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Desestimadas las querellas contra el ministro de Asuntos Exteriores,
Abel Matutes, por su actuación en el caso Pinochet. (Foto:
Reuters)
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Pide
una revisión de los procesos de extradición para evitar
interferencias políticas
EL
TRIBUNAL SUPREMO DESESTIMA LAS QUERELLAS CONTRA MATUTES
1 de febrero
de 2000 (Terra/Efe)
El Tribunal Supremo
avaló hoy las últimas actuaciones del ministro español de Asuntos
Exteriores, Abel Matutes, en el "caso Pinochet" pues, señala en un auto,
"se ha abandonado la esfera judicial" del procedimiento de extradición
para entrar en la "fase administrativa", al tiempo que propone que se
revisen estos procesos para evitar decisiones políticas.
Así lo acuerda el Supremo en un auto en el que desestima dos querellas
presentadas contra Matutes por supuestos delitos de denegación de auxilio
y desobediencia a la Justicia al no ordenar recurrir una eventual decisión
del Ministro del Interior británico -como reclamó Baltasar Garzón- si
rechazaba la extradición de Pinochet.
En la misma
resolución, el Tribunal Supremo propone "una profunda revisión" de la
"institución de la extradición", sobre todo cuando "el Tribunal Penal
Internacional recientemente creado exige que la reclamación de personas
para ser enjuiciadas se haga dentro del ámbito estrictamente jurisdiccional".
La Sala añade que
ello para que vayan "desapareciendo los vestigios del pasado que interfieren
en las decisiones judiciales con resoluciones administrativas absolutamente
incontrolables y por consiguiente de matiz político coyuntural".
Para el Supremo,
en el "caso Pinochet", "se ha abandonado la esfera judicial o procedimental
y se entra en lo que pudiéramos denominar la fase administrativa cuyas
vicisitudes, alegaciones o reclamaciones ya no corresponden a la autoridad
judicial que inició el expediente de extradición activa".
Añade que el Gobierno
español puede tener en cuenta cualquier sugerencia "que merece ser estudiada
y valorada detenidamente, pero no vincula a las autoridades gubernamentales
españolas en orden a su tramitación y cumplimiento de sus términos".
El auto, firmado
por los magistrados Luis Román-Puerta, José Antonio Martín Pallín y Andrés
Martínez Arrieta, señala que "la responsabilidad de agotar o no agotar
todos los trámites administrativos o eventualmente judiciales, posteriores
a la decisión del Ministro del Interior inglés, recae sobre las autoridades
político-administrativas españolas".
Aclara que la petición
de Garzón al gobierno de que se agotaran todos los trámites necesarios
para hacer efectiva la extradición del general chileno "no puede incardinarse
en el contexto de una resolución judicial a la que deba darse estricto
cumplimiento".
El Supremo recuerda
que en algunas resoluciones judiciales británicas ya determinaron que
"la decisión final sobre la extradición de Pinochet a España depende del
Secretario del Interior y no de los Tribunales" y que "puede adoptarla,
y es lo normal, sin el concurso de otras personas o instituciones".
Añade que "dado que
se quiere conocer entre otros la opinión del Estado requirente, a través
de las denominadas alegaciones pasa a dar cumplimiento a lo que parece
ser el último trámite de este accidentado proceso de extradición'".
Las querellas fueron
presentadas por el profesor de la Universidad Complutense Marcos Roitman,
víctima de torturas durante la dictadura chilena, y por un particular,
y solicitaron que el Supremo dictara una medida cautelar - que el Supremo
también ha desestimado- para que se transmitiera a la Fiscalía británica
la instrucción de Garzón de recurrir la denegación de la extradición de
Pinochet.
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