Alicante, 3 de septiembre de 2004

EL SURREALISMO POP DE KRIBI HERAL INAUGURA EL CURSO EN LA SALA AIFOS

La Sala Aifos (Edificio de Filosofía y Letras III), dependiente del Vicerrectorado de Extensión Universitaria y la Fundación General de la Universidad de Alicante, con la colaboración de los ayuntamientos de Biar e Ibi, exhibe del 7 al 27 de septiembre la muestra pictórica Entes espasmódicos, del artista alicantino Kribi Heral (Biar, 1967), una exposición que a través de una treintena de lienzos y tres polípticos intenta una aproximación al mundo de los fenómenos subconscientes, a aquello que se presenta aparentemente absurdo e ilógico, ajeno al dominio de la razón. La inauguración se efectuará el 7 de septiembre, a las 20 horas.

En la obra de este artista se halla el cruce de huellas de diferentes lenguajes,  entre ellas, y quizás la más evidente, la del pop, salpicada con sutiles referencias a los teatrales gestualismos de décadas anteriores y a más recientes grafismos. Todo ello descansando en una base narrativa que a menudo bebe del surrealismo. Desde ese post pop figurativo, del que “Esputo pop de Bukowski y compañera” es un directo homenaje, y sin olvidar otros ingredientes estilísticos, Kribi sitúa estas obras en un territorio intelectual e íntimo, próximo y enigmático, irónico y trascendente. Su esfuerzo va dirigido a mantener un equilibrio entre el discurso social que impregna su trabajo y el artístico, de ahí que no desatienda algunos problemas clásicos de la pintura, como la importancia de la representación o del ilusionismo pictórico y, desde un punto de vista conceptual, el proceso de creación.

Su pintura sostiene un nada fácil equilibrio entre caos y orden, libertad y control  y, al mismo tiempo, deja asomar una vena tragicómica que no merma el grado de espontaneidad de las obras. Frente a la frialdad o el distanciamiento que puede imponer el material sobre el que pinta –metacrilato-, se sitúa la calidez expresada en el cuidado con el que maneja los materiales. La obra de Kribi juega al constante zarandeo del espectador y, si en un primer vistazo sus pinturas son un verdadero festival de colores, poco a poco asoman imágenes e historias que bucean en más serios y turbios asuntos. La ironía es el vehículo que le permite una vía de distanciamiento frente a la manera de enfrentarse y plasmar una realidad opresiva que está en el fondo de muchas de esas imágenes, que hurgan en oscuros pliegues de la condición humana (“Always Cain y Abel”) y de la realidad social (“Cock House”, entre otros), para denunciar, entre otros asuntos, la relación del hombre con su entorno, o el uso de los medios de comunicación como vía de manipulación. Esto explica en gran medida que la figura humana sea la protagonista de sus historias, aunque en ocasiones, adquiera formas tan abreviadas que llegue a rozar la abstracción.

 
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