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Por su parte, Pinochet recibió en la tarde del miércoles en su residencia a la plana mayor de los dirigentes opositores de derecha. Durante la conversación, Pinochet les informó de que prepara una nueva «carta a los chilenos», similar a las dos anteriores que escribió en Londres, donde permaneció bajo arresto durante 503 días y logró evitar la extradición a España solicitada por juez Baltasar Garzón.
«LAVAR» SU IMAGEN
El manifiesto del ahora ex senador vitalicio apuntará, en lo esencial, a destacar su
inocencia en los crímenes que le imputan, el contexto histórico en que se produjo el
golpe de Estado de 1973 que derrocó al socialista Salvador Allende y, sobre todo, a
realzar «la obra» del régimen militar que condujo con mano férrea durante 17 años.
Este intento por «lavar» su imagen chocará, sin embargo, con la mayoritaria percepción
ciudadana acerca de las violaciones a los derechos humanos que se cometieron en la
dictadura. Una encuesta del prestigioso Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea
(CERC), difundida ayer, mostró que el 67 por ciento de los chilenos es partidario de que
se investiguen los crímenes de la dictadura y sobre todo lo sucedido con los más de mil
detenidos desaparecidos. El sondeo, que se realizó una semana antes de la sentencia
judicial del martes, constató que el 52 por ciento de los encuestados consideraban que el
desafuero de Pinochet debía confirmarse.
«NUNCA DISPUSE UN CRIMEN»
«Nunca dispuse ningún crimen. Fuí duro, eso sí, porque se trataba de detener
una guerra civil», dijo Pinochet a los más de 60 parlamentarios y dirigentes
derechistas. Entre los máximos dirigentes de Renovación Nacional y la Unión Demócrata
Independiente, sin embargo, no estuvo el ex candidato presidencial Joaquín Lavín, quien
se habría negado a visitar a Pinochet en un renovado intento por distanciarse de éste y
evitar que perjudique su recién lanzada campaña para ser alcalde de Santiago.
En el círculo cercano de asesores del ex jefe del Ejército preparan una estrategia informativa que saque del ostracismo en que ha vivido Pinochet desde que regresó a Chile, el 3 de marzo. El silencio y distancia en que se mantuvo, a la espera de las resoluciones judiciales sobre su inmunidad parlamenteria, no rindió ningún beneficio al ex dictador, según evalúan sus asesores. Por el contrario, dicen, ofreció un espacio para «demoler» la imagen de Pinochet y «la obra de su gobierno». Llegó la hora de retomar la ofensiva, decidieron.
ENTREVISTA TELEVISIVA
Junto a la nueva «carta a los chilenos», Pinochet dará una entrevista
televisiva en los próximos días y sus asesores preparan su participación en un acto
público el próximo 23 de agosto, fecha en que asumió la jefatura del Ejército en 1973.
«Al Gobierno (del presidente socialdemócrata Ricardo Lagos) no le saldrá gratis esto», dicen en la derecha, donde están convencidos de que la contundente sentencia que arrebató la inmunidad de Pinochet es resultado de «las presiones e interferencias» gubernamentales al poder judicial. Pinochet contará además con el apoyo de los parlamentarios opositores. Estos lograron que el Senado haga una sesión especial el próximo miércoles 16, para debatir sobre «el contexto histórico» en que se produjo la violencia política en Chile y que explicaría el golpe de Estado que derrocó a Allende. Los convocantes fueron los partidos de Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente, que apoyaron al régimen de Pinochet (1973-1990).
INTERROGATORIO DEL GENERAL
En el plano judicial, el abogado defensor de Pinochet, Pablo Rodríguez Grez,
dijo que su defendido está dispuesto a ser interrogado por el juez Juan Guzmán, trámite
que el magistrado hará personalmente, tal vez en unos diez días más, una vez que reciba
el expediente de la Corte Suprema. El jurista reiteró que su defendido se resistirá a
ser sometido a exámenes médicos, ya que prefiere afrontar el juicio y probar su
inocencia.
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