Alicante, 12 de diciembre de 2003

LA UA  DESARROLLARÁ UN PROYECTO PARA DETECTAR LOS
DESPLAZAMIENTOS DE LA CORTEZA TERRESTRE EN LA PROVINCIA

El laboratorio de Geodesia Espacial de la Universidad de Alicante va a iniciar un proyecto para
detectar el desplazamiento de la corteza terrestre en Alicante por medio de receptores GPS. Al
frente de este proyecto se encuentra el catedrático de la UA José Manuel Ferrándiz, integrante
del equipo internacional galardonado recientemente con el Premio Descartes, el más importante
de carácter científico que concede la Unión Europea, por la exactitud de sus cálculos sobre el
eje de rotación de la Tierra.


La instalación de una red de estaciones GPS en la provincia, cuyo primer receptor se colocará
próximamente dentro de un proyecto de investigación financiado por la  Generalitat y la UA,
según anuncia José Manuel Ferrándiz, director en funciones del Departamento de Matemática
Aplicada, permitirá medir con una aproximación de centímetros los movimientos relativos que se
produzcan en distintos puntos del territorio de la provincia de Alicante que, por sus
características geológicas, tiene un movimiento respecto al resto de la Península.


Las investigaciones de este científico en la UA junto con colegas de las universidades
Complutense de Madrid y de Valladolid, que a su vez formaban un grupo de investigación con
científicos de varios países, han permitido elaborar un modelo (una compleja ecuación
matemática) que permite predecir las oscilaciones del eje de la Tierra con una precisión de dos
o tres centímetros. Este trabajo ha sido galardonado con el Premio Descartes, compartido con
los creadores de una pantalla flexible para ordenadores y televisores. La dotación que
corresponde al grupo de investigadores sobre el eje terrestre es de 300.000 euros.

La Unión Europea considera que los Descartes son su equivalente a los premios Nobel para
distinguir a los equipos que de científicos que han alcanzado resultados excepcionales en
proyectos de investigación. La obtención de este premio lleva implícito un muy alto nivel de
reconocimiento científico mundial. El premio Descartes de la UE fue lanzado en el año 2000 y
recompensa los trabajos relevantes de investigación científica y tecnológica llevados a cabo
dentro de un marco de colaboración y de asociación transeuropeos. En la edición 2003 del
premio europeo han competido más de 900 científicos que han trabajado en 230 equipos de
investigación de todo el continente y se ha multiplicado la participación de científicos de países
candidatos a la adhesión a la UE y de terceros países. Uno de los factores que se valoran al
otorgar estos premios es la repercusión práctica que puedan derivarse de los logros alcanzados.
El comisario de Investigación, Philippe Busquin, hizo entrega el mes pasado en Roma de los
galardones a los proyectos premiados.

El equipo científico español, denominado grupo de trabajo sobre “nutaciones” (oscilaciones del
eje terrestre) lleva desarrollando sus investigaciones sobre este fenómeno bajo los auspicios de
la Unión Astronómica Internacional desde 1997.Los trabajos de este grupo, de carácter
matemático, consisten en elaborar un modelo (una compleja ecuación) que permite prever la
posición del eje de la Tierra teniendo en cuenta las múltiples variables que influyen en él. Las
predicciones elaboradas en este sentido son luego cotejadas con los datos que obtienen otros
miembros de la red europea de investigadores, utilizando como referencia de la posición relativa
de las estrellas.


La Tierra no sólo no es una esfera regular, sino que experimenta alteraciones de sus masas que
alteran la uniformidad de su rotación, según explica José Manuel Ferrándiz: desplazamientos de
la corteza, deshielos polares, deformaciones del núcleo del planeta, movimientos atmosféricos y
oceánicos, cambios de temperatura… Aparte de su interés científico estos cálculos tienen un
gran interés práctico al permitir un posicionamiento respecto a los satélites artificiales del sistema
GPS cada vez más preciso. Sin modelos como el elaborado por el equipo ganador del premio,
los cálculos para establecer una posición hay que hacerlos a posterior, a veces sin lograr
resultados más que tras años de espera, o utilizar modelos anteriores al logro de estos
científicos, con un margen de de error de metros en vez de dos o tres centímetros.

Ferrándiz, que lleva trabajando en estos temas desde 1976, anuncia que gracias al premio
obtenido, que reinvertirán en nuevas investigaciones, una parte del grupo volverá a desarrollar
una actividad similar, pero con un objetivo más ambicioso: lograr dentro de unos años una
precisión de milímetros.
 
Página mantenida por la Oficina de Comunicación página principalenviar correo