a principal
causa
de daños ocasionados por los terremotos es la propia sacudida.
Dicha
sacudida provoca la caída de numerosos objetos y el
derrumbamiento
de edificios. El colapso de edificios provoca que en el mejor de los
casos
sus habitantes queden atrapados entre los escombros, siendo frecuente
que
perezcan por aplastamiento. Por otra parte la caída de objetos
puede
causar numerosas heridas, llegando incluso a la muerte si se trata de
objetos
muy pesados (muebles, lámparas pesadas, falsos techos, etc.) o
cortantes
(fragmentos de vidrios de ventanas).
Otros daños que provoca el terremoto afectan al terreno:
Un aspecto muy importante a tener presente es que tras un terremoto, sobre todo si éste ha sido destructivo, es muy probable que se interrumpa el suministro de luz, agua y teléfono. Ello nos puede obligar a tener que vivir durante un período de varios días en unas condiciones totalmente inesperadas para nosotros, sin frigorífico donde almacenar los alimentos, sin agua o luz para cocinarlos.
Otro fenómeno que suele acompañar a muchos terremotos, y que a veces ha causado más daños que la propia sacudida, es el fuego. Como consecuencia de la vibración puede romperse la conducción del gas de la cocina; una chispa de un cable roto o el inocente fósforo que encendemos para ver mejor en la oscuridad puede desencadenar un incendio que arrase nuestra vivienda o incluso nuestro barrio. La falta de suministro de agua puede además impedir que se pueda apagar este incendio.
Otros daños o situaciones que puede causar un terremoto son:
