INTERNACIONAL
Sábado, 5 de agosto de 2000
EL MUNDO periodico

El cementerio marino de Pinochet

Una carta anónima de un coronel revela cómo eran lanzados al Pacífico cientos de detenidos durante la dictadura

ALFONSO ROJO. Enviado especial

SANTIAGO DE CHILE.- Los cuerpos de las 3.197 personas que desaparecieron en Chile durante el mandato del general Augusto Pinochet nunca serán encontrados. Todo indica que la mayor parte de los asesinados en el fragor del golpe militar de 1973 acabaron en el mar y que sus cadáveres han sido pasto de los peces.

La cifra de víctimas de la dictadura chilena es relativamente pequeña si se compara con el acongojante número de muertos que dejó en el camino el régimen militar argentino, pero no hay duda de que la represión que siguió al derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende fue letalmente eficaz. Un sombrío ejemplo de eficiencia es la denominada caravana de la muerte. Con ese nombre se conoce a una comitiva, supuestamente dirigida por el general Sergio Arellano Stark, que en octubre de 1973, un mes después del golpe, recorrió el país «acelerando el procesamiento» de significados militantes izquierdistas.

La caravana, que se desplazaba en helicóptero y contaba con «poderes superiores», sacó de la cárcel a 75 personas, de las que nunca se ha vuelto a tener noticias. El ignorado destino de 19 de ellos, de los que supuestamente era último responsable el general Pinochet, es lo que ha empujado a la Corte Suprema a desaforar al ex dictador, abriendo la vía para que pueda ser juzgado.

Carta polémica

Los testimonios son muy confusos, pero en más de una ocasión ha trascendido que los presos, una vez ejecutados, fueron cargados en helicópteros, transportados mar adentro y arrojados en el Pacífico.

Aunque el presidente Ricardo Lagos se ha apresurado a subrayar que la carta es excesivamente vaga e imprecisa para ser tomada en cuenta, ha despertado cierta polémica la misiva entregada en el Palacio de la Moneda por el pastor evangélico Enrique Vilches, en la que un anónimo coronel retirado asegura que más de 500 detenidos fueron tirados a las olas.

Pese a que se aclara que el coronel perteneció a la Fuerza Aérea, no se facilita su nombre. Tampoco se dan datos concretos que permitan determinar los nombres de los fallecidos o los de los perpetradores del crimen.

La novedad de la carta de Vilches es que llega a las pocas semanas de la entrada en vigor de la norma que garantiza el anonimato a cualquiera que facilite información sobre los detenidos desaparecidos en la dictadura militar. También que aparece cuando los 20 magistrados de la Corte Suprema se aprestan a anunciar oficialmente, el próximo martes, el desafuero de Pinochet.

Enrique Vilches, el pastor metodista, aclara que el texto es el resultado de sus conversaciones con un antiguo coronel. La carta tiene cuatro hojas y es muy general, aunque acusa a los servicios de seguridad de Pinochet de haber alquilado barcos mercantes para trasladar a alta mar los cadáveres de centenares de izquierdistas. También, como prueba de la efectividad de los militares, se dice que inyectaron sustancias químicas en los restos para retrasar su descomposición y que lastraban los cuerpos con barras de plomo para facilitar su hundimiento.

Destino de las víctimas

«La información no incluye datos que permitan llegar a una conclusión seria sobre el destino de las víctimas», puntualiza el comunicado oficial, emitido por el Palacio de la Moneda. Hay quien señala su extrañeza e incredulidad ante algo tan inusual como que los servicios de seguridad optaran por alquilar buques mercantes, cuando tenían a su disposición los navíos de la Armada.

El pastor Vilches es una figura conocida entre el público chileno, al que predica a través de su propio programa de radio. Dice que decidió presentar la carta, porque le «enfermó» escuchar la confesión de su amigo coronel.

El secretario de la Corte Suprema, Carlos Meneses, confirmó ayer que el próximo martes se dará a conocer el fallo en el que se retira la inmunidad parlamentaria al general Pinochet. Aunque no hay duda alguna sobre el desafuero, ciertas discrepancias entre los magistrados y el deseo de todos ellos de reflejar por escrito su particular opinión han retrasado el anuncio.

Marco Antonio, el hijo menor de Pinochet, reiteró ayer que su padre no se escudará en su deteriorada salud, y que ha optado por acudir a los tribunales y defender su actuación para que su nombre «pase limpio a los libros de Historia».




© Copyright DIARIO EL MUNDO - www.el-mundo.es
Recopilación de: Juan Ángel Conca