Publicado por el diario LA TERCERA el 9 de agosto de 2000

La Moneda busca un diseño para cerrar el Caso Pinochet
Gobierno celebra con cautela

El Ejecutivo se manejó con extremo cuidado para transmitir con sigilo su posición favorable al desafuero seguido de exámenes médicos. Ahora, reconoce que se abre un "escenario complejo" y trabaja para tratar de bajarle el perfil al caso.



El Presidente Ricardo Lagos buscó hoy que su agenda reflejara normalidad. Por la mañana asistió a una exposición sobre Pablo Neruda en la Casa Central de la Universidad de Chile, y luego se trasladó a pie hasta La Moneda.

(Foto: COPESA)

Los escenarios posibles
La Moneda mira con preocupación la forma en que pueda desarrollarse el tema Pinochet en el futuro inmediato. "Hubo un error de apreciación, no sólo en el gobierno, sino también en el Ejército. Desvalorizamos los pasos y la actitud que pueda dar el general Pinochet en todo esto y a fin de cuentas, en estos momentos, quien dirige la orquesta es él y el ministro Guzmán. Todos los escenarios que se puedan prefijar y todas las operaciones que se puedan montar para tratar de influir en un sentido u otro se van al tacho de la basura si Pinochet se niega a hacerse los exámenes médicos", recalcaron las fuentes de gobierno.

La visión del gobierno es que Pinochet no está dispuesto a salir de la política humillado y que persistirá en defenderse en los tribunales. Toda la atención se vuelca entonces hacia Pinochet y la actitud que asumirá ahora el ministro Guzmán. En el gobierno recalcan que la Suprema no necesitaba reiterar en su fallo el hecho de que está obligado a practicar exámenes para establecer el estado de salud mental del senador vitalicio de acuerdo con el artículo 349 del Código de Procedimiento Penal. Pero la misma norma deja al arbitrio del juez el momento en que pide estos análisis, ya sea antes o después de someterlo a proceso.

El temor de La Moneda es que Guzmán mantenga la misma actitud que ha tenido con el resto de los procesados en el caso: es decir, interrogarlos, someterlos a proceso y después pedir exámenes. De hecho, el ministro recién solicitó hace tres meses al Instituto Médico Legal hacer las pericias al general Sergio Arellano Stark, quien está con arresto domiciliario hace más de un año.

Según fuentes del CDE, el hecho de que la Corte Suprema no se pronunciara sobre los exámenes médicos, tal como lo "esperaba" el gobierno, fue precisamente una señal directa de independencia y de respaldo hacia la labor del ministro Guzmán.

Con satisfacción y mucha cautela recibió el Gobierno el desafuero del senador vitalicio Augusto Pinochet . Desde un principio La Moneda movió todos sus canales de comunicación con la Corte Suprema para dejar en claro su posición favorable a la medida. De ahí, la alegría. Pero fuentes de gobierno reconocen que el fallo abre "escenarios complejos". De ahí, la preocupación.

La primera señal de inquietud surgió antes que se dictara la resolución. La Moneda recibió informaciones de que el fallo no incluía instrucciones de proceder de inmediato a realizar exámenes médicos. Pese a que ese tema lo despejó anoche el juez Juan Guzmán, al anunciar que pedirá el chequeo de salud, no se despejaron las aprensiones en el oficialismo.

"Hubo un error de apreciación, no sólo en el gobierno sino también en el Ejército. Desvalorizamos los pasos y la actitud del general (R) en todo esto y, a fin de cuentas, quien dirige la orquesta es él y Guzmán. Todos los escenarios y las operaciones que se puedan prefijar corren el riesgo de irse al tacho de basura si Pinochet se niega a hacerse los exámenes médicos", recalcaron fuentes de gobierno.

Ahora, La Moneda ya fijó la línea de tratar de bajarle el perfil al caso. La idea es insistir en que las preocupaciones de los chilenos van por otro lado, y que las elites políticas y empresariales de la derecha están sobrestimando la importancia del problema.

En esa línea estuvieron las declaraciones del presidente Ricardo Lagos, a quien se le otorgó la vocería exclusiva del tema. En La Moneda, aseguran que los comentarios realizados a la prensa por las ministras de Educación, Mariana Aylwin, y de Mideplan, Alejandra Krauss, constituyeron una "fea salida de libreto".

Esa cautela está en sintonía con el accionar gubernamental respecto de los jueces a lo largo del proceso, ya que los contactos se realizaron con especial cuidado. Fuentes de La Moneda aseguraron que el flujo de información desde y hacia el Palacio de los Tribunales fue "bastante irregular", a veces intenso, otras esporádico, empleando para ello diversos canales, todos informales.

"Hubo que hacer uso de personas, incluso familiares de miembros de la Corte Suprema. Nunca se designó oficialmente a nadie", afirmó un funcionario de gobierno. Entre los operadores, se mencionó al subsecretario del Interior, Jorge Burgos, dueño de sólidos contactos desde que se desempeñó como jefe jurídico del Ministerio del Interior en el gobierno de Patricio Aylwin. Consultado por La Tercera, Burgos señaló que no intercambió mensajes con los jueces.

Lo que está fuera de duda es que, a nivel de gabinete, el tema quedó en manos de los ministros Alvaro García, José Miguel Insulza y José Antonio Gómez, y de los equipos asesores y jurídicos de las carteras Secretaria General de la Presidencia, Interior y Justicia.

En este último ministerio un equipo de tres especialistas eran los encargados de preparar informes sobre los escenarios posibles para cada una de las etapas, tarea en la que también colaboró el Consejo de Defensa del Estado. Pero La Moneda desechó conformar un comité de crisis formal para seguir el proceso del desafuero.

Como pocas veces antes, los operadores tenían "la cancha rayada de antemano", recalca uno de los ministros del área política. "Había que actuar con total correspondencia entre lo que decía Lagos en el sentido de que había que dejar actuar a los tribunales de justicia en paz", aseveró. "Era impensable montar un lobby directo con los supremos. Todo se sabe al final, más aún cuando los ojos de un sector de la oposición esperaban sorprender al gobierno presionando a los supremos".

Por lo mismo, aseguran en el Ejecutivo, la operación política realizada por el gobierno debió acelerar el paso y frenarse de acuerdo a las circunstancias.

De hecho, afirman en La Moneda, en la reunión el Comité Político del lunes, a horas de que se conociera el fallo, la mayor parte del tiempo lo ocupó el análisis de la visita del presidente electo de México, Vicente Fox -quien se iba ese mismo día- y el problema del desempleo. Sólo al final trataron la difusión del texto de la Corte Suprema.

Para entonces, el gobierno aún no sabía si los supremos recomendarían expresamente al ministro Guzmán el realizar los exámenes a Pinochet de inmediato.

Bajo la tutela directa del ministro de Justicia, José Antonio Gómez, tres funcionarios de esa cartera junto a un grupo de abogados del Consejo de Defensa del Estado, exploraron dos posibles salidas jurídicas, que terminaron desechadas.

"Lo único que se acordó fue que el gobierno haría una declaración única que sería leída por el ministro Huepe", indicó una fuente de Gobierno.


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