El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón afirmó ayer que el proceso contra Agusto Pinochet en España no está cerrado, independientemente del proceso que se siga en Chile contra el ex gobernante militar, ya que todavía hay denuncias pendientes contra el ex dictador en España.
En sus primeras declaraciones, tras conocerse el fallo de la Corte de Chile, Garzón aseguró en una rueda de prensa en San José que «sigo teniendo jurisdicción» contra Pinochet, por los delitos de genocidio, terrorismo y tortura.
El juez insistió en que no puede referirse al proceso que se le sigue en Chile a Pinochet, por ser un caso que no tiene a su cargo, pero indicó que lo importante «es lo que se ha conseguido, aplicar la ley a todos los ciudadanos». «Todos somos iguales ante la ley», declaró Garzón quien asiste en Costa Rica a la clausura del XVIII Curso Interamericano de Derechos Humanos.
«A pesar de todas las dificultades en el camino el engranaje ha funcionado», aseguró el magistrado. «Pero para que en el futuro el brazo de la Justicia sea más efectivo, los Gobiernos internacionales deben tomar conciencia de la necesidad de aprobar el estatuto de la Tribunal Penal Internaciona», que actualmente se estudia en la ONU, añadió Garzón.
Durante su estancia en Costa Rica. Garzón ha sido el blanco de fuertes críticas de representantes del Gobierno chileno. El embajador Guillermo Yungue pidió públicamente al magistrado de la Audiencia Nacional que reconociera «su error» porque al iniciar un proceso de extradición desde Europa había desacreditado al sistema jurídico chileno.
«Con todo respeto, al declarar eso, el señor embajador desconoce el derecho español y lo que es más grave, desconoce la historia», le contestó Garzón.
El magistrado se encuentra en San José acompañado por su esposa y una hija.
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