Alicante, 27 de noviembre de 2008

INGENIEROS QUÍMICOS DE LA UA INVESTIGAN NUEVAS FÓRMULAS PARA REDUCIR EL IMPACTO AMBIENTAL DE LOS RESIDUOS ELECTRÓNICOS

Análisis de los compuestos bromados existentes en móviles, videoconsolas y ordenadores

El tratamiento que un país proporciona a sus residuos marca, en buena parte, su grado de compromiso con el medio ambiente y España se encuentra inmersa en la aprobación del segundo Plan Nacional Integral (PNIR) 2008-2015. El Grupo de Residuos, Pirólisis y Combustión de la Universidad de Alicante acaba de recibir el visto bueno del Ministerio de Ciencia a su proyecto para investigar los nuevos residuos electrónicos con componentes bromados. Juan A. Conesa, investigador principal del grupo: “Ahora no hay tratamiento definitivo y nuestro trabajo se centrará en estudiar esos procesos con el fin de encontrar procedimientos óptimos para reducir el impacto ambiental y en definitiva, buscar métodos más eficientes para este tipo de residuos”.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, el volumen de Residuos de Aparatos Electrónicos recogidos y gestionados en España en 2004 fue de 207.376 toneladas. Si extrapolamos los datos, tendremos que se recogió y gestionó una media aproximada de 3,86 kg por habitante y año de este tipo de aparatos en 2005. El mismo PNIR estima que el 24% de estos residuos responden a las características del estudio de la Universidad de Alicante. El profesor Conesa explica que el bromo, compuesto del que se fabrican compuestos aislantes frente a las altas temperaturas, se localiza habitualmente en las placas base de los aparatos electrónicos. Así la investigación del departamento de Ingeniería Química se servirá de aparatos como móviles, ordenadores, faxes, teléfonos y videoconsolas, entre otros.

El Grupo de Residuos ha establecido un calendario de trabajo para los próximos cinco años. Juan A. Conesa ha señalado que primero se va a realizar un estudio preliminar mediante cromatografía con detector ECD (siglas inglesas del Detector de Captura de Electrones). La puesta a punto de la técnica analítica espectrométrica es necesaria para que los resultados sean validados. “Las dioxinas bromadas son difíciles de medir en espectrometría, puesto que se mezclan muchas señales de los distintos isómeros posibles. Al análisis de alta resolución, ya complejo de por sí, se añaden una gran cantidad de compuestos posibles”, según el ingeniero químico.

El proyecto manifiesta las actuales sospechas de que los componentes electrónicos, cuando se someten a altas temperaturas en condiciones no controladas, producen muchos compuestos tóxicos (entre ellos, dioxinas). Juan A. Conesa matiza que la investigación tendrá en cuenta parámetros como el estudio del proceso- cuándo se funde-, las distintas atmósferas posibles durante la descomposición – aire, mezcla aire y nitrógeno y sólo nitrógeno- y las distintas temperaturas –desde los 500 a 1.000 grados centígrados.

 






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