| Lunes, 26 de junio de 2000 |
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Evocando de nuevo la amenaza de un golpe militar, Augusto Pinochet Hiriart indicó que si los «focos de división» en el país siguen ampliándose, va a llegar un momento en que se va «a culminar otra vez en un hecho de sangre, que es doloroso para todos».
Preguntado sobre la posibilidad de crispación en el Ejército por un fallo adverso al ex general en el antejuicio de desafuero que se sigue en su contra, manifestó que no puede pronunciarse por las Fuerzas Armadas, pero puntualizó que todos los que quieren a su padre, «y la mayoría son civiles, desean que lo dejen tranquilo. Es un hombre que ya cumplió».
Aludiendo a la ley de secreto profesional que acaba de aprobar el Parlamento chileno y que permitirá que las Fuerzas Armadas informen sobre el paradero de más de 1.000 desaparecidos sin identificar sus fuentes, declaró que «cuando se interviene en algo como militar, se hace cumpliendo obligaciones, sin pensar o medir tus sentimientos. Pero cuando las cosas pasan, los sentimientos afloran. Y a veces, el hombre que hizo algo en cumplimiento del deber, se siente culpable».
Pinochet junior también se refirió a la opinión de su padre respecto del actual presidente Ricardo Lagos. Es «un hombre con capacidades, y que no tenía ningún miedo».
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