Publicado el 22 de junio de 2000 en LA TERCERA

Parlamentarios de la DC en la Cámara y el Senado se abstuvieron de dar su apoyo a la iniciativa
Congreso aprueba proyecto sobre mesa de diálogo sin unanimidad

Democratacristianos que negaron sus votos podrían pasar al tribunal de disciplina de la colectividad. El proyecto ahora pasa a manos del Presidente Lagos para su promulgación y posterior publicación en el Diario Oficial.

Macarena Lescornez

Lo que conversó Lagos con la directiva AFDD
Más de lo previsto se demoró la reunión que ayer sostuvieron el Presidente Ricardo Lagos con representantes de la Agrupación de Familiares Detenidos Desaparecidos (AFDD). Tan evidente fue la prolongación del encuentro, que la ministra de Educación, Mariana Aylwin, se vio obligada a esperar en la antesala del despacho presidencial y presionó en más de una ocasión al jefe de gabinete del Mandatario para que se concretara la cita que tenía agendada con Lagos.

Y es que la reunión de Lagos con las representantes de la agrupación, encabezadas por Viviana Díaz y Mireya García, fue "dura" y "cruda" -según comentaron algunos de los participantes-, aunque terminó con el acuerdo de efectuar una futura reunión de trabajo -que aún no está fechada- para analizar en profundidad los resultados de la mesa de diálogo y el alcance del proyecto de ley para buscar a los desaparecidos, que ayer aprobó el Congreso.

El encuentro se inició con la exposición de los integrantes de la AFDD. Según algunos asistentes, hubo momentos de gran emotividad, cuando explicaron que no podían renunciar a que se hiciera justicia en el caso de sus familiares. Los argumentos, sin embargo, se toparon con la posición del Presidente, quien mantuvo inalterable su apoyo al acuerdo de la mesa.

Posteriormente, le hicieron ver a Lagos la molestia de la familia de la fallecida presidenta del organismo, Sola Sierra, por lo que catalogaron una "mala utilización de su figura" cuando Lagos la nombró al recibir el acuerdo de la mesa. Ese fue el momento más tenso, pues le explicaron al Presidente que "se hizo aparecer a Sola Sierra como apoyando el mecanismo de la mesa, lo que no era verdad". Lagos les respondió que esa no había sido su intención.

Además, le señalaron al Mandatario su disconformidad por lo que catalogaron una "campaña comunicacional" para hacer ver a los familiares como un grupo intransigente, por sobre las Iglesias, los partidos y las Fuerzas Armadas. Y en ese sentido agregaron que "el tiempo nos dará la razón. Tenemos una experiencia de 25 años de lucha, sin resultados concretos".

Donde sí concordaron fue en que la detención del general (R) Pinochet en Londres había abierto el camino para hacer justicia en casos de derechos humanos. Y tal como se estableció en La Moneda, acordaron seguir tratando el tema de los desaparecidos, a través de un canal abierto desde Palacio.

En sólo 34 horas de tramitación, el Congreso aprobó ayer sin modificaciones el proyecto de ley que resguardará la identidad de las personas que entreguen información útil sobre el paradero de los cuerpos de los detenidos desaparecidos durante el régimen militar. De esta manera, y en siete días, el acuerdo de la mesa de diálogo, que da un plazo de seis meses a las Fuerzas Armadas y de Orden para recabar antecedentes, tendrá el marco jurídico que necesitaba.

La especial diligencia de ambas cámaras fue agradecida especialmente por el ministro secretario general de la Presidencia, Alvaro García, luego de la votación del Senado a las 20.38 horas de ayer, y cuando quedaban en la silenciosa sala de la Cámara Alta sólo 10 parlamentarios.

Sin embargo, la tranquilidad de los minutos finales del debate contrastó fuertemente con la tensión vivida durante la jornada, cuando se registraron incidentes en las tribunas de ambas cámaras por parte de familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. Pero, a pesar de las continuas protestas que implicaron el desalojo de las tribunas, los manifestantes no pudieron impedir que 104 diputados y 43 senadores aprobaran la nueva norma.

Sin embargo, contra la unanimidad de la iniciativa que quedó lista para ser promulgada por el Presidente Ricardo Lagos, jugó la abstención de legisladores de la DC: los diputados Gabriel Ascencio, María Rozas y Jaime Jiménez -además del diputado Jorge Soria (ex PPD)-, y el senador Jorge Lavandero. La posición de los diputados provocó tensión al interior de la DC.

ACCIDENTADAS VOTACIONES

Luego de que concluyera el debate en la Cámara pasada las 16 horas, el proyecto entró a ser analizado por las comisiones unidas de Constitución y de Derechos Humanos del Senado. En poco más de dos horas, y luego de escuchar exposiciones de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y del ministro del Interior, José Miguel Insulza, la instancia despachó la norma con votación unánime.

Así cerca de las 18.30 horas, la sala entró a discutir el proyecto, viendo que al igual como ocurriera en la sesión de los diputados, nuevamente las tribunas fueron ocupadas por familiares de las víctimas. Bajo los gritos de los manifestantes, debieron exponer, entre otros, el senador vitalicio Eduardo Frei, quien dijo que "la decisión de crear la mesa de diálogo fue una decisión política de mi gobierno, y la decisión de que llegara a un acuerdo en un plazo determinado fue del gobierno del Presidente Lagos".

Luego de un par de intervenciones, y cuando Andrés Chadwick (UDI) explicaba los alcances del proyecto, los gritos desde las tribunas obligaron al presidente del Senado, Andrés Zaldívar (DC), a suspender la sesión ordenando el desalojo de las graderías. En esos minutos, la directiva de la Agrupación, encabezada por Viviana Díaz, intentó infructuosamente conversar con Zaldívar.

Cuando las tribunas fueron despejadas, el debate prosiguió por cerca de una hora y media, donde la única voz disonante fue la del senador Jorge Lavandero, quien dijo brevemente que se oponía por "motivos de conciencia".

LOS DISIDENTES

Si bien el proyecto fue ampliamente respaldado en ambas cámaras, no fue posible para el Gobierno lograr la unanimidad en el oficialismo. De hecho, el diputado Ascencio -quien ya el martes se abstuvo de votar en la comisión de derechos humanos- recibió dos peticiones del secretario nacional de su partido, Edgardo Riveros -a nombre del presidente de la colectividad, Ricardo Hormazábal- para que no hablara en la sesión, a lo que se negó.

Ascencio, quien lideró a los disidentes, calificó el acuerdo de la mesa como "un gran fracaso", argumentando que la instancia se formó para encontrar a los desaparecidos, cuestión que no se logró. Al contrario, dijo que se terminó acogiendo la tesis de que las Fuerzas Armadas no tienen información, cuestión que calificó como una "mentira".

"¿Por qué tengo que creerles (a las Fuerzas Armadas)? Pinochet se comprometió hace cuánto tiempo a decir dónde estaban los detenidos desaparecidos. Sergio Diez, hoy senador RN, fue a las Naciones Unidas a mentir acerca de los desaparecidos, y el hoy también senador UDI Sergio Fernández se comprometió a entregar una respuesta y decir dónde estaban. Entonces, tengo la impresión de que más que un gran acuerdo de la mesa de diálogo, éste es un gran fracaso (...) Quiero a las Fuerzas Armadas reconociendo lo que hicieron como institución y diciéndole a nuestra sociedad: pedimos perdón por lo que hicimos".

Esta posición, en todo caso, no podría quedar sólo en el acta de la sesión. Según fuentes DC, la mesa directiva determinó pasar a estos diputados al tribunal de disciplina, pues el consejo de ese partido determinó el lunes apoyar el proyecto.

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Recopilación de: Juan Ángel Conca