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La convergencia calculada de Frei y Aznar
E.E
Estos movimientos están calculados. Parten de una hipótesis: aunque Straw ignore ahora (la jurisprudencia así lo aconseja) esas peticiones, una vez que el asunto vuelva a su mesa (caso de que fracasen todos los recursos de la defensa de Pinochet), será él quien examine, entre otras, la cuestión de la salud. Y la salud, si Pinochet sufre un agravamiento serio, puede ayudarle a salvar el pellejo frente a la justicia.
Es evidente: los primeros en argumentar la salud ante el ministro serán los abogados de Pinochet, que están facultados por ley, antes de que el ministro adopte una decisión sobre la entrega del ex dictador, a hacer alegaciones. Hacerlo desde ahora, cuando no existe hueco procesal para que el ministro actúe, tiene la ventaja de apuntarse la medalla después, caso de que se concrete la salida humanitaria. Frei quiere ponerse la medalla; Aznar, también.
Es interesante saber cómo terminó el caso Thom. La defensa retiró todos sus recursos pendientes. En 1995, el entonces ministro, a quien llegó la decisión, resolvió tras un examen médico que Thom no podría resistir un viaje en avión a EE UU. El ministro decidió rechazar la extradición por resultar cruel para el acusado.
La defensa de Pinochet se sabe el asunto. He aquí un dato: la abogada de la Fiscalía Pública en el caso Thom, que defendió que no era posible paralizar la extradición, fue nada menos que Clare Montgomery. Es una de las estrellas que trabaja en el equipo que ahora defiende a Pinochet. Paradojas.
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