El impulso lingüístico salva al galés de la extinción, que se daba por segura
Uno de cada cinco niños aprenden más del 50% de las materias en esta lengua y la demanda crece sostenidamente
Xosé V. Gago31/1/2010
Apenas mil kilómetros en avión separan Galicia y Gales, países que comparten mucho: una población similar, 2,8 frente a 3 millones; un paisaje accidentado y costero, y una lengua propia. Pero en materia de idiomas las similitudes terminan ahí. Mientras el gallego sigue perdiendo hablantes, el galés experimenta un renacimiento que lo aleja de una extinción tenida por inevitable desde mediados del siglo pasado. En 1991 tenía 508.100 hablantes, el 18,7% de la población; en el 2001 ya contaba 582.400 y en el 2004 alcanzó los 611.000, más del 20% de la población.
El punto de inflexión lo simbolizó el Acta del Idioma Galés, aprobada por el Parlamento de Londres en 1993, que equiparó esa lengua con el inglés en las instancias públicas. En el Reino Unido los cambios gustan lentos, y solo a finales del año pasado el Parlamento cedió las competencias en materia lingüística a la Cynulliad Cenedlaethol Cymru, la Asamblea Nacional de Galés, formada en 1998.
El pilar sobre el que se levanta la recuperación del galés es la educación. En los setenta se puso en marcha la Mudiad Ysgolion Meithri, Asociación de Guarderías Galesas. Hoy cuenta con mil centros dedicados a facilitar la inmersión en el galés de los menores de cinco años. En 403 de esas guarderías se permite que los padres acompañen a sus hijos al aula, donde también aprenden el idioma. El Gobierno vasco se inspiró en ese modelo para crear su red de ikastolas.
Desde 1990 los niños de entre 5 y 14 años, incluidos los llegados de otras zonas del Reino Unido, deben aprender galés en las escuelas al menos como segundo idioma. La obligatoriedad se amplió hasta los 16 años en 1999.
Libertad curricular
El sistema educativo británico concede autonomía a los centros, que contratan directamente al personal y adaptan el currículo obligatorio dentro de un margen razonable. Esa libertad se tradujo en una tupida red de inmersión lingüística. El número de centros de educación secundaria que dan más de la mitad de la materia en galés aumentó de 42 en 1990 a 55 en el año 2008. En ese tiempo los alumnos que asisten a ellas crecieron de 26.058 a 41.916, cerca del 20% del total. En los restantes 170 centros más de la mitad de la materia se da en inglés, aunque dependiendo del centro la lengua vernácula suele emplearse en más asignaturas que la suya. En primaria la presencia del galés es aún mayor. En 1990 había 417 escuelas con 45.358 alumnos que usaban el galés en más de la mitad de las materias. Esas cifras habían aumentado a 464 centros y 54.895 alumnos, el 23% del total, en el 2008. El inglés sigue siendo la lengua principal en otros 938 centros.
Según la Asamblea de la Lengua Galesa, dependiente del Gobierno, cerca del 41% de los niños de 5 a 15 años pueden hablar galés, un 13% más que en 1991. El porcentaje cae al 37,5% entre los 5 y los 19 años. Pese a todo, el porcentaje de menores de 11 años con un galés fluido baja. Los lingüistas lo atribuyen en parte a la llegada de inmigrantes al norte y el oeste, tradicionales bastiones del idioma. El Gobierno de coalición entre laboristas y nacionalistas está convencido de que el número de hablantes seguirá creciendo.