Muere el hombre más temido de la Policía secreta de Pinochet

17 junio 2000

El director de la temida Central Nacional de Informaciones y miembro de la Junta Militar chilena, general Humberto Gordon, murió ayer producto de un fulminante infarto de miocardio. De 72 años, estaba con arresto domiciliario procesado por complicidad en el homicidio del dirigente sindical Tucapel Jiménez, hecho que conmovió a la opinión pública en 1982.

Gordon fue hasta sus últimos días uno de los hombres más cercanos al dictador Augusto Pînochet. Entre los años 1980 y 1986 estuvo a la cabeza de la Central Nacional de Informaciones (CNI), Policía secreta de Pinochet y que sembró el pánico entre los disidentes políticos de la época.

En mayo pasado, Gordon y otros tres militares fueron sometidos a proceso por el homicidio en 1986 de cuatro opositores al régimen de Pinochet, horas después de que el dictador sufriera un atentado.

En este caso, Gordon fue procesado como autor en la muerte de cuatro profesionales, hecho que fue considerado como venganza por el atentado frustrado en contra de Pinochet el 7 de septiembre de 1986.

A pesar de los contundentes antecedentes en contra de Gordon que obran en poder del juez que investiga esta causa, Sergio Muñoz, al morir antes de haber terminado el proceso, el temido jefe de la CNI pasa a quedar como inocente de todos los cargos, según la legislación chilena.

No obstante, Gordon murió un día antes de entregar documentos que habrían demostrado que no era culpable de los delitos por los que estaba siendo procesado. Según su abogado, «él me había citado a una reunión en su casa para entregarme documentación que confirmaba su total inocencia y la de sus subalternos».

Pinochet, en el velatorio

El ex presidente chileno Augusto Pinochet apareció ayer en el velatorio del general Gordon, uno de sus más leales colaboradores durante el régimen militar. Pinochet, de 84 años, llegó a la Iglesia de la Vicaría Castrense, en el municipio santiaguino de Providencia, acompañado de sus hijos Lucía y Marco Antonio, y rodeado de guardaespaldas.

El senador vitalicio, despojado la semana pasada de su inmunidad parlamentaria por la Corte de Apelaciones de Santiago, cruzó unas pocas frases con la viuda del fallecido, Maruja Maturana, y con el general retirado Rafael Villarroel. A este último le dijo: «Me siento mal, unos antes y otros después».

Mientras tanto, Fernando Uribe-Etxeverría, abogado defensor de Gordon, anunció que entregará al juez Muñoz algunos documentos de su cliente que demostrarán «de manera categórica y absoluta» su inocencia y la de la CNI en el asesinato de Tucapel Jiménez. AGENCIAS. SANTIAGO



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