Publicado el Miércoles 22 septiembre 1999 en EL PAÍS DIGITAL
Matutes no se da por enterado de la negativa chilena a hablar con él

Chile ignora la entrevista que pidió entre los dos ministros de Exteriores

JOSÉ MIGUEL LARRAYA, ENVIADO ESPECIAL
Nueva York
El ministro chileno de Asuntos Exteriores, Juan Gabriel Valdés, dará hoy plantón a su homólogo español y, salvo un inesperado cambio de última hora, no acudirá a la entrevista que su embajada en Naciones Unidas había solicitado. Matutes, que no desea alimentar la polémica sobre el caso Pinochet, dijo ayer que no había recibido noticia de que se haya cancelado la cita, por lo que no se da oficialmente por enterado de la decisión chilena de suspender la reunión.

Con un seco "la entrevista no está programada" una portavoz de la cancillería chilena negó ayer que Valdés y Matutes vayan a reunirse hoy en Nueva York, como estaba previsto.

La portavoz chilena se limitó a negar la posibilidad de un encuentro bilateral, sin confirmar ni desmentir la evidencia de que fue la embajada chilena ante la ONU la que pidió la entrevista, el pasado 30 de agosto, a través de una nota verbal; es decir, mediante un escrito.

Las reglas de la cortesía diplomática aconsejan anular las citas por el mismo procedimiento por el que se conciertan, pero no parece que ello vaya a producirse.

El ministro español, en una breves declaraciones, volvió a reiterar ayer la posición del Gobierno español en el caso Pinochet, intentando quitar hierro al previsible plantón chileno. "Estamos siempre dispuestos a dialogar, y más con un país amigo", afirmó.

La estrategia diplomática española parece encaminada, a partir de este momento, a restringir al máximo los comentarios sobre el caso Pinochet para no alimentar una polémica que, en su opinión, no beneficia a nadie.

Aunque el caso Pinochet eclipse el habitual maratón diplomático de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas -se conciertan múltiples entrevistas bilaterales y multilaterales todos los días- ayer fue el día de la intervención de España ante el pleno. Y Matutes, al contrario que el príncipe de Lampedusa, quien recomendaba cambiar algo para que todo siguiese igual, pidió una profunda reforma de la organización con el objetivo de que pueda cumplir la misión para la que fue fundada.

En su discurso, apuntó al corazón del poder de la ONU -el Consejo de Seguridad- cuya reforma es esencial, dijo, para proceder al resto de los cambios.

El ministro español propuso tres objetivos fundamentales en esa reforma del consejo: mayor trasparencia en los métodos de trabajo; mayor eficacia, limitando el ejercicio del derecho de veto de las potencias ganadoras de la Segunda Guerra Mundial; y mayor democratización, ampliando el número de miembros no permanentes de todos los grupos regionales, ya que no existe consenso para incrementar el número de miembros permanentes.

Guardias civiles a Timor

Antes de hablar ante el pleno, Matutes se reunió con el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, con quien pasó revista a la situación internacional y, en concreto, al despliegue de la fuerza de paz en Timor Oriental.

El jefe de la diplomacia española se hizo eco ante los periodistas de la preocupación que existe en la ONU por la posible resistencia de los paramilitares indonesios al despliegue de las tropas internacionales. Matutes agregó que España, en una segunda fase de la operación, podría contribuir con el envío de guardias civiles a las tareas de mantenimiento del orden público.

Ante la Asamblea General, Matutes resaltó la participación de España en las misiones de la ONU y criticó a Estados Unidos, sin citarlo, al calificar de "inaceptables" los atrasos de algunos países en el pago de sus contribuciones, lo que pone en peligro el funcionamiento de la organización cuando además se le exige que realice tareas más complejas.

El ministro aseguró que España ha duplicado este año el número de efectivos que aporta a operaciones de mantenimiento de la paz, unos 245, sin contar los despliegues en Bosnia y en Kosovo, que suman casi 3.000 soldados.

También dijo que se ha alcanzado un acuerdo con la ONU para poner a su disposición unas Fuerzas de Despliegue Rápido que intervendrían como avanzadilla en situaciones de crisis.

Matutes dio también un apoyo explícito a los esfuerzos que está realizando la ONU en el Sáhara Occidental para sacar adelante el plan de arreglo diseñado por el secretario general y afirmó que el referéndum de autodeterminación debe celebrarse sin más retrasos, para lo cual es necesario que las partes muestren una actitud más constructiva.

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