Alicante, 22 de octubre de 2003

El Museo de la Universidad de Alicante (MUA) inaugura el próximo 24 de octubre dos nuevas
muestras en la Sala 365: La distancia correcta, de la catalana Mabel Palacín (Barcelona, 1965), y De cauces sordos y sonoros, de María Teresa Martín Vivaldi (Granada, 1955). Las exposiciones permanecerán en el MUA hasta el 24 de enero de 2004. 


En La distancia correcta, Mabel Palacín presenta dos trabajos en vídeo: el que da nombre a la exposición, coproducido por el Centre d’ Art Santa Mònica de Barcelona y el MUA, y Sur l’autoroute. Ambos trabajos buscan descondicionar la relación del espectador con la imagen, situándolo en una posición distinta de la que habitualmente adoptan al relacionarse con las
imágenes.



La distancia correcta es un vídeo para ser visto en dos pantallas ligeramente separadas. El vídeo cuenta la historia de un personaje que llega a un garaje donde construirá un mecanismo explosivo. En la pantalla derecha se narra la misma acción en flash-back. Lo que vemos son una serie de encuentros y desencuentros del personaje con las imágenes de otros personajes, a la vez que una serie de coincidencias y diferencias entre las pantallas acaban por construir un engranaje entre los hechos y el recuerdo. 

Sur l’ autoroute toma como referencia las road movies. Sitúa a los personajes y el espectador en una situación de tránsito entre una escena y otra. Conserva también una organización por episodios; cada vez que el coche inicia un recorrido se inicia un episodio. Las imágenes que aparecen en pantalla forman escenas de sombras chinescas, una forma de construcción de la imagen más cercana al mundo de los cuentos, de los sueños y de la infancia. En ellas aparecen, estilizados, los personajes protagonistas: un hombre, dos niños y la casa, para relatar cómo el universo doméstico se revela haciéndose inhóspito a los personajes que lo habitan y la lucha que se desencadena para adaptarse.

En la muestra De cauces sordos y sonoros, Mª Teresa Martín Vivaldi pretende que el espectador se sumerja en un mundo de sensaciones a través de la contemplación de sus óleos: que a la llamada del color responda la piel con sensaciones de sequedad y humedad, que responda el oído evocando rumores de brisa o de surtidores, y que responda el olfato regalándose flores, tierra mojada, alga sumergida, todo ello con un ligero regusto de situaciones vividas o soñadas.  

 
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