LOS BOSQUES MARINOS DE POSIDONIA SE RECUPERAN EN TODO EL MEDITERRÁNEO

Desde hace una década, varias investigaciones auguraban el fin de los bosques marinos del Mediterráneo. La posidonia oceánica parecía sentenciada a causa del calentamiento global del planeta y su degeneración evolutiva. Diversos trabajos científicos afirmaban, con datos, que la dinámica poblacional de esta planta era negativa y se temía su desaparición en un futuro cercano.

Sin embargo, la investigación realizada por un equipo del Departamento de Ciencias Marinas y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante ha conseguido demostrar que esta hipótesis no era del todo acertada, ya que en las áreas donde la gestión ha favorecido su reproducción, la planta crece y se reproduce favorablemente, garantizando su existencia.

El biólogo marino Just Bayle ha coordinado este trabajo, realizado en colaboración con José Maria González, Pablo Sánchez y Carlos Valle. Los componentes del equipo iniciaron su investigación en el año 2003, recogiendo muestras en todo el Mediterráneo, desde Chipre al sur de Francia, pasando por Túnez, Alicante, Cabo de Gata y Mallorca, consiguiendo así un campo de actuación lo suficientemente amplio para controlar los límites del mar. Todos ellos son submarinistas y biólogos marinos que no dudan en lanzarse al fondo para “anillar” las plantas, como se hace con las aves.

“Nosotros analizamos las escamas de cada hoja, es un método directo de medición. Hemos aplicado diferentes métodos y esto nos ha hecho llegar a la conclusión de que éste se acerca más al crecimiento real de las plantas. Marcamos la planta y cada año volvemos al mismo lugar para saber si la reproducción nos sale positiva”, afirma Just Bayle.

La posidonia oceánica forma praderas, verdaderos bosques submarinos cuyas hojas pueden llegar a medir más de un metro. La pradera estabiliza los fondos blandos y posibilita la creación de muchos micro habitats donde procrean y viven numerosas especies, que sin su existencia, desaparecerían. Entre sus muchas funciones se encuentra la producción de oxígeno, lo que contribuye a depurar las aguas. En definitiva, favorecen una biodiversidad muy alta en todo el Mediterráneo.

Just Bayle afirma que se han buscado, para el trabajo de investigación, zonas muy protegidas y conservadas, que se encuentran a todo lo largo de la franja litoral mediterránea; zonas libres de impactos humanos, a fin de saber cómo separar los efectos del impacto humano de los efectos que pueden producir los procesos globales, que como hemos dicho, sentenciaban a la posidonia.

Y tras la búsqueda han encontrado que la planta no solo no se encuentra en regresión, sino que se reproduce satisfactoriamente si se la cuida.

“La dinámica de la posidonia es positiva, no hemos detectado regresión por impacto global; cuando la pradera no se desarrolla debidamente es por impacto local, bien sea por la práctica de la pesca de arrastre, por vertidos contaminantes, etc. De ahí que se pueda favorecer la recuperación en áreas degradadas en un largo plazo si las administraciones ponen remedio. La gestión de las áreas costeras favorecerá la reproducción natural y en esto tienen competencias los responsables del medio ambiente y del medio marino. La opinión pública debe saber que las praderas de posidonia oceánica ocupan miles de hectáreas a lo largo de la costa mediterránea y que tiene el mismo valor ecológico que un bosque en la tierra””. Dice el doctor Bayle.

La investigación realizada ha sido publicada en la primera revista científica dedicada a Ciencias Marinas en todo el mundo, “Marine Ecology progress series”.

PARA MÁS INFORMACIÓN JUST BAYLE. 617342035


Página mantenida por la Oficina de Comunicación página principalenviar correo