las
Universidades hayamos visto aclaradas todas las incertidumbres. Como ya
hizo pública la Conferencia de Rectores de las Universidades
Españolas (CRUE), las universidades contemplamos con gran
inquietud la falta de soluciones a algunos de los problemas clave que
nos afectan. El retraso que está experimentando el diseño
de los títulos de grado hace inevitable que se produzca un
cierto nerviosismo en la comunidad universitaria, al desconocerse
cuál será la arquitectura futura de los estudios
universitarios.
Igualmente,
algunos aspectos relativos a los futuros postgrados oficiales
están generando inquietud en nuestras universidades.
Querría aprovechar este escenario para trasladar a la
Generalidad dos peticiones sobre este punto. Por una parte, que no sea
restrictiva en la autorización de los másters oficiales,
de manera que sean autorizadas todas las solicitudes presentadas que
cumplan los exigentes indicios de calidad establecidos y, por otro
lado, que considere como alumnos financiables a todos los alumnos de
estos títulos oficiales, en igualdad con aquellos de cualquier
título oficial de primer o segundo ciclo.
En
estos momentos, una de las mayores preocupaciones que tenemos todos los
Rectores españoles es la gran incertidumbre existente sobre la
modificación de la Ley Orgánica de Universidades (LOU).
La inexistencia de un calendario sobre el proceso de
modificación de esta Ley hace muy difícil que las
universidades podamos diseñar nuestras programaciones a medio y
largo plazo, al desconocer cuál será el futuro marco
normativo y cuándo éste tendrá lugar. No es
posible llevar a cabo una política universitaria seria
sustentada, en gran parte, en disposiciones transitorias y en la
prórroga de plazos ya caducados, en lugar de hacerlo a partir de
un marco normativo estable y acordado. Como manifestó
recientemente la Conferencia de Rectores de las Universidades
Españolas(CRUE), las universidades queremos participar y
colaborar en el proceso de modificación de la Ley, y
además es imprescindible que se haga público un
calendario que ayude a eliminar incertidumbres.
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Después
de las reflexiones que acabo de realizar sobre algunos problemas
importantes que afectan de manera general a todas las universidades,
permítanme que, ahora, me refiera a un conjunto de problemas
específicos de la Universidad de Alicante.
La
falta de espacios es el problema más importante que tiene
nuestra universidad. Esta severa restricción impide que la
Universidad de Alicante pueda desplegar todas sus potencialidades y, de
no solventarse, el desarrollo futuro de nuestra institución se
haría imposible.
La
calidad urbanística del campus de nuestra universidad es, sin
duda, un motivo de orgullo. Es nuestra tarjeta de presentación
para aquéllos que nos visitan, y nos permite, sin duda, estar a
la altura de las mejores universidades internacionales. Nuestro campus
constituye, por tanto, un entorno muy favorable para la
realización de las actividades docentes e investigadoras.
Sin
embargo, el grado de ocupación de cada uno de nuestros edificios
es tan exageradamente intensivo que impide que nuestra Universidad
pueda realizar sus actividades con toda la calidad de la que es capaz.
Necesitamos disponer de más aulas en las que realizar más
y mejores prácticas docentes, necesitamos disponer de nuevos
laboratorios que permitan la instalación de los equipos de
investigación que nuestros investigadores han conseguido en
convocatorias competitivas, pero para los que no disponemos de
edificios que los alberguen. Necesitamos, pues, ampliar sustancialmente
la superficie construida de nuestra universidad.
Ahora
bien, las normas urbanísticas, con buen criterio, han otorgado a
nuestro campus una baja edificabilidad, sucediendo que, en estos
momentos, están completamente agotadas todas las posibilidades
de edificación. La Universidad de Alicante necesita, por
consiguiente, poder disponer de suelo sobre el que realizar la
imprescindible ampliación de sus instalaciones.
Pero,
al mismo tiempo, creemos que nuestra universidad ha de poder seguir
manteniendo todas sus instalaciones concentradas en un único
espacio -en una única unidad o en subunidades muy
próximas- para así eludir las pérdidas de
eficiencia que inevitablemente están asociadas a la
dispersión de la actividad universitaria en una multiplicidad de
campus. Y, además, estamos convencidos de que esto no
sólo es deseable sino que también es posible. Queremos
apostar porque todas las necesidades de espacio, tanto las más
inmediatas como aquellas que corresponda acometer a largo plazo -dentro
de varias décadas- se puedan realizar en los amplios espacios
sin edificar contiguos a nuestro actual campus.
Lo
que acabo de exponer no es una idea novedosa. Desde hace varios
años, y de una manera concertada, estamos trabajando con las
diferentes administraciones públicas para que las ampliaciones
que necesita nuestra universidad, tanto las más inmediatas como
las que tuvieran que plantearse dentro de varias décadas,
puedan, en su momento, llevarse a cabo, sin que la Universidad tenga
que fragmentarse en diferentes campus alejados entre sí.
El
escenario que contemplábamos recogía dos ámbitos
temporales de actuación claramente diferenciados. Las
necesidades más inmediatas de ampliación se
desarrollarían en el triángulo delimitado por la
autopista de Castalla, la autopista A-7 y la línea del
ferrocarril, donde, además de ubicar los edificios
correspondientes a las Facultades Experimentales, se levantaría
el Parque Científico de la Universidad. Esta primera
actuación, posibilitaría, por tanto, acometer una primera
importante ampliación de nuestra universidad y, al mismo tiempo,
poder realizar una de nuestras máximas aspiraciones: la
creación del Parque Científico que, como sabemos, es una
de las actuaciones estratégicas que la Generalidad Valenciana
tiene trazadas para cada una de las universidades valencianas.
Por
su parte, en este escenario, las necesidades de suelo a más
largo plazo, para futuras ampliaciones de la Universidad, quedaban
garantizadas con las reservas de suelo que, tras la correspondiente
revisión del Plan General de Ordenación Urbana de
Alicante, vendrían recogidas en los terrenos contiguos a nuestro
actual campus, al otro lado de la autopista A-7, en las proximidades de
los barrios de Rabasa y de Divina Pastora.
Recientemente
el Ayuntamiento de Alicante acaba de aprobar el Plan Parcial Rabasa,
cuya fase de exposición pública, como sabemos, acaba de
terminar hace unos días. La aprobación de este Plan
Parcial significa que el Ayuntamiento de nuestra ciudad, en uso de sus
competencias, ha decidido promover la urbanización de los
espacios que lindan con nuestro campus, al otro lado de la autopista
A-7.
No ha sido ni es
voluntad de la Universidad de Alicante intervenir en los procesos de
decisión de otras instituciones públicas. No nos
proponemos, por tanto, interferir en decisiones que corresponden a
otras administraciones. No obstante, cuando las decisiones que se toman
en otras instancias afectan a la Universidad de Alicante me
corresponde, como máximo responsable de la misma, utilizando los
procedimientos establecidos en nuestro ordenamiento jurídico,
intervenir con el fin de exponer y defender los intereses de la
universidad.
En la
Memoria que se ha presentado a exposición pública del
Plan Parcial Rabasa se hacen numerosas referencias a la Universidad de
Alicante, pero ni en los planos de zonificación ni en ninguna
otra parte de la mencionada memoria se establece, de manera expresa,
cesión alguna de suelo para equipamientos universitarios de la
Universidad de Alicante.
Ello
hace que el desarrollo del Plan Parcial Rabasa afecte a la
programación que la Universidad tenía previsto
desarrollar para sus ampliaciones futuras. Y ello es así, porque
las reservas de suelo para ampliaciones a largo plazo que hasta el
momento contemplábamos se encontraban ubicadas, como he
comentado anteriormente, en el ámbito de actuación del
actual Plan Rabasa.
La
Universidad no debe renunciar a las mencionadas reservas de suelo que
no se encuentran recogidas en la memoria presentada del actual Plan
Parcial Rabasa. Por este motivo, hemos tomado la decisión de
presentar una alegación al mencionado Plan, con el fin de que se
proceda a incorporar, dentro del mismo, la cesión de suelo
dotacional a favor de la Universidad de Alicante y sea posible, por
tanto, la ampliación de nuestra universidad en su ámbito
de actuación.
Estoy
convencido que la petición que acabo de exponer será
entendida y que la sociedad alicantina y las autoridades que la
representan continuarán apoyando a su universidad, con la
máxima generosidad.
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Nuestra
pretensión de poder disponer -como hasta el momento
veníamos contemplando- de suelo dotacional en el ámbito
de actuación del Plan Rabasa no ha de alterar el resto de las
ampliaciones sobre las que la Universidad de Alicante viene trabajando.
Me refiero, por un lado, a la construcción de la Facultad de
Educación en los terrenos dotacionales cedidos generosamente por
el Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig, y, por otro lado, a los
planes de ampliación previstos en el triángulo, al que
anteriormente me referí, comprendido entre las autopistas A-7,
la autopista de Castalla y la línea del ferrocarril, y sobre los
que queremos que se asiente el futuro Parque Científico de
nuestra Universidad.
Consideramos
que es obligación de la Universidad de Alicante realizar todos
los esfuerzos necesarios que posibiliten la transferencia de
tecnología, especialmente en nuestro entorno inmediato. Tenemos
que procurar que los resultados de nuestros grupos de
investigación que sean susceptibles de ser aplicados puedan ser
incorporados en el tejido productivo alicantino. Por ello, para la
Universidad de Alicante es fundamental el objetivo de creación
de un Parque Científico, en el que se conjuguen los intereses de
la Universidad, de la sociedad y de las empresas.
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Sabemos
perfectamente, Sr. Presidente, que este gran objetivo para nuestra
universidad es también uno de los objetivos que la
Consellería de Empresa, Universidad y Ciencia tiene trazados
para el conjunto de las Universidades Públicas Valencianas.
Así, dentro de las propuestas sobre Planes Plurianuales de
Infraestructuras Científico-Tecnológicas y Docentes que
la Conselleria está sometiendo a las universidades se encuentra
la creación de una Red de Parques Científicos, que
confiamos pueda ser consensuada con cada una de las Universidades en
breve plazo.
Y
también sabemos que la creación de Parques
Científicos y Tecnológicos es uno de los grandes
objetivos del Ministerio de Educación y Ciencia, como
quedó patente con la convocatoria en el pasado mes de junio de
las “Ayudas del Plan Nacional de I+D+I 2004-2007 para proyectos de I+D
realizados en Parques Científicos y Tecnológicos”, y cuya
adjudicación se realizará antes de concluir este
año.
Nunca, hasta
el momento, había sucedido que las dos grandes administraciones
estuvieran tan decididamente comprometidas en la creación de los
Parques que, desde hace bastante tiempo, muchas universidades
reclamábamos, y entre las que se encontraba la Universidad de
Alicante. En todo caso, nos encontramos ante una oportunidad
única que no podemos dejar pasar.
Hace
unos días, en esta misma universidad, el Presidente de la
Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos
de España, Felipe Romera, nos decía que las dificultades
urbanísticas para la disposición de suelo han sido el
obstáculo más importante con que se han tenido que
enfrentar los Parques en su creación. Esta Universidad necesita
el apoyo decidido del Ayuntamiento de Alicante y de la Generalidad
Valenciana para que los cambios urbanísticos que es preciso
realizar no se constituyan en un freno o retraso en la creación
del Parque Científico.
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Querría
referirme ahora a un proyecto emblemático de la Universidad de
Alicante, el proyecto del que posiblemente nos encontramos más
orgullosos. Me refiero a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
La
Biblioteca Miguel de Cervantes se ha convertido en la biblioteca de
referencia de las lenguas hispánicas, con una proyección
internacional espectacular. Permítanme que les proporcione unos
pocos datos. En este año, el número de visitas ha
empezado a superar mensualmente la cifra de 8 millones, de las que
más de 2/3 proceden del continente americano. Y ahora les
proporcionaré otro dato que tiene una lectura cualitativa muy
reveladora: en estos momentos, nuestra Biblioteca recibe tantas visitas
de los Estados Unidos como de España, en torno a los 2 millones
en ambos casos, en el pasado mes de septiembre.
Como
sabemos, 6 países europeos -aquellos que cuentan con lenguas
importantes distintas de la inglesa, y entre los que obviamente se
encuentra España- están promoviendo la creación de
una gran Biblioteca Digital Europea. Con los datos que les acabo de
proporcionar estamos convencidos de que nuestro portal pasará a
desempeñar un importante papel en la misma, porque se encuentra
en condiciones de liderar los fondos digitalizados en las lenguas
hispánicas.
Creo
que podemos afirmar que ninguna otra actividad proyecta más a
Alicante en el mundo que nuestra Biblioteca Virtual. Por otro lado, la
labor de la Biblioteca ha conseguido también un importante
reconocimiento en nuestro país. Un ejemplo de ello lo constituye
el acuerdo, adoptado por unanimidad el pasado 21 de septiembre en el
Congreso de Diputados, tras una enmienda del Grupo Popular a una
Proposición no de Ley del Grupo Socialista, mediante el que “se
insta al Gobierno a impulsar el fomento de la lectura del Quijote a
través del portal IV Centenario de Don Quijote de la Mancha
1605-2005 de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, incrementando
sus contenidos y actividades".
Estoy
convencido que comprenderán que como Rector de la Universidad de
Alicante me sienta muy orgulloso de estos resultados y reconocimientos.
Desde sus inicios, la
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ha tenido la voluntad de abrirse
a la incorporación al proyecto de otras instituciones, para lo
que se promovió la creación de una Fundación, en
la que se han ido integrando otras instituciones, públicas y
privadas, entre las que se encuentra la Generalidad Valenciana,
representada en el Patronato por su Presidente. Querría, en este
momento, agradecer públicamente la implicación de la
Generalidad Valenciana en la Fundación, a cuya
financiación contribuirá a partir de 2006, compromiso que
confío se vaya ampliando en el futuro.
Es
nuestra intención proseguir este camino de abrir la Biblioteca,
porque estamos convencidos de que la incorporación de nuevas
instituciones, públicas o privadas, es una manera de enriquecer
el proyecto. Ello nos permitirá, además, seguir
liderando, desde estas tierras valencianas, un proyecto como el de la
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes que, nacido alicantino -nacido
en esta universidad- tiene una repercusión universal.
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Sr.
Presidente, creo que la Universidad de Alicante ha hecho bien sus
deberes: es una universidad competitiva y tiene un prestigio
reconocido. Pero, querría terminar asegurándole que vamos
a poner todo nuestro esfuerzo y toda nuestra ilusión para
mejorar la calidad de nuestra Universidad. Igualmente, quiero que sepa
que colaboraremos lealmente,desde nuestra autonomía
universitaria, con todas las instituciones públicas y con las
organizaciones sociales y económicas, con el fin de contribuir a
prestar un mejor servicio al conjunto de los ciudadanos a los que nos
debemos.
Muchas gracias.

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