Publicado en El País el Martes 8 agosto 2000
Una semana de digestión para el desafuero
ERNESTO EKAIZER
Madrid
Los 20 magistrados de la Corte Suprema de Justicia de Chile firmarán en la mañana de hoy (tarde hora española) el histórico desafuero del general Augusto Pinochet. A continuación, se hará público su contenido: un texto largo, con los indicios procesales que han llevado a la mayoría del tribunal a votar por la anulación del fuero parlamentario del senador vitalicio para que pueda ser sometido a proceso por parte del juez Juan Guzmán. Fue éste quien solicitó, a petición de los abogados querellantes, el desafuero de Pinochet por las sospechas fundadas de que el ex dictador ordenó la llamada caravana de la muerte en octubre de 1973, una comitiva que asesinó a 72 detenidos, de los cuales 19 cuerpos jamás aparecieron, en el Norte y Sur de Chile.
En Chile y en el mundo, la noticia del desafuero ya es un hecho. Los magistrados votaron el desafuero el 1 de agosto. Sin embargo, no ha habido ni una sola confirmación oficial. Ni del resultado ni de los votos favorables y contrarios al desafuero. Pero todo el mundo en Chile sabe lo que tiene que saber: que Pinochet ha sido desaforado. Un desafuero que sólo será oficial hoy.
El presidente de la Corte Suprema, Hernán Álvarez, vaticinó antes de la votación que el fallo sería dado a conocer inmediatamente sólo en el caso de que se alcanzara una mayoría holgada. El día 1, tras la votación, los magistrados huyeron de la Corte Suprema, tras afirmar oficialmente que el pleno había terminado "en acuerdo", esto es, que había dejado pendiente el fallo. La idea, pues, era que, como había advertido Álvarez, el pleno se había partido en dos y que el desafuero había triunfado por una mínima cantidad de votos.
Pero ni la una, ni, al parecer, la otra. Los magistrados votaron y eso quedó reflejado en el acta. La idea de que el fallo había sido ajustado fue alimentada por el propio Álvarez, quien en los días siguientes a la votación insistió varias veces en que el voto, al no estar firmado, todavía se podía cambiar.
Ciertos magistrados recuerdan que este tipo de cambios tuvo alguna vez lugar, pero de esto ha pasado ya mucho tiempo y ha sido excepcional en la Corte Suprema chilena. La insistencia de Álvarez en la posibilidad de una modificación de votos comenzó a ser interpretada, en círculos jurídicos chilenos, como un deseo de que el resultado de la votación del 1 de agosto sufriera algunos cambios. ¿En qué sentido? ¿Acaso para modificar el resultado, esto es, para pasar del desafuero al mantenimiento del fuero de Pinochet? No. Nada de eso. Al parecer lo que se deseaba era que el resultado no fuera tan demoledor para Pinochet.
Todas las fuentes creen que el resultado de votación del martes 1 de agosto fue de 14 votos a favor del desafuero y seis en contra. Esto no es seguro. Pero, por ejemplo, uno de los votos en contra del desafuero que se da por seguro es, precisamente, el del presidente de la Corte Suprema. Hernán Álvarez ya votó, con la minoría, el 25 de julio, a favor de los exámenes médicos propuestos por la defensa de Pinochet. Por tanto, quien insistía todos estos días en que el sentido del voto se podía cambiar sería nada menos que uno de los que votaba, según se podrá confirmar hoy, por el mantenimiento del fuero de Pinochet. Es decir, el presidente, Hernán Álvarez.
Quizá por ello, dos magistrados, partidarios del desafuero, como son los casos de José Benquis y Marcos Libedinsky, consideraron necesario frenar a Álvarez, al afirmar públicamente, a finales de la semana pasada, que lo que se ha votado en el pleno del día 1 consta en acta y que eso no es susceptible de ser modificado.
Aparte de despejar si el resultado ha sido el barajado inicialmente, de 11 a favor del desafuero y nueve en contra, o el de 14 a favor del desafuero y seis en contra, hay otro punto importante. ¿Pedirá -en el sentido de dar una orden- la Corte Suprema de Justicia al juez Guzmán que someta a Pinochet a un examen médico para conocer su estado de salud? La Corte de Apelaciones de Santiago decidió que ello debía quedar en manos del juez instructor, Juan Guzmán. Pero si el fallo es holgado, quizá la Corte se permita dar el lujo de recomendar esos exámenes.
Todos los estamentos han podido en Chile comenzar a digerir el desafuero en estos siete días. El problema es que para Pinochet y sus amigos es, sencillamente, un fallo indigerible. Aunque conocido el desafuero, hoy volverá a ser noticia fresca, noticia oficial.