INTERNACIONAL
Martes, 6 de junio de 2000
EL MUNDO periodico

Chile empieza a pasar página

La mayoría del país recibió con tranquilidad e indiferencia el fallo judicial

CLAUDIO BETSATEL. Especial para EL MUNDO

SANTIAGO.- Chile comienza a dar vuelta a la página de uno de los períodos más oscuros y cruentos en su reciente historia republicana. Aunque miembros de la derecha conservadora denunciaron un «golpe de Estado judicial» y los familiares de víctimas de violaciones de derechos humanos celebraron con júbilo en las calles el fallo de desafuero, ayer el país permanecía en calma.

Pese al descontento y la tensión que el dictamen ha generado en el estamento militar para el cual el general retirado sigue siendo una figura con ribetes casi sagrados, la gran mayoría del país se mostraba más preocupada por el bajo rendimiento de la selección nacional de fútbol, los miles de damnificados por violentos temporales en las frías regiones meridionales y las anunciadas alzas en los precios de los combustibles.

La tranquilidad ciudadana ante un dictamen que hace sólo un par de años hubiera resultado inconcebible, ha sido atribuida por analistas locales al hecho de que fue filtrado con gran antelación, lo que habría facilitado su socialización.

Además, existe una percepción extendida de que el mandatario socialista Ricardo Lagos, quien asumió como presidente en marzo, posee el carisma y la autoridad suficiente para contener la inquietud al interior de la oficialidad castrense, a diferencia de lo que ocurrió con las dos administraciones de centroizquierda que gobernaron previamente Chile desde 1990.

«No veo al ejército haciendo nada grave, nada que amenace la estabilidad de Chile. El presidente Ricardo Lagos ha dejado claro que las Fuerzas Armadas están con él», dijo el analista político Ricardo Israel.

El propio presidente Lagos se encargó de bajar el perfil de las declaraciones gubernamentales en el caso Pinochet. Durante una visita a la ciudad de Valdivia (840 kilómetros al sur de Santiago), una de las localidades más afectadas por temporales e inundaciones invernales en los últimos días, el mandatario señaló significativamente ante la prensa el paisaje que lo rodeaba, afirmando que «éste es el país real». «Quisiera decir simplemente que es un fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago, y el Gobierno respeta y no comenta los fallos del poder judicial, es todo lo que tengo que decir», agregó escuetamente Lagos.

Mientras el dirigente empresarial Walter Riesco afirmaba, tras conocer el fallo, que había que «dar vuelta la página» en el caso Pinochet, la alegría en las organizaciones de familiares de víctimas de violaciones a los derechos humanos era indisimulable. «Lo hemos logrado», dijo exultante Viviana Díaz, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. «Los antecedentes son demasiado contundentes», agregó Díaz. «Nuestros familiares quedaron en la más completa indefensión y hoy, después de 26 años, se empieza a hacer justicia para ellos».

Por su parte, los sectores de derecha, que pese a su inserción en el sistema democrático parlamentario aún practican una contradictoria fidelidad al régimen dictatorial de Pinochet, parecen apostar ahora a una intervención de la Corte Suprema que revierta el fallo del tribunal de alzada.




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