Alicante, 28 de mayo de 2008

UNA INVESTIGACIÓN DE LA UA REVELA QUE LA ENCUESTA NACIONAL DE SALUD MANTIENE LOS ESTEREOTIPOS SOBRE LA MUJER

Con motivo del Día Internacional de la Salud de la Mujer, la Universidad de Alicante ha revelado en una de sus investigaciones que las fuentes de información sanitaria tienen sesgos de género que limitan la validez de los datos que se obtienen en ellas. El Grupo de Salud Pública que dirige la profesora Maria Teresa Ruiz obtuvo las conclusiones tras un análisis exhaustivo de la Encuesta Nacional de Salud de 2003 y que simboliza la punta de lanza de otros estudios que tiene abiertos el equipo multidisciplinar compuesto por médicos, sociólogas, nutricionistas, obstetras, estadísticos e informáticos entre otros.

Maria Teresa Ruiz explica que estas conclusiones se extrajeron del caso de la Encuesta Nacional de Salud de hace cinco años, después de un análisis crítico y las aportaciones de grupos de investigación españoles que componían la Red de Investigación en Salud y Género, entre los que se encuentra la Universidad de Alicante, hemos comprobado que se ha mejorada en la de 2006, pero que quedan sesgos.

Las principales conclusiones indicaban que la Encuesta Nacional 2003 recogía la variable sexo, pero su enfoque es más descriptivo que explicativo. Así los estereotipos operantes están presentes en su diseño, ya que las preguntas son poco exhaustivas y precisas sobre la división sexual del trabajo. Para la investigadora, las carencias identificadas en el análisis apuntan al olvido de situaciones como las que viven las amas de casa y las de otras muchas mujeres que realizan una doble jornada, por tanto, podemos afirmar que está limitada la perspectiva de género.

La investigación del grupo de Salud Pública tenía como objetivo analizar la fuente de información que es la Encuesta Nacional de Salud (ENS) desde la perspectiva de género. Para ello, se realizó un análisis del contenido recogido en el año 2003 desde la perspectiva de los niveles de observación de género planteados por Sandra Harding. Es decir, examinando indicadores como los riesgos y problemas de salud según roles masculinos/femeninos; la organización de la actual estructura social – si existe doble carga de trabajo, dedicación en horas a tareas, acceso a recursos- y por último, las variables de identidad individual como son la auto-percepción y el reconocimiento sobre el trabajo, asimilación rol sexual de género y los problemas de salud por diferencias sexuales.

También está vigente una investigación sobre los sesgos de género en los ensayos clínicos. La investigadora Maria Teresa Ruiz está estudiando en este momento “Las estrategias de persuasión publicitarias para la comercialización de fármacos y la medicalización de los procesos vitales”. Para la profesora, existe suficiente evidencia sobre el hecho de que la industria farmacéutica está medicalizando, mediante estrategias publicitarias y periodísticas, los experiencias vitales, específicas de mujeres como la menopausia, o de ambos sexos como la sexualidad, pese a conocerse graves efectos secundarios de los fármacos.

El Grupo de Salud Pública está analizando también los mensajes de fármacos que tienen como sujeto a los hombres y que, a priori, son más racionales y objetivos que los que tienen como sujeto a las mujeres. El objetivo de esta investigación es analizar con perspectiva de género las estrategias publicitarias, periodísticas y de relaciones públicas, que utiliza la industria farmacéutica para la comercialización de fármacos. La metodología es útil para aprender técnicas cuantitativas y cualitativas dentro de un marco interdisciplinar entre la publicidad, el periodismo, y las ciencias de la salud como farmacia y medicina.

Maria Teresa Ruiz recuerda que desde principios de los años 90 se debate en las revistas científicas sobre el sesgo de género en la atención sanitaria y sobre las evidencias que sugieren que, las mujeres no han sido representadas equitativamente en diversas áreas de la investigación clínica. El caso más significativo es el de la exclusión de las mujeres de los ensayos clínicos (EC) de fármacos que posteriormente a su comercialización serán consumidos también por ellas, pese al desconocimiento de los efectos secundarios derivados de los diferentes efectos del fármaco en estas.

Las razones que se argumentaron para la realización de EC mayoritariamente con muestras de varones partían de la asunción errónea de igualdad entre mujeres y hombres. En 1993, la Food & Drug Administration (FDA) reconoció la importancia de la participación de las mujeres en los ensayos clínicos y publicó una guía de acción para el estudio y evaluación de las diferencias según sexo en los ensayos. “Sin embargo, sigue  siendo una asignatura pendiente para la salud de las europeas, pues la Agencia Europea del Medicamento se resiste al desarrollo de las mismas políticas”, según la investigadora.

Esta tarde a las 20.15 horas, la sede de la UA en Alicante alberga la mesa redonda sobre Algunos aspectos de la Salud de las Mujeres. Se abordarán aspectos como el virus del papiloma humano, la donación de ovocitos o la interrupción voluntaria del embarazo. La asistencia es libre, limitada al aforo del local. Intervendrán: Carlos Álvarez-Dardet Díaz, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Alicante. Lydia Luque, Doctora integrante del equipo médico del Instituto Bernabeu. Mª Teresa Ruiz Cantero, Catedrática E.U. de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Alicante.
























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