Publicado el Lunes 1 de mayo de 2000 en LA TERCERA

Abogado presidió comisión de "Verdad y Reconciliación"
Duelo nacional por muerte de Raúl Rettig

El jurista chileno murió ayer a los 90 años víctima de un paro cardíaco.

El deceso del abogado se produjo en su casa en compañía de sus familiares más cercanos. Sus restos están siendo velados en la capilla del cementerio Parque del Recuerdo de Santiago.



Los ocho miembros de la Comisión elaboraron tras arduo trabajo lo que se transformó, para muchos, en la constatación final de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el régimen militar.Raúl Rettig entrega el informe al Presidente de entonces Patricio Aylwin.

(Foto: Copesa)

Anselmo Sule: Rettig fue "un chileno de los mejores"
El presidente del partido Radical, Anselmo Sule, dijo estar consternado por la muerte de Rettig, "un chileno de los mejores y del cual todos debemos estar agradecidos por su obra en pos de la democracia". "Es una noticia muy triste. Murió un gran chileno. Es una muerte demasiado dolorosa para todos y en especial para los radicales", señaló Sule.

Agregó que Rettig se merece "nuestro mayor respeto por la labor realizada" y por haber sido "un hombre sin precedente, de una gran capacidad y de un afecto a sus semejantes extraordinario".

SANTIAGO (La Tercera Digital - Agencias).-Sin cumplir su deseo de "morir asesinado", falleció al mediodía de ayer en su domicilio particular el jurista, ex senador radical y ex presidente de la Comisión Verdad y Reconciliación, Raúl Rettig Guissen. "Me gustaría morir asesinado",confidenció hace algún tiempo el abogado al diario La Tercera, época en que ya percibía su deterioro físico que apenas le permitía caminar.

"Lo único que necesito es que me consiga un asesino", pidió en la oportunidad a la periodista que lo entrevistaba. Próximo a cumplir 91 años de edad, Rettig señalaba que después de morir , "quiero que mi cuerpo sea cremado y mis cenizas esparcidas por cualquier parte, pero que no quede nada".

Los funerales de quien fuera subsecretario de los ministerios del Interior y de Relaciones Exteriores, en 1938 y 1940, respectivamente se realizarán mañana martes 2 de mayo a las 12:00 horas en el campo santo antes mencionado. En tanto, hoy la sede del PRSD, ubicada en Miraflores 495, permanecerá abierta durante todo el día para recibir las condolencias por la muerte de este destacado abogado.

En tanto el presidente de la República, Ricardo Lagos decretó duelo nacional por tres días. El primer mandatario indicó , en escuetas declaraciones, luego de entregar su pesar a los familiares del fallecido en la capilla del cementerio Parque del Recuerdo, que Rettig fue parte importante en el establecimiento de la democracia en el país,ya que era un hombre de muchos dotes. "No deja de ser una paradoja, que se va en momentos en que muchos piensan en personas como él para buscar la forma en que los chilenos nos reencontremos", expresó Lagos.

Finalmente, llamó a todos los chilenos a acompañar en el último viaje al abogado durante sus funerales .

SU VIDA

Rettig nació el 26 de mayo de 1909 en Temuco. Fue profesor y abogado: ejerció como normalista en Victoria, y se tituló en Leyes en la Universidad de Concepción, en 1935.

Ya en las filas radicales le correspondió destacada labor oficial. Fue subsecretario del Interior y de Relaciones Exteriores durante los años 40.

Elegido senador en 1949, también dirigió a su partido durante varios períodos. Durante su destacada actividad legislativa, Rettig enfrentó diversas alternativas. Una de las más conocidas, en el plano anecdótico,fue su duelo con el entonces parlamentario Salvador Allende, en la década de los 50, debido a una disputa originada en el hemiciclo. El enfrentamiento terminó sin lesionados.

Durante el gobierno de Salvador Allende, de cuya alianza, la Unidad Popular, formaba parte el Partido Radical, Rettig fue embajador de Chile en Brasil, hasta 1973.

LA COMISION VERDAD Y RECONCILIACION

En 1985, el ex parlamentario fue elegido presidente del Colegio de Abogados. La última y quizá más relevante intervención de Rettig en la vida pública, fue su participación en el trabajo de la Comisión Verdad y Reconciliación, constituida en abril de 1990, tras ser organizada como uno de los primeros actos de gobierno del Presidente Patricio Aylwin.

Los ocho miembros de la Comisión elaboraron tras arduo trabajo lo que se transformó, para muchos, en la constatación final de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el régimen militar.

El documento consignó tanto las acciones represivas ejercidas por el Estado, como la violencia política desatada por grupos subversivos.

Un año después, en marzo de 1991, un emocionado Aylwin dio a conocer los resultados del informe a la ciudadanía: la voz del Mandatario tembló al pedir perdón, en nombre del Estado, a las víctimas de la violencia.

El documento emitido por la Comisión se transformó en una referencia a nivel internacional en materia de derechos humanos. Muchos países, entre ellos Sudáfrica, también organizaron comisiones análogas, y el trabajo hecho por el jurista lo hizo reconocido mundialmente.

Rettig recibió, entre otras distinciones, el grado de doctor Honoris Causa de las universidades de Concepción y de Santiago de Chile. Fue miembro de número de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales.

 

SUS ULTIMAS DECLARACIONES

En una de sus últimas declaraciones, Rettig aclaró que durante gobierno militar el número de fallecidos que pertenecían a las Fuerzas Armadas y organismos de seguridad suman 132 personas. Rettig aclaró estos datos,incluidos en su informe, luego que el general (R) Augusto Pinochet aseguró en una carta, mientras estaba detenido en Londres, que un tercio de las víctimas eran funcionarios de las Fuerzas Armadas.

Debido a la fuerza e importancia de la Comisión de Verdad y Reconciliación, un grupo de dirigentes políticos lanzó la idea de crear una segunda Comisión, con el propósito de conocer el paradero de los detenidos desaparecidos.

En otra de sus últimas apariciones públicas, Rettig apuntó que sería importante crear un organismo especial que trabaje en encontrar los cuerpos de los detenidos desaparecidos, aunque descartó participar en esa iniciativa.

"Sería absurdo que a un nonagenario (por su más de 90 años) lo metieran en un trabajo que requiere esfuerzo", aclaró
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Recopilación de: Juan Ángel Conca