Domingo, 8 de noviembre de 1998 EL MUNDO periodico

EXTRADICION DE PINOCHET

«Para los fascistas, los extranjeros siempre son malos» El pintor José Balmes escapó de Franco y luego huyó de la dictadura chilena


JAVIER ESPINOSA

Enviado especial

SANTIAGO DE CHILE.- Pocos personajes pueden jactarse de haber sido mecidos por los vaivenes de la Historia como lo hace el pintor catalán José Balmes. Fugitivo de dos dictaduras -la franquista y la del general Augusto Pinochet-, Balmes permanece bajo protección policial en Santiago de Chile desde el pasado día 23 de octubre, tras las amenazas de muerte que ha recibido a raíz del arresto del ex dictador.

«Primero llamaron a mi hija, un día después de la detención. Un señor muy educado le dijo que si Pinochet continuaba retenido me iban a destripar, porque yo era uno de los responsables de la trama organizada en España por Baltasar Garzón. Dos días después, un auto sin matrícula y con un tipo con una media en la cabeza bloqueó la salida de casa», explica Balmes.

«Para los fascistas, sean chilenos o españoles, los extrajeros siempre son los malos», añadió.

Nacido en Montesquieu en 1927, un pequeño pueblecito de la provincia de Barcelona, Balmes tuvo que huir de España junto a su familia en 1939 ante el empuje de las tropas franquistas.

«Mi padre era el alcalde del pueblo y además un reconocido republicano. Nos refugiamos en Francia», señaló.

En el país galo fueron elegidos para viajar en el mítico carguero Winnipeg, que bajo los auspicios del poeta Pablo Neruda -ex cónsul chileno en Madrid- trasladó a un amplio número de exiliados españoles al país suramericano.

Llegaron a Valparaíso el 4 de septiembre de 1939 y en el puerto les estaba esperando el por entonces ministro de Salud: Salvador Allende. «Con el tiempo, fuimos grandes amigos. Participé apoyando sus campañas electorales y él tenía varios cuadros míos en su casa», dijo el artista. Después del 11 de septiembre de 1973, Balmes, que oficiaba en aquel momento como decano de la Facultad de Bellas Artes de Santiago, se refugió en la clandestinidad, y tras 20 días de huida, se asiló en la embajada de Francia con su familia.

«Lo divertido es que a mi esposa la llamó el embajador franquista y le dijo que las puertas de esa delegación diplomática estaban abiertas para nosotros. ¡Qué paradoja!, ¿no? ¡Haber terminado bajo protección del Gobierno de Franco!», precisa el pintor.

«Años más tarde, tras la muerte de Franco en 1977, regresé a mi pueblo y alguien me dijo: '¡Bueno, se acabó tu exilio!' Y le tuve que replicar: 'No, si acaba de empezar, tuve que escapar de Chile'. Por eso, para mí la expatriación no fue tan dura. Ya estaba acostumbrado», afirma.

Balmes es popular en Chile por sus series pictóricas sobre casos como los «Degollados» de 1985, tres personas asesinadas por la policía, el golpe de 1973, o la que prepara sobre la muerte de 12 miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en 1987, posiblemente ejecutados por las fuerzas de seguridad.

«El problema de esta gente es su suprema ignorancia. Viajan, pero no se enteran de nada. ¿Cómo se le ocurre a ese 'pelotudo' [Pinochet] sentirse dueño del mundo y trasladarse al Reino Unido con todos los juicios que tiene pendiente?», concluye.


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