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Pinochet: "Me siento atrapado en Londres"
Empresarios, militares y políticos chilenos rinden homenaje al ex dictador en el Reino Unido LOURDES GÓMEZ / ISABEL FERRER Para uno de ellos tenía reservada una sorpresa. Le entregó una nota personal que debe ser leída el próximo martes en el Senado chileno. Presentada a la vez como una reflexión íntima y manuscrita sobre sus últimos años de gobierno y un gesto de reconciliación con su pueblo, la misiva constituyó el presente más destacado de cuantos fueron intercambiados ayer en casa de Pinochet, en la lujosa urbanización de Wenttworth, en las afueras de Londres. Pinochet, de 83 años, acompañado por su esposa Lucía, y siempre bajo la atenta mirada de sus asesores, presentaba buen aspecto, aunque estaba algo afónico. Un contratiempo vocal que no le impidió atender solícito a sus numerosas visitas.
Uno de los primeros en honrarle fue el empresario chileno Hernán Guilloff, vicepresidente de la Fundación Pinochet, que le agradeció todo lo que ha hecho por su país. Walter Riesco, presidente de la Confederación de la Producción y Comercio de Chile, tuvo también palabras de gratitud por lo que el ex dictador "le dio a su pueblo". Jorge Ulloz, diputado del partido de derecha Unión Democrática Independiente, habló en términos similares, y le emocionó casi hasta las lágrimas con un regalo inesperado. Llevaba el osito de peluche que le había dado una niña chilena para confortarle en su confinamiento británico. Mario Ríos, vicepresidente del Senado chileno y miembro del partido de Renovación Nacional, le aseguró a su vez que le echan de menos y esperan que regrese pronto a su verdadero hogar. Su proceso de extradición a España comenzará el próximo día 27 en un tribunal de Londres.
También estuvieron presentes los senadores Francisco Part y Evelyn Matthei y el presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Hernán Hochchild.
Aconsejado por sus asesores, Pinochet se retiró a sus aposentos después de que los visitantes, verdaderos peregrinos en este caso, le hubieran agasajado. Hubo un momento en que pareció que iba a hablar, o por lo menos hacer unas pequeñas declaraciones, pero sus ayudantes le convencieron para que descansara. Preocupados por su salud, el general Juan Emilio Alegre y el brigadier general Carlos Molina Johnson ya habían hablado con él por la mañana.
El acto de recuerdo del golpe y homenaje a su protagonista no se prolongó demasiado, pero el hecho de que Pinochet permitiera la entrada de la televisión le dio una relevancia especial. Por un lado, estuvo atento con sus seguidores y partidarios, a los que considera la representación del mejor y verdadero Chile. Como tanto su hijo menor, Marco Antonio, como sus médicos aseguran que su salud es muy delicada y "podría incluso morir si no regresa pronto a Chile", tampoco quiso dar la sensación de que tenía excesivas fuerzas. El ex dictador ha sido sometido durante su arresto domiciliario en Londres a varios chequeos médicos, ya que tiene problemas de diabetes, arritmia cardiaca y artrosis.
Cuando llevaba ya unos diez minutos siendo filmado se le aconsejó que descansara. Su esposa no dio muestras de contrariar a los consejeros y le acompañó. La nutrida delegación de viajeros chilenos presentó sus óbolos y leyó sus notas de apoyo y admiración en 20 minutos.
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