Estación Torretes - Font Roja

Alicante, 23 de mayo de 2008


EL INSTITUTO DE BIODIVERSIDAD PROYECTA LA CREACIÓN DE UN BANCO DE GERMOPLASMA EN LA ESTACIÓN TORRETES- FONT ROJA

Un seguro de vida para el tomate de Mutxamel o la manzana Roja de Beneixama.

El Instituto de Biodiversidad CIBIO proyecta la ampliación del actual Jardín etnobotánico como Banco de Germoplasma. El profesor de Botánica de la Universidad de Alicante Segundo Ríos ha avanzado que el centro trabaja con un plazo de dos años vista y que estará enclavado en la Estación Biológica de Torretes – Font Roja de Ibi. En la actualidad, el CIBIO cuenta con una colección de más de 300 especies vivas y su objetivo será la conservación de especies vegetales endémicas, raras y en peligro de extinción, así como de variedades antiguas y tradicionales de plantas agrícolas de la Comunidad Valenciana y Murcia, principalmente.

El investigador ha explicado que el Banco de Germoplasma se encuentra en fase de creación sobre la base del repertorio de trabajo, ya disponibles en el CIBIO, procedente de las distintas líneas de investigación. La finalidad del Instituto de Biodiversidad es la creación de una colección base (conservación a largo plazo) y de una colección activa (conservación a medio plazo), siguiendo las normas internacionales de conservación de organismos internacionales como la FAO, entre otros. “Queremos ser referencia mundial en géneros como Narcissus, Bituminaria, y Medicago p.p., así como de diversas especies de Labiadas”, indica Segundo Ríos.

El Banco estaría compuesto, además de por semillas, por la colección de tejidos vegetales formada por más de 500 entradas y que permiten la conservación de estas especies por su interés biológico. Esta técnica también permite multiplicar dichas plantas a gran escala en caso de que presenten alguna particularidad de interés comercial, medicinal o científico. El promotor y conservador de estas muestras es el profesor de Fisiología Vegetal José Luís Casas, quien ha coordinado el depósito y catalogación de numerosas muestras de tejidos de especies endémicas, raras y en peligro de desaparición de la Comunidad Valenciana, principalmente de la familia de las Labiadas, una de las que alberga mayor diversidad en el sureste de España.
El proyecto se viene gestando desde hace dos años y la creación del banco permitiría aprovechar todo el potencial de la Estación Biológica Torretes- Font Roja, un centro de investigación adscrito al Instituto de la Biodiversidad CIBIO y creado mediante un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Ibi y la Universidad de Alicante.
Desde su constitución, la Estación biológica se ha encargado de la investigación en distintas colecciones de interés etnobotánico y agrícola, colecciones vivas de cereales antiguos y tradicionales, plantas medicinales y aromáticas – con  especial hincapié en plantas valencianas como el romero, santolina y tomillo y la recuperación de orquídeas mediterráneas, en áreas destruidas por el avance de la construcción o del timó real escaso en nuestra Comunidad por su recolección tradicional para la fabricación de licores de hierbas.
La conservación mediante semillas y tejidos de plantas como los narcisos, género casi endémico de la Península o la Bituminaria (leguminosa) muy extendida por el Mediterráneo, que despierta gran interés en la industria farmaceútica. Segundo Ríos ha puntualizado que el banco también recogería semillas y tejidos de plantas de variedad de uso antiguo como el tomate de Mutxamel o variedades alicantinas de manzana como el Perelló y la Roja de Beneixama.

La finalidad de los bancos de germoplasma es conservar las especies vegetales endémicas, raras o amenazadas, así como aquellas importantes para la alimentación o la industria. La conservación de las semillas se realiza mediante un proceso de desecado. Después de recogerlas, se limpian y se deshidratan hasta el 5% de humedad y se les añade el desecante (silica gel). En estas condiciones se encapsulan en frascos de vidrio cerrados herméticamente y se conservan en una cámara de congelación a 25ºC bajo cero. De este modo, se puede conservar una gran diversidad genética en un pequeño espacio como puedan ser congeladores convencionales y se mantienen las propiedades de la semilla durante muchos años. En el caso de los tejidos vegetales, la técnica es distinta por las bajas temperaturas necesarias y se emplea nitrógeno líquido.





















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