Entre las evidencias filtradas al «Washington Post», destaca la insistencia obsesiva del general Pinochet para retirar la ciudadanía chilena al líder socialista exiliado en Estados Unidos. Fiscales del Departamento de Justicia y agentes del FBI habrían documentado estos esfuerzos a tan sólo diez días de que Orlando Letelier fuera asesinado un 21 de septiembre de 1976 en pleno centro de la capital norteamericana junto a su colaboradora Ronni Moffitt.
Algunas fuentes en el Departamento de Justicia de Estados Unidos consideran que estos nuevos indicios podrían ser suficientes para acusar formalmente al ex dictador en la conspiración que perpetró el asesinato de Letelier. En opinión del ex fiscal norteamericano Lawrence Barcella, encargado en su día de este caso, «lo más relevante del esfuerzo de Pinochet para anular la nacionalidad de Letelier es el momento en que tiene lugar: justo a diez días del asesinato. Esto muestra claramente que los intentos de Letelier para poner presión sobre la junta militar chilena estaban funcionando».
Con todo, los actuales encargados de la investigación reconocen la enorme dificultad de formular una acusación contra Pinochet por actos que ocurrieron hace 24 años en un país extranjero. El Departamento de Justicia también reconoce que aunque el general de ochenta y cuatro años fuera acusado formalmente, la posibilidad de un juicio en Estados Unidos es altamente improbable, a la vista de lo ocurrido con la petición de extradición iniciada por el juez Baltasar Garzón.
ACTO TERRORISTA
A pesar de estas dificultades y consideraciones, la fiscal general Janet Reno ha ordenado llegar hasta el final de este asesinato político, caso que la Administración Clinton considera como un acto terrorista patrocinado por un Gobierno extranjero pero perpetrado en territorio norteamericano. De hecho, Reno ya habría informado personalmente este mes sobre el curso de las pesquisas a la viuda de Letelier, Isabel.
Las nuevas evidencias comprometedoras en este caso, identificado con el código CHILBOM, han sido localizadas en cables internos facilitados este año por la CIA y la Agencia de Inteligencia Militar de los Estados Unidos. Los informes fechados en 1976 ofrecen toda clase de detalles sobre las actividades de Pinochet en los días anteriores al asesinato de Letelier.
Estos datos se suman a las evidencias sólidas de que el autor intelectual del asesinato fue Manuel Contreras, antiguo responsable de la temida DINA. El militar, condenado en Chile en 1993 bajo presión estadounidense, ha indicado en una reciente solicitud de indulto que se reunía a diario con Pinochet durante los meses en que se materializó el asesinato de Letelier. Contreras también ha afirmado que las principales operaciones de la DINA eran aprobadas y supervisadas directamente por el ex dictador chileno.
Letelier se enteró por la Prensa de la retirada de su nacionalidad chilena por intentar en el extranjero «el aislamiento político, económico y cultural» de su país. En un acto público en Nueva York, el ex diplomático declaró enfáticamente: «Yo he nacido chileno, soy chileno y me moriré chileno. Ellos, los fascistas, nacieron traidores, viven como traidores, y serán recordados por siempre como fascistas traidores». En menos de dos semanas, su Chevrolet estallaba por los aires en pleno centro de la capital de Estados Unidos.
LEY DE AMNISTÍA PARA MILITARES
Por otra parte, el presidente Ricardo Lagos se declaró ayer dispuesto a convocar un plebiscito para que Chile se pronuncie sobre una posible Ley de Amnistía para los militares acusados de violaciones de los Derechos humanos durante la dictadura, pero afirmó que esa solución «sería rechazada». En una entrevista publicada ayer por el diario «El Mercurio», Lagos dijo: «Si eso nos permite reencontrarnos entre nosotros, ¡hagámoslo! Pero no me cabe duda de cuál sería el resultado: se rechazaría». El presidente descartó que se pueda aplicar en Chile la fórmula uruguaya de «punto final».
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